Objetivo
- Hoy tampoco viene.- dijo Irina con los codos apoyados en la mesa.
- ¿Aun sigues con eso?- dijo Rude
- No sé qué es lo que le ocurre. Y me preocupa, eso es todo.
- Pues díselo.
- Ni loca.
- No me gusta meterme donde no me llaman, pero no haces más que martillearme con lo mismo, llevas días así y voy a acabar por contarle a Reno…
- ¡Si le dices algo te mato! ¡¿Está claro?!- dijo de forma amenazadora cortándole la frase y golpeando la mesa.
Entonces se levantó y se marchó de vuelta a la casa.
Ya era tarde, las dos de la mañana y necesitaba dormir.
- ¿Qué le pasa a tu amiga?- dijo una de las camareras a Rude.
El hombre la miró por encima de las gafas.
Era una chica de pelo largo y rizado, de color castaño y ojos de un color avellana de unos veintisiete años.
- Nada importante de momento.
- ¿Sales con ella o algo?, ¿Es tu pareja? Siempre os veo juntos y discutiendo.- El hombre se quitó las gafas y la miró sorprendido.
- No, ella sólo es una amiga. Compañera de trabajo.- aclaró de forma calmada.
La chica sonrió ampliamente.
- Entonces no te importará que me siente un rato contigo ¿Verdad?
- E… en absoluto.- dijo aun sin estar muy seguro siquiera de porque le estaba hablando, ¿Sentarse con él? ¿Para qué? ¿Acaso él le gustaba algo?
- Bien, entonces espera sólo diez minutos.- dijo la chica guiñándole un ojo.
La mañana había comenzado de forma ajetreada.
Rufus no había dejado de recopilar información y números, datos, y planificar futuras reuniones por teléfono, para colmo el ordenador portátil que solía utilizar parecía fallar constantemente, aquello le estaba desquiciando.
“Error grave, confirme ubicación de archivos”
El chico dejó caer la cabeza dándose contra el escritorio levemente.
En ese momento entró Irina al despacho.
- Irina te mandé llamar porque… ¿Puedes ver qué le pasa a este trasto?- dijo refiriéndose al ordenador.
- Claro.- dijo ella.
Era su especialidad, los turcos no eran sólo entrenados para hacer de guardaespaldas.
- Te dejo a solas con ello, cuanto lo tengas avísame. Estaré en el despacho de Yuffie, voy a hablar con ella.- dijo cogiendo una carpeta con papeles.
Yuffie estaba con papeleo en su despacho tratando de catalogarlos de más a menos importantes.
Llevaba unas horas con aquello pero era imposible.
Serían cosa de las once cuando el teléfono de la chica sonó un par de veces antes de que Yuffie lo cogiera.
- ¿Si?- dijo la chica apenas descolgar.
- ¿Así que tu eres Yuffie Kisaragi?- dijo una voz de mujer al otro lado.
- ¿Quién es?- dijo ella.
- Creo que nos conocimos el día de tu boda ¿Qué tal va tu matrimonio?- respondió la otra riendo.
- ¿A qué te re…?- Entonces calló en la cuenta de quien se trataba.- ¿De dónde has sacado este número?
- Soy una mujer de recursos.- rió la otra.
En ese momento Rufus entró al despacho de Yuffie con la carpeta.
Aun no se había rendido ante el hecho de intentar convencerla para dejar llevar a cabo su proyecto energético en Wutai él nunca se rendía.
- ¿¡Qué es lo que quieres!? ¡¿Qué pretendes?!- Dijo la chica con impotencia.
Rufus la miró con curiosidad preguntándose con quien hablaba de forma tan alterada por teléfono.
- Matarte, si mueres tú Shinra pasará a ser mío.- Yuffie palideció de repente.
Fue entonces cuando él se percató de que se trataba.
- Aunque siempre puedes alejarte de él, pedir el divorcio. Puedes quedarte sin Wutai y él sin Shinra pero es mejor a estar muerta.- prosiguió la mujer.
- ¡No! ¡No pienso hacer eso!- dijo Yuffie rotundamente.
Rufus se acercó y la arrebató el teléfono haciendo un gesto a Yuffie para que guardara silencio. Por primera vez le hizo caso.
- No me lo pongas más difícil Shinra va a ser mío. Puedes divorciarte o esperar a que te mate tú eliges.
- No vas a ponerla un dedo encima, y si la pasa algo puedes darte por muerta.- dijo de forma amenazadora él.
- No quiero matarte Rufus. No te interpongas en mis planes.- respondió la mujer con toda tranquilidad.
Dicho aquello colgó el teléfono y Rufus miró a la chica.
- Voy a hacer que investiguen la procedencia de la llamada, no va a pasarte nada.- dijo al ver la expresión de Yuffie.
- Pero necesito mi móvil.- respondió ella.
- Te comprare otro hasta que te lo devuelvan, o, haré que lo hagan rápido, pero hay que intentarlo.- Ella se dejó caer sentada en la silla de su escritorio, querían matarla a ella. Iban a por ella ¿Por qué? Si aquella mujer quería Shinra ¿Porque matarla a ella? Rufus se acercó a Yuffie al verla desalentada.
- No pienso dejar que te pase nada ¿de acuerdo?- dijo tratando de animarla.
- Debería comunicar esto a mis amigos.- dijo ella.
- Haz lo que creas, pero si esa mujer quiere Shinra dudo que con sus métodos logren dar con ella. Aunque si eso ayuda a que te sientas más segura o similar, hazlo.
- Tal vez decida venir…
- Estás en tu casa, si viene alguien no voy a interponerme.- dijo él Fríamente recordando las palabras de la chica durante su última conversación. Ella se quedo sin saber que decir.
- Tú también vives aquí.- dijo por fin ella.
Rufus liberó un suspiro de resignación.
- Haré que te devuelvan el móvil pronto. Y llama a quien creas o quieras.- A continuación salió del despacho y allí estaba Rude frente a la puerta.
- Necesito que lleves este móvil a la central en Edge y traten de averiguar de dónde procede la última llamada recibida, dáselo a Tseng y que se encargue de ello, vuelve pronto, vamos a necesitar más protección a partir de ahora.- Rude cogió el teléfono y lo guardó. No solía hacer preguntas y aquello no era diferente.
- Sí señor – dijo recolocándose las gafas.
Al subir Rufus al cuarto para ir a dormir vio a Yuffie tumbada bocarriba en la cama, con la mirada perdida. Había pasado un día más que para ella debía haber sido demasiado largo, era sorprendente que aun siguiera despierta. Tal vez precisamente por eso lo estaba.
Tiró el abrigo sobre la silla y ella sonrió levemente a la vez que se sentaba.
- Siempre haces el mismo gesto nada más entrar.- Rufus la miró sorprendido.
- ¿Cómo?
- Siempre que te quitas el abrigo lo tiras sobre alguna silla.- El hombre miró de reojo hacia la silla y luego a Yuffie bastante sorprendido.
- A decir verdad nunca lo había tenido en cuenta.- contestó él.
Ella se encogió de hombros y liberó un suspiro.
- ¿Llamaste a alguno de tus amigos?- Dijo Rufus tras un rato de silencio.
- No, Tifa y Cloud tienen bastante con el bar, con Marlene y Denzel. Barret y Cid están buscando nuevos yacimientos. Reeve está ocupado con el WRO y Vincent está ocupándose de Shelke.- Dijo algo decaída al decir lo último.
- ¿Shelke?- aquel nombre era nuevo para Rufus.
- Es una niña que Vincent adoptó debido a ciertas circunstancias. Desde entonces nos distanciamos. Hace tan solo dos años nos llevábamos tan bien, y ahora no sé casi de él, que hace o que pasa.
- Es normal que la gente se distancie cuando tiene que encargarse de ciertas cosas.
- No, no espero que lo entiendas, pero había un vínculo muy fuerte entre él y yo.
- Quieres decir que te importaba mas allá de lo que es simple amistad.- sugirió él arqueando una ceja pero sin mirarla.
- Estuve a punto de perderle, pero para él solo esa niña le dio un motivo para vivir, entonces supe que era mejor verle solo como a un amigo. Porque yo no supe darle ese motivo.- Rufus entornó los ojos unos instantes.
- Tal vez fue mejor así.- respondió el chico.
Aquello le frustraba y no le hacía gracia, ¿Y si aun había algo con aquel tipo?
Entonces le vino a la cabeza la idea de que Yuffie pudiera tener algo con Reno, eso sí que le irritaba y le estaba afectando, lo que no sabía era el porqué.
Por su orgullo por supuesto ¿qué iba a ser si no?
Entonces la miró tumbada sobre la cama, con aquella camiseta dos tallas más grande de la que la chica tenía. Aquellas piernas, su piel, su pelo, sus ojos.
Era humano, ya podía ella taparse un poco con la sabana o algo.
Se dio la vuelta y se quito la corbata tratando de pensar en otra cosa.
No iba a sugerirlo, evidentemente, no quería que ella llegara a pensar que físicamente le atraía en aquel momento, cosa que era cierta, pero no admitiría.
- Creo qué nunca lo sabré.- comentó ella sin percatarse de que se le estaba pasando al rubio por la cabeza.
Sin embargo sí que calló en la cuenta de que estaba hablándole a él, a Rufus, de sus sentimientos hacia Vincent hacía unos años, algo que siquiera a alguien como Tifa en quien confiaba tanto le había contado.
¿Por qué? No tenía ni idea. Pero sintió que aquel peso que había cargado desde lo ocurrido hacia dos años, aquel desasosiego que fue olvidando al ver que para Vincent ella no era una prioridad se había esfumado del todo.
- Es la primera vez que admito abiertamente lo mucho que él me importó.- dijo ella.
- ¿Nunca le dijiste nada?
- No. Él seguía enamorado de aquella mujer por culpa de la cual quedo condenado a ser lo que es. Así que solo guardé silencio esperando que la olvidara, pero eso nunca pasó.
- Lucrecia Crescent, sí, estoy al tanto de la historia de tu “amigo”- dijo él de forma levemente despótica. – A veces las personas necesitamos aferrarnos a los recuerdos para seguir adelante. Esa niña le apartó de ellos, los limpió al fijarle un nuevo rumbo que seguir. Si en su momento tú te hubieras declarado tal vez se lo habrías dado tú.- A Yuffie le sorprendió aquella respuesta pero no quiso darle mayor importancia.
- En cualquier caso ya da igual.- Aquella simple frase hizo sentir a Rufus aliviado. Aunque no completamente por supuesto.
- No quería ser tan brusca ayer.- dijo por fin Yuffie cambiando repentinamente de tema.
Aquello desorientó un poco al hombre que tardó unos instantes en reponerse y poder responder.
- Tenías motivos.- respondió Rufus en voz muy baja y agachando la cabeza mientras se quitaba la camisa y el resto de ropa.
-¿Qué?- dijo ella algo extrañada.
- Si lo has oído pues bien y si no, no voy a repetirlo.
- Sólo te afectó lo ocurrido eso es todo.
- No, yo no… No importa.- dijo algo dubitativo.
Finalmente se metió en la cama y apago la luz de una de las mesillas.
Se tumbó frente a Yuffie la cual hizo lo mismo y la miró en silencio sin decir nada.
Estaba escuchando aquello, aquello que había sentido, y lo más sorprendente, le importaba. ¿Por qué le importaba? No tenía sentido.
Ella tampoco dijo nada, solo trataba de entender porque le había confiado aquello.
Por qué confiaba en el ese secreto que había guardado tanto tiempo.
Lo curioso era que le había hablado y respondido como si realmente la hubiera escuchado o le hubiera interesado algo y aquello la hacía sentir bien, sentir que alguien la entendía, a pesar de que sabía que Rufus no podía entenderla.
Un momento ¿Por qué no? O ¿Por qué sí? Era una persona tan extraña que no sabía que podía esperar de él.
- ¿Por qué eres tan complicado?- dijo ella mirándole tumbada frente a él.
- Porqué mi vida ha sido complicada.- respondió con toda naturalidad.
- La mía tampoco ha sido fácil.- dijo ella.
- Estoy seguro de que no. Pero cada persona la lleva a su manera.- La chica entonces se acercó a él y le besó dejándole sorprendido.
-¿Por qué has… hecho, eso?- dijo él despacio y desconcertado.
- No lo sé y no quiero saberlo.- dijo ella volviendo a besarle a la vez que tiraba de Rufus haciendo que quedara sobre ella.
Quería mantener algo más que una conversación y un par de besos con él, que eso pasara en aquel momento porque no iba a haber otro en bastante tiempo, seguramente, en el cual sintiera que Rufus le importaba o podía importarle.
Y no quería plantearse nada mas, sólo seguir adelante con aquello y aquella noche.
Olvidar que querían matarla, pensar que él era alguien a quien aun podía apreciar, valorar o querer lo suficiente.
Sentir que él estaba a su lado y la comprendía aunque fuera por un tiempo limitado y olvidarse de lo demás.
Él no sabía que la había hecho cambiar de idea o porque se comportaba de aquella forma tan impulsiva, no le había dado respuestas, pero daba igual, ya las obtendría, no le importaba nada más aparte de lo que estaba pasando.
Febrero 11th, 2009 at 22:08
OMG!!!!!!!!!! GRACIAS!!!!!!!