09 – ¿Casualidad? o tal vez no

on Diciembre 6th, 2007 by Shialid

9 – ¿Casualidad? o tal vez no

Aerith pisó el último escalón que daba hacia la cafetería del barco, no sabía hacia dónde ir, pero los lugares con más personas entre las que perderse eran la mejor opción, después de todo ya no podía desembarcar.

Sephiroth seguía tranquilo en su mesa, los soldados probablemente nada más verle le reconocerían, y tenía bien localizados los lugares por los que debía bajar a la zona posterior.
En ese momento se cruzó en su camino algo que no esperaba…
Ella.
No pudo evitar mirar a la chica fijamente durante unos instantes, una chica de ojos verdes y pelo largo de color castaño claro sujeto en una larga trenza que la llegaba aproximadamente por la cintura.
Tardó unos instantes en dejar de ver su aspecto para fijarse en su actitud, miraba de un lado a otro sin parar en un solo lugar y en su mano había algo especialmente perturbador, algo que tampoco se esperaba, un brazalete localizador de Shinra, aquellas pulseras eran las que ponían a los agentes infiltrados o los delincuentes que querían recuperar después de haberles guiado hasta donde querían los agentes de Shinra, una táctica de los Turks.
Por el aspecto no debía ser una agente infiltrada, como se movía y el miedo que reflejaban sus ojos, así que Sephiroth dedujo que era lo segundo.
En ese momento comenzaron a oírse pasos de guardias los grupos estaban bajando por las escaleras.
Sin querer pensar demasiado se puso en pie, con una sorprendente velocidad cogió a Aerith de la muñeca y tiró de ella hasta el elevador del servicio de camareros situado a la derecha de la barra en un rincón cogiéndola contra él.
Aerith aun permanecía sorprendida ante aquel repentino arrastre hasta el elevador, en cualquier caso su reacción fue cuestión de segundos, el levantar la vista hasta cruzar su mirada con la del hombre que la sujetaba contra él para caber ambos en el estrecho hueco.
La chica se quedó sin aire, sintió que algo la oprimía el pecho y que no podía respirar, que necesitaba aire, ahora veía claramente las diferencias entre Yazoo y Sephiroth, la pequeña diferencia de tono de su pelo y sus ojos, los rasgos de ambos eran muy distintos, y la edad.
Y a la vez mientras pensaba en ello se hacía cientos de preguntas, entre ellas las de que si aquel hombre era Sephiroth, ¿porque la tenía contra sí mismo en aquel hueco de aquel elevador? ¿Y qué quería hacer con ella?, ¿porque no la atacaba? e incluso ¿porque tenía la sensación de que gracias a él a los soldados de Shinra iba a costarles localizarla?
Sin embargo no se veía capaz de formular ninguna de aquellas cosas que tenían en mente.
- Tu… tu, eres… tu…- Aerith había palidecido y Sephiroth no la prestaba apenas atención.
- Si, yo soy yo, desde luego.- dijo Sephiroth de forma seria pero con un leve tono de cinismo en su voz, una voz que estremeció a la Cetra
Al bajar mientras ella aun permanecía en estado de Shock el hombre la cogió del brazo nuevamente y lo acercó hacia una barrera electrónica situada para que no escaparan los animales.
- ¡Que vas a hacerme! ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Estás loco!- dijo Aerith intentando soltarse histérica, pensando que Sephiroth pretendía amputarla el brazo.
- No quieres que Shinra te localice ni perder tu preciosa mano, supongo, así que estate quieta entonces.- Aerith comenzó a temblar sin darse cuenta pero obedeció a Sephiroth, apenas entrar la pulsera en contacto con la barrera cayó al suelo y chisporroteó segundos antes de que una luz del interior de la misma se apagara.
- ¿Qué es lo que ha pasado?- la Cetra estaba completamente desconcertada.
- Es una pulsera localizadora de Shinra.
- ¡No es posible yo no…!- En ese momento Sephiroth la puso la mano en la boca e hizo un gesto para que callara mientras la empujaba hacia el establo de su chocobo a coger su arma.
- Hemos perdido la señal aquí.- dijo uno de los guardias mientras se acercaba al brazalete que se encontraba en el suelo.
- Bien, esa chica tiene que estar cerca, vosotros dos id hacia allí y revisad las cuadras de los animales, nosotros tres iremos hacia la zona de carga.- contestó el que parecía estar al mando.

- El hombre por fin llego a su destino, entró en el establo del chocobo y cerró a continuación la verja por dentro tras meterse con Aerith en el habitáculo.
- ¡¿Por qué me traes aquí?! ¡¿Qué es lo que quieres?! ¡¿Qué vas a hacerme?!- dijo Aerith con una mezcla de inseguridad y miedo en su voz alejándose a un rincón mientras Sephiroth haciendo caso omiso a su comportamiento buscaba su arma entre el pienso del chocobo.
- ¿Es que no está claro? Es mi forma habitual de encontrar pareja o amante, voy quitando a las mujeres pulseras localizadoras y después con la excusa de que las persiguen soldados de Shinra me las llevo a lugares escondidos, ¿a ti que te parece? – La chica se quedó aun más desconcertada si cabía, ¿Qué clase de respuesta era esa en un momento así? ¿Bromas en un momento así?
- Pero tú eres… eres… tú eres Sephiroth.
- Vaya mi fama me precede, ¿me voy a poder ahorrar los preliminares como premio?- dijo tras abrir el estuche que por fin había encontrado.
- ¡Eres un asesino!- contestó ella.
Sephiroth levantó la vista entonces y giro la cabeza hacia el lugar donde Aerith se encontraba clavando sus fríos ojos verdosos de aspecto felino sobre ella.
- ¡No te pases un pelo encanto! ¡Te estoy ayudando! ¡¿O estás ciega?!- replicó molesto para segundos después coger su espada.
- Aerith sintió entonces un miedo atroz al ver el arma, un miedo aterrador que nunca había sentido y salió del lugar con tan mala suerte que casi dio de lleno contra uno de los tres hombres que la buscaban.
- ¡Eh tu detente!- dijo uno de los soldados, Aerith retrocedió levemente, en ese momento Sephiroth salió de detrás de ella atacando al tipo dejándolo fuera de combate en el momento.
La cetra entonces no lo pensó mas, salió corriendo hacia la zona de carga mientras uno de los guardias la seguía y el otro se quedaba frente a Sephiroth.
- No puede ser, tú estabas muerto.- dijo el soldado casi sin poder respirar.
- Soy un tipo duro.- Bromeó Sephiroth mientras se disponía a atacarle.

- ¡Para! ¡Deja de correr!- dijo el soldado que perseguía a Aerith.
Ella por su parte y desde luego no pensaba parar.
Miró hacia atrás unos segundos para comprobar la distancia a la que estaba el tipo y dio de lleno contra alguien.
Yazoo la cogió de la cintura con el brazo derecho mientras con el izquierdo apuntaba al enviado de Shinra que sorprendido ante aquello apenas tuvo tiempo de frenar.
Disparó entonces y la puntería no le falló.
Miró entonces a Aerith que se aferraba con fuerza a su abrigo y permanecía con los ojos cerrados.
- ¿Estás bien?
- Ella levantó la cabeza y miró al chico sorprendida.
- Yazoo pensé que tu…
- ¿Qué me había quedado en tierra tras robarme el billete?- concluyó él.
Aerith se sintió avergonzada.
- Si, bueno, de verdad lamento haberte dejado allí pero necesitaba alejarme.
- Pues cualquiera diría que necesitabas alejarte de él.- dijo una voz entonces – la chica se dio cuenta entonces de que aun estaba aferrada a Yazoo y le soltó casi instantáneamente para segundos después mirar al lugar del que provenía la voz a la par que Sephiroth salía de entre las sombras.
Aerith se puso tras Yazoo y miró a Sephiroth asustada mientras el aludido observaba a Yazoo sorprendido, le resultaba extraño, muy extraño.
- Así que tú eres Sephiroth.- dijo el chico de forma sosegada.- el hombre miró a Yazoo con mas intriga todavía.
- Exacto, ¿con quién tengo el gusto de hablar?
- Tengo entendido que eres un asesino y que quieres destruir el planeta.- Yazoo no se andaba con rodeos, sin embargo Sephiroth no pudo evitar un ataque de risa en aquel momento.
Aerith le miró desconcertada hasta que por fin se calmó.
- ¿quién te ha contado semejante estupidez? ¿Por qué iba yo a querer acabar con el planeta?
- ¡Tu mismo nos lo dijiste!, ¡a Cloud y a mí, ambos estábamos allí cuando explicaste tu propósito de invocar a meteorito!- Yazoo agachó la cabeza y se llevó la mano derecha a la frente, Meteorito, aquello le era familiar, tal vez demasiado familiar para su gusto.
- ¿¡qué estás diciendo!? Estás loca. Espera ¿conoces a Cloud?- Aerith hizo caso omiso a la segunda pregunta.
- ¡Pretendías hacer una herida al planeta! ¡Estar en el centro de esa herida y absorber la energía de la corriente vital! – Acusó la chica dando un paso hacia el hombre.
Yazoo por su parte comenzaba a marearse.
- ¡¿Y como se supone que iba a hacer yo eso?! ¡¿Eh?!- preguntó de forma cínica y zarandeando la espada Masamune el aludido.
- ¡Fue lo que dijiste en el templo de los ancianos! ¡Y luego decidiste ir al cráter del norte! ¡Y entonces…! ¡Entonces…!.- Aerith en ese momento se quedó sin más que decir, no recordaba nada más aparte de su fuga a rezar por sagrado y los golpes de Cloud antes de irse… un momento ¿Rezar por sagrado? ¿Dónde estaba su materia? ¿Dónde estaba la materia blanca de su madre?
- ¿Y entonces qué?- preguntó Sephiroth triunfante cruzándose de brazos.- Aerith movió los labios pero era incapaz de emitir ningún sonido.
Yazoo por su parte se llevo las dos manos a la cabeza y la zarandeo enérgicamente. Miles de imágenes bombardeaban su mente y entre ellas una escena, unos instantes, unos instantes en los que Aerith era atravesada por una espada cuyo dueño le era imposible ver, pero aquello no podía ser, ella estaba ahí gritando frente a él, a Sephiroth, ¿Acaso se estaba volviendo loco?
- ¡Basta ya! ¡Parad ya! No me encuentro bien, me estoy mareando, estoy mal, necesito… necesito…- en ese instante comenzaron a sonar unos pasos que bajaban las escaleras
- Necesitamos irnos de aquí.- replicó Sephiroth.
En ese instante los ojos de Yazoo se cerraron, las fuerzas le fallaban, soltó su arma y cayó hacia atrás sin que ni Aerith ni Sephiroth tuvieran tiempo de reaccionar para sujetarle e impedir que se diera un duro golpe al caer de espaldas.
- ¡Yazoo!- Grito Aerith preocupada acercándose corriendo a él mientras se agachaba a su lado.
- ¡Genial! y tenía que ser ahora- protestó Sephiroth mirando hacia atrás, mientras otro grupo de soldados se acercaban. Corrió hacia la puerta que dividía la zona de carga de equipaje de la de animales y pulsó un botón que bajó una puerta superior y de nuevo se dio la vuelta hacia donde estaba la chica.
- Bien, lo cogeré, dime donde hay que llevarlo para que descanse.- dijo Sephiroth entonces sin agacharse a su lado siquiera, observándola desde arriba.
- ¡No pienso confiar en ti!- gritó ella levantando la vista.
- No necesitas confiar en mí para decirme en que habitación dejarle. Ni que te hubiera hecho alguna proposición “indecente”- replicó el hombre.- Además no hay tiempo de discusiones la puerta solo aguantará unos minutos.- concluyó mientras miraba hacia la misma que estaba siendo aporreada.
- ¿No eres el gran Sephiroth? Deberías poder acabar con ellos.- replicó Aerith con retintín.
- No es buena idea ir dejando cadáveres por todas partes preciosa.- respondió el hombre con un leve tono de burla en su voz.
Aerith se dispuso a gritarle por aquello de “preciosa” pero no estaba la situación como para ello.
Miró a Yazoo y no recordaba que hubiera pasado tanto tiempo desde que hiciera aquello que pretendía intentar, quizá aun estaba demasiado débil tras su despertar hacia unos días pero tenía que intentarlo.
Situó las manos sobre el chico y cerró los ojos unos instantes.
- ¿Qué haces?- preguntó Sephiroth.
- Voy a usar cura, quizá así se despierte
- sí, probablemente se reponga lo suficiente como para no tener que cargar con él, ¿Tienes materia?
- ¡No! Deja que me concentre.- contestó la chica de mala manera.
- Vale, vale.- contestó el hombre.
Durante unos segundos no pasó nada Sephiroth se dispuso a replicar de nuevo cuando en ese instante las manos de la chica se iluminaron.
No fue un gran efecto, tampoco algo digno de ver pero segundos después la luz paró y Yazoo abrió los ojos entonces llevándose la mano a la cabeza despertando de golpe, como si hubiera tenido una pesadilla.
- ¿Qué es lo que ha pasado?- preguntó desconcertado.
- has estado inconsciente unos instantes.- dijo Sephiroth mirando a Aerith anonadado.
- Aun puedo hacerlo – dijo ella, sin embargo su aspecto era el de agotamiento.
Se puso en pie a la par que Sephiroth la miraba sorprendido. Pero aquello tan solo duró unos segundos, aun estaba demasiado débil y el Ala sanadora incluso resultaba agotadora para ella.
Cayó hacia delante y el hombre la sujetó mientras Yazoo aun sentado en el suelo observaba la escena sin estar muy seguro de que había pasado y porque Aerith se encontraba así.
Miró a Sephiroth desconcertado, pero antes de poder preguntar escuchó los golpes en la puerta.
- ¿Qué es eso?
- Golpes, tenemos que subir y podremos meternos en alguna de nuestras habitaciones, seguramente no vuelvan a registrarlas.- Yazoo se puso en pie y asintió entonces.
- Tienes que explicarme que ha…
- Después, ahora pulsa esos botones que hay junto a la trampilla como yo te diga…- concluyó Sephiroth cogiendo a la chica en brazos.

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