08 – Buen viaje

on Noviembre 29th, 2007 by Shialid

8 – Buen viaje

Aerith miró hacia los lados unos segundos antes de subir definitivamente al barco, ¿había hecho bien? ¿Aquello era lo correcto? Quizá no había sido lo mejor que podría haber hecho pero sin duda era lo único que se le había ocurrido, había demasiado parecido, demasiadas similitudes.Agachó la cabeza y puso por fin ambos pies en el barco mientras cerraba los ojos, por algún motivo recordó el viaje en barco desde Junon a costa del Sol que había efectuado en otras circunstancias, le parecía que había sucedido hacia tan solo unos meses pero habían pasado años, ¿Qué había sucedido?.

Se sintió desasosegada durante un momento y perdida, tentada a darse la vuelta y buscar a Yazoo, como si fuera lo único a lo que pudiera aferrarse en aquel momento, como si fuera lo único real en su vida en aquel momento, ¿Por qué?, quizá le recordó un poco a Cloud, no le vio sonreír ni una sola vez durante el tiempo que estuvo con él, parecía frio, pero tenía también una mirada algo triste, quizá aquellos tres rasgos característicos en ambos era lo que le hacía sentirle familiar, pero se parecía en aspecto a su enemigo y era algo casi imposible de digerir, negó con la cabeza, aquella sensación y esa idea eran estúpidas, en ese momento un tipo cargado de paquetes la empujó haciéndola salir de sus divagaciones.
- Muévase señorita, está en medio.- dijo el hombre de mala manera.
Aerith agachó la cabeza y se dirigió hacia su habitación sin mediar palabra, sintiéndose más sola aun si cabía.

Yazoo dejó el maletín de su arma y una pequeña bolsa de deportes junto a la cama en el suelo del camarote y se dirigió hacia la ventana del mismo asomándose por ella, era la primera vez que viajaba en barco, o al menos así se sentía y se mezclaban en él una serie de sentimientos de angustia y emoción a la vez.
Se agachó un momento a apretar las hebillas de las botas negras que tapaban la parte de su pantalón negro también, a continuación se irguió y dejó el abrigo de cuero sobre una silla situada a la izquierda de la ventana para recolocarse la camisa oscura.

Echó entonces el cerrojo a la puerta, aunque quería hablar con Aerith esperaría a hacerlo hasta casi llegar a su destino, no iba a retenerla contra su voluntad ni a obligarla a estar tensa todo el viaje si no quería tenerle a su lado, sin embargo necesitaba hablar con ella y decirla lo que pensaba en respecto al hurto de su billete de barco.
Le preocupaba la chica, iba sin dinero, asustada y no parecía tener mucha idea de cómo defenderse, cosa que por lo que ella le había contado era probable que tuviera que hacer.

En ese momento sintió una punzada en la cabeza y unas imágenes extrañas aparecieron en su mente, un hombre de pelo largo y plateado, corpulento de sonrisa cínica y con una larga espada, retrocedió unos pasos y abrió los ojos mientras sacudía la cabeza intentado averiguar de dónde provenía esa imagen, los cerro nuevamente intentado recordar .
“-Kadaj, ¿crees que esto funcionará?- preguntó un joven corpulento de pelo corto y grisáceo.
- Estoy seguro de ello.- contestó el aludido que aparentaba unos catorce años, de pelo plateado corto a media melena.- Es necesario si queremos devolver a la vida a Sephiroth, es lo que quiere la madre.”
Yazoo abrió los ojos de nuevo y se sintió mareado mientras nuevamente imágenes como la primera bombardeaban su cabeza, imágenes de lucha, de peleas de… Sephiroth y una guerra en la que Yazoo no había estado pero si había estado Sephiroth, una guerra en un lugar, un nombre de un lugar por fin, Wutai.
En ese momento escuchó unos pasos cercanos a su puerta, como si algo le impulsara se dirigió hacia la misma y la abrió para asomarse al pasillo, pero allí ya no había nadie.

Sephiroth dio la vuelta a la esquina del pasillo y pasando un par de puertas entró en su camarote.
Se quitó el abrigo gris y lo tiró sobre un pequeño escritorio del habitáculo de forma completamente despreocupada para segundos después dejarse caer literalmente tumbado en la cama cerrando los ojos.
- ohhh una cama mullida por fin, necesitaba esto, como necesitaba una cama de una vez.- en ese momento abrió los ojos levemente sorprendido.
- Nunca había tenido esta sensación, ¿me estaré haciendo viejo?- se preguntó a sí mismo.
Liberó un suspiro entonces y se sentó en la cama.
- Tal vez debería de comer algo antes, va a ser un viaje largo además he dejado mi arma en el establo del pajarraco para algo.- dicho aquello y de un salto se puso en pie y se dispuso a bajar a la cafetería.
El motivo por el cual había dejado su arma junto al chocobo era debido a que en caso de un registro de Shinra no deseaba que encontraran en su habitación su arma y al sentirse acorralado había muchas más posibilidades de bajar hasta los establos, dos escaleras una extra de emergencia y un montacargas.
Salió de la habitación doblo la esquina por la que había ido antes y vio como alguien cerraba una puerta en ese momento.
Paso por delante con una extraña sensación de curiosidad hasta llegar a las escaleras las cuales bajó.
Aerith estaba sentada en su camarote cabizbaja y pensativa, tenía tantas preguntas y tan pocas respuestas, era como si hubiera estado años dormida, y no había nadie, no sabía dónde estaba nadie, había despertado sin armas, Siquiera estaba segura de que yendo a Nibelheim encontraría a alguien, ¿y si sus compañeros estaban muertos?, no quiso pensar siquiera en la lejana posibilidad.
Había comenzado a escribir lo último que recordaba en un folio, pensando que si lo escribía aquello que había pasado durante aquellos cuatro años salieran a flote.
En ese momento el sonido de una sirena comenzó a retumbar en sus oídos seguido de un mensaje por megafonía.
Lo mejor era correr hacia la puerta e intentar esconderse.

Yazoo levantó la cabeza y cogió su arma para salir corriendo al pasillo, a continuación intentó recordar el numero de la habitación que habría sido para él de no haber le robado Aerith su billete, se dirigió hacia la misma y abrió al ver la puerta entornada, pero la chica no estaba allí.
Entró en el camarote y vio una hoja de papel sobre el escritorio, apenas eran unas líneas, sin embargo la cogió y comenzó a leer lo que había escrito;
“he estado cuatro años inconsciente, me pregunto qué ha pasado en todo este tiempo, lo último que recuerdo es haber estado en la capital olvidada, tiene que haber algo más”
¡¿Cuatro años?! ¡Inconsciente! Aquello era perturbador.
- Aerith, donde estas….- susurró preocupado
“ Señores pasajeros por motivos de seguridad se va a realizar una inspección en el barco por parte de Shinra….

…rogamos que disculpen las molestias y permanezcan tranquilos.”
Sephiroth levantó la cabeza y dio un sorbo más a la taza de café.
- Ya tardaban.- se dijo a si mismo echándose hacia atrás en la silla.

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