Confusión
Cuando Yuffie entreabrió los ojos era ya relativamente tarde, las doce de la mañana. Y permanecía de espaldas a Rufus el cual seguía durmiendo.
Se sentó en la cama algo sorprendida y él abrió los ojos algo desconcertado ante el brusco movimiento.
Recordó instantáneamente lo que había pasado la noche anterior y miró a Yuffie la cual a su vez le observaba, quizá haciéndose la misma pregunta.
- ¿Qué se supone que significa lo que pasó anoche?- dijo él por fin.
- No significa nada más que lo que fue.- él entornó los ojos y se recolocó un poco el pelo.
- ¿Y que fue?
- Tengo, tenía y tendré que acostarme contigo más tarde o más temprano es solo eso.- dijo la chica fríamente tirando de una de las sabanas para taparse hasta llegar al baño.
¿Sexo y punto? ¿Sólo eso?
Eso era lo que Rufus había mantenido en la mayoría de ocasiones con la mayoría de mujeres con las que se había acostado.
Siendo así, ¿Por qué viniendo de los labios de Yuffie esas palabras le hacían sentir tan mal?
Se sentó en la cama y miró hacia la puerta del baño algo frustrado, herido en su orgullo. Aquello era lo que tenía que haber dicho él, no ella, él no era sólo alguien con quien pudiera pasar la noche, y no durmiendo precisamente, y del que pudiera olvidarse, Yuffie no podía hacer como si no hubiera pasado nada.
O sí, Porque era lo que ella acababa de hacer en ese momento.
- Y dice que yo soy complicado.- dijo ofendido entornando los ojos a la vez que se dejaba caer hacia atrás. Entonces miró hacia la puerta.
- Aunque ya sabía desde el primer momento lo que iba a significar esto.- susurró pensativo en voz baja.
Todo lo que iba a recibir sería aquello, no podía esperar ni pedir mucho más, tenía que tener un hijo con ella antes de cinco años, y para la chica aquello solo había sido algo que tenía y tendría que ocurrir.
Pero era raro, era extraño, todo lo era.
Era ella la que debía sentirse mal y era él quien debería haber decidido cómo hacer las cosas.
- “Yo debería estar regodeándome por haber logrado que esto pasara y en lugar de ello estoy lamentándome por lo que me ha dicho y como lo ha dicho. No me reconozco ni yo. ¿¡Qué me está pasando!?” – pensó desesperado llevándose la mano a la cara y cerrando los ojos.
Cuando Yuffie salió de la ducha Rufus no estaba ya en el cuarto.
Sentía la necesidad de hablar con él sobre ciertas cosas, pero no relacionadas con lo ocurrido aquella noche. No quería volver a tocar ese tema. Apenas salir se topó de frente con Reno.
- Buenos días.- dijo sonriendo con las manos en los bolsillos.
Yuffie no tenía palabras.
- Bu… buenos días.- dijo tratando de reaccionar. Después de lo ocurrido con Rufus sintió que aquella aparición por parte de Reno no era más inoportuna porque no podía.
- Han llamado por teléfono, era para informarte de que tienes mañana que llamar por teléfono para confirmar los permisos de este año para la agricultura, estabas durmiendo y pensé que era mejor esperar a que te levantaras.
- ¿Eres mi secretaria?- dijo ella riendo.
- No de momento, pero te vería algo más de lo que te veo. Y serlo sería una buena excusa ¿no crees?- ella cambio su expresión levemente.
- Reno, será mejor que hablemos en otro momento.- dijo algo apenada.- Tengo que hablar con Rufus de ciertos asuntos.- La chica temía el decir algo o darle alguna explicación, insinuar sin quererlo lo que había sucedido aquella noche con Rufus.
Aun no queriendo a “su marido” y no teniendo nada con el pelirrojo sentía que estaba siendo infiel a alguno de los dos con aquella situación, a uno de forma física y al otro mentalmente.
Estaba confusa, ¿Qué la estaba pasando?
- ¿Qué asuntos?- preguntó el con curiosidad entornando los ojos. Tenía celos, claramente y se los tenía que tragar por ella y por su jefe al que apreciaba bastante.
Yuffie había sido arrancada de su enfrascamiento de forma repentina.
- Yo… lo siento, no puedo hablar ahora.- dijo negando con la cabeza mientras abría la puerta del despacho de Rufus dejando a Reno pensativo y algo confuso también.
Tal vez ella ya había decidido, tal vez por fin había comenzado a pensar con claridad y él tenía que hacer lo mismo desde aquel momento.
- Bien, Jefa.- dijo liberando un suspiro de resignación.
Yuffie entró al despacho de Rufus, pero no estaba en el mismo.
Después de la amenaza por teléfono el día anterior se sentía algo insegura, y él le preocupaba, a pesar de que la amenaza iba para ella.
Se dirigió hacia la ventana que había tras el escritorio y miró a Reno el cual había bajado las escaleras y estaba en el patio que había tras la cocina, pensativo.
Recordó entonces lo sucedido aquella misma noche con Rufus. Estaba bastante confundida en ese respecto.
¿Reno le atraía y había mantenido una relación sexual con Rufus? Ella trataba de auto convencerse de que lo había hecho porque tenía que hacerlo. Pero sin embargo lo que había sentido cuando le besó ni cuando ocurrió lo demás había sido diferente.
Se sintió protegida a su lado, sintió que no podía pasarla nada el tiempo que estaba cerca de él, siempre era así, tal vez con su comportamiento o sus acciones la transmitía algún tipo de seguridad cuando la hablaba, cuando la miraba y más aun después de la amenaza y por supuesto menos sola.
Ella no era una persona que se acobardara ni mucho menos, Con Vincent siempre se sintió capaz de hacerlo todo, pero con Rufus era diferente, no se sentía capaz de hacerlo todo, pero sí sentía que no podía pasarla nada malo, era otro tipo de seguridad que nunca había tenido.
Entonces bruscamente negó con la cabeza.
No, aquellos sentimientos fueron una excusa. Ella no sentía nada por él, no podía ni lo haría, Yuffie era persona orgullosa, y sentir algo o aceptar a Rufus Shinra iba contra toda lógica y principio que había adoptado desde hacía años.
Él no iba a tenerla cuando quisiera, eso nunca pasaría.
Se giró hacia el escritorio y aquellos pensamientos se fueron alejando poco a poco a la vez que se fijaba en la mesa.
Recordaba que aquel escritorio lo compro un amigo de la familia para su padre, pero él siempre decía que prefería el suyo y por eso lo subió al desván.
Al menos iba a ser útil para Rufus después de todo.
Entonces miró unos instantes un cheque y una nota que había apartados a un lado y sobre la mesa.
- No es posible…- susurró al percatarse de a quién iba destinado.
En ese momento sin que Yuffie se diera cuenta Rufus entró a la habitación y miró a la chica a la vez que sonreía levemente.
- Es de mala educación husmear en las cosas ajenas.- dijo él apoyado en el marco de la puerta.
- ¡No estaba husmeando!, vine a verte y vi entonces encima de la mesa… ¿Este cheque es para quien creo que es? ¿Es para el WRO?- dijo sorprendida.
El hombre se echó a reír a la vez que se acercaba al escritorio.
- Tú no has visto, ni leído, nada.- dijo sonriendo y guardando las cosas en el cajón de debajo y haciéndola un gesto con el dedo índice.
- ¿Por qué no quieres que lo sepan? ¿Por qué no querías que lo supiéramos?
- Tengo deudas que saldar. Ya lo dije en su momento. No busco nada más que eso.- Yuffie se sintió decepcionada ante la respuesta.
- Así que sólo lo haces por limpiar tu conciencia. La gente como tú no cambia.
- Que el planeta quede destruido y morir con él no es algo que me interese.
- ¿Haces algo por alguien más aparte de ti alguna vez?- replicó la chica.
- Indirectamente lo que hago por mi te ayuda a ti, y ayuda al resto de personas así que no me lo planteo.
- Eres… eres…. eres despreciable. – dijo la chica despóticamente.
A Rufus le habían dicho aquello una cantidad de veces bastante exagerada, pero por algún motivo le ofendió que ella lo dijera.
Aunque no pretendía rebajarse a dar la mas mínima muestra de ello, no iba a dejarla ver que sus palabras podían llegar a causarle algún tipo de sentimiento.
- Si vamos a eso no lo soy más que tú, has pasado años tratando de devolverle la gloria a Wutai, por lo que es tuyo, comenzaste a luchar sólo por eso.- respondió ofendido.
- ¡Pero a mí me importan los demás! ¡Me importan mis amigos!
- Ahora te importan, ¿pero antes?- preguntó él como respuesta.
La chica se quedo paralizada unos instantes.
Antes no le importaba nada más que Wutai y ella misma, ni siquiera su padre el cual más de una vez renegó de ella, el cual se rindió ante los Shinra y luego la trataba con severidad y la hablaba de orgullo.
- Piensa, si no hubieras conocido a tus amigos, si te hubieran intentado matar desde pequeña constantemente sólo por ser hija de quien eres, que te juzgaran y condenaran por ello ¿No llegarías a la conclusión de que no merece la pena preocuparse por los demás? Tengo bastante con preocuparme de mi mismo y ahora también de ti.- prosiguió el hombre.
- Pero a mí siempre me han importado las personas. Y vosotros casi matáis al planeta.- respondió ella.
- ¿Las personas?, que te importan las personas.- repitió el hombre despacio.- ¿A cuanta gente has matado para después ser ir con esa frase por delante?
- Yo no he matado a nadie.
- Indirectamente sí. Destruir edificios, matar criaturas que aplastan a personas, disparar a submarinos o aviones o lo que sea. En esos lugares muere gente.- apuntó Rufus
- ¡Estas tergiversando las cosas!- Gritó la chica enfadada. -¡Yo no soy como tú!
- Tal vez no seas como yo, pero siquiera asumes lo que realmente hiciste. Aunque yo lo hiciera de forma consciente y tú no.
- ¡Déjame tranquila! ¡Déjame en paz!- La chica salió de la habitación furiosa y dando un portazo.
Tenía que alejarse de él, antes de que la crispara los nervios y hacer algo de lo que se arrepintiera. Salió de la habitación y cogió su Shuriken.
Rufus se quedó pensativo unos instantes, tal vez había sido demasiado duro con ella. ¿Bueno y qué? se lo había buscado juzgándole a él.
Liberó un suspiro y se llevo la mano a la cabeza. No podía dejar que se fuera así.
Abrió la puerta a tiempo de ver como la chica bajaba las escaleras.
- Ey oye, espera no te vayas…- en ese momento se escucho un portazo desde abajo.-…así.- se dispuso a volver al despacho y se quedo dudando unos instantes.
- Maldita sea.- dijo bajando las escaleras y saliendo fuera.
Yuffie llevaba casi tres horas sentada en aquel banco.
Era un parque que habían cerrado hacia años, algo apartado del resto del pueblo y solía ir allí para pensar.
No hacía más que darle vueltas a lo que le había dicho Rufus.
Se sentía mal por las palabras de él. Sus palabras, hirientes y a su entender sin sentido pero que habían logrado hacerla sentir así.
Él no tenía razón, ella apoyó a Avalanche y ahora apoyaba al WRO como miembro activo, pero lo hizo siempre por el bien de los demás. Por mejorar las cosas. Si era así ¿Por qué le molestaban las palabras de él?
En ese momento escuchó un ruido. Por suerte solía ir armada.
Fue cuestión de segundos, cada uno desenfundo su arma a una velocidad pasmosa y ambos se situaron en una posición ofensiva perfecta.
Fue entonces cuando tanto ella como él se quedaron paralizados.
- No está nada mal.- comentó el rubio sonriendo cínicamente sin mover un ápice su pistola.
Ésta estaba pegada al abdomen de Yuffie, la cual mantenía el Shuriken a pocos centímetros del cuello de Rufus.
- Me has asustado.- dijo ella por fin apartándose y dejándose caer sentada en el banco de espaldas a él.
El hombre enfundó su arma y liberó un suspiro de alivio.
- No deberías ir por ahí sola.
Ella alzó levemente la cabeza para verle.
- Sé cuidar de mí.- respondió fríamente.
- Yo no lo pongo en duda, pero a veces no puedes ver al enemigo. Te han amenazado hace tan sólo unas horas.- Se acercó a ella y se sentó al lado a la vez que extendía el brazo en el respaldo del banco tras Yuffie, pero sin rozar a la chica ni mediar palabra.
A pesar de lo ocurrido la noche anterior no se atrevía a tocarla y menos estando armada.
Ella miró entonces hacia atrás y miró a Rufus.
- ¿Has venido sólo?- dijo sorprendida.
- Salí justo detrás de ti, pero eres rápida.- dijo riendo.- No avisé a nadie.
- ¿Llevas tres horas buscándome?- entonces recapacitó unos segundos.- Un momento la puerta de este parque está… ¿Cómo has entrado?
- Pues saltando una reja por la parte de atrás.-Yuffie le observaba un tanto sorprendida.
- No sé para qué has venido.- dijo apenada y serenamente tras un rato de silencio.
Rufus levantó la cabeza, lamentaba haberse excedido. Pero no iba a decir lo siento.
- Porqué me preocupas después de lo de ayer y… y yo no pretendía, antes, no era mi…, sólo mostrarte, otro…, no…, no era mi idea, yo sólo pretendía, no lo sé.- Yuffie le miró y no pudo evitar reírse.
- ¿Es una disculpa?- Rufus como si hubieran pulsado un botón la miró repentinamente de forma acusadora.
-¡Claro que no!- dijo indignado y esquivando la mirada de la chica.
Ella volvió la cabeza hacia delante, pero le miró de reojo.
- Disculpas aceptadas.- susurró riendo.
El hombre por su parte liberó un suspiro de resignación. Y ambos permanecieron en silencio un rato, solo mirando alrededor, hacia un buen día, el clima empezaba a mejorar y aquel sitio era agradable.
- Hacía mucho que no me sentía así.- Dijo él por fin.
- ¿Así?
- En un lugar como este sin necesidad o sin que alguien este vigilando cada paso que doy por miedo a… algo.
- ¿Siempre han estado protegiéndote?
- Cuando Avalanche comenzó a atentar empezó con fuerza, casi mataron a mi padre, incluso tuvimos que “utilizar” a Sephiroth y aunque mi vida en ese momento era cuando menos peligraba tuve que tener a alguien escoltándome.
- Lo tomaré como un sí.- dijo la chica.- ¿Por qué no peligraba tu vida? Avalanche pretendía acabar con todo lo relacionado con Shinra, tu incluido.- dijo con curiosidad.
Rufus se sintió algo atrapado ante la pregunta, abrió la boca dispuesto a decir algo pero le costó que salieran las palabras.
- El, el objetivo, era mi padre y después los reactores. Yo era, algo secundario.- dijo algo rápido esperando que Yuffie lo creyera así.
Ella se dio cuenta de que ocultaba algo, como siempre.
- Deberíamos irnos ¿No crees?- dijo ella levantándose al percatarse de que Rufus comenzaba a sentirse algo incomodo.
La reacción de él no se hizo esperar.
Se puso en pie y se dispuso a salir con Yuffie de allí.
Febrero 11th, 2009 at 22:20
MOOOOOLAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!! GRACIAS MILE WOW KOMO SE ESTA PONIENDOESTO REKOMIENDO K LO LEA TODO EL MUNDO!!!!!!!