Desavenencias
Yuffie llevaba ya unas seis horas en el despacho que había sido de su padre revisando papeles.
La mayoría eran temas de los que tal vez no debía ocuparse en años, pero sin embargo otros eran bastante complicados, temas de pagos y demás.
En ése momento llamaron a la puerta.
- Adelante.- dijo la chica.
Se sorprendió bastante al ver que era Rufus.
- Vaya, me esperaba a cualquiera menos a ti visto como huiste esta mañana.- dijo la chica riendo.
Él entornó los ojos ofendido.
- No huí. Tenía prisa eso es todo.
- Sólo te entró prisa cuando te dije que estabas mono mientras dor…
- Venia a ver como estabas.- dijo él cortándola a la vez que se acercaba al escritorio apoyándose en él.
- ¿A ver como estoy?
- Llevas horas aquí encerrada, no has comido, no has tomado nada y eso no es sano créeme. Me he pasado la vida de viajes de trabajo y encerrado en una oficina.
- Lo sé, sé que no es sano, pero no sé si voy a poder con todo esto.- Rufus cogió entonces un papel de los que había sobre el escritorio y lo leyó.
- ¿No has pensado utilizar los nuevos medios energéticos que se están investigando?
- ¿Qué?
- Hacer que se usen en Wutai.
- No pienso probar algo con mi ciudad que pueda no funcionar.
- Estoy investigando un proyecto de energía alternativa, Eólica, creo, tal vez podría probarse aquí si funciona y da buenos resultados, es inocua, sólo hacen falta terrenos amplios que hay por toda la isla la cual está semidesierta y sé de buena tinta que aquí aire no falta.
- Sigue soñando.
- Eso ayudaría a la gente de Wutai económicamente. Ahorraría tiempo y el tiempo es dinero, yo me encargaría de los gastos, el resto lo decidirías tú y si no te interesa podrás quitarlo.
- ¿Y porque ibas a hacerte cargo económicamente de ello?
- Porqué si aquí funcionara bien en otros sitios también lo querrían. En otros pueblos, ciudades.
- Y si no funcionara bien ¿No daría una mala impresión de Shinra?
- Y si funcionara bien ¿no ayudaría a que la gente estuviera mejor y a dar una buena impresión de Shinra?- replicó el hombre.
- Tengo que pensarlo.- dijo ella.
- Yo nunca voy a ciegas. Cuando hago algo es porque creo que va a funcionar. Ya no soy el presidente de nada.… Soy empresario, y mi empresa se dedica a distribuir energía. El prototipo no es perfecto evidentemente, nada lo es. Pero si Wutai empezara con ello tú ganarías y yo también. Yo podría mejorar ese medio energético y mejoraría mis ganancias con la publicidad en caso de ir bien, cosa que es seguro. Y tú mejorarías la vida de la gente de aquí y harías que se hablara de Wutai como una ciudad emprendedora. Para instalar lo necesario por ejemplo ya habría que mejorar el transporte hacia aquí, eso también ayudaría turísticamente aparte de mejorar el comercio.- La chica le miró de reojo unos segundos.
- Que haya comenzado a tratarte con más consideración no significa que confíe en ti, y lo sabes perfectamente, Rufus.- dijo ella poniéndose en pie.
- Lo sé, pero piénsatelo por lo menos.- La chica arrebató al rubio la hoja que tenía en la mano.
Se refería a los gastos de la ciudad en proporción a los beneficios económicos y turísticos de la misma. Ciertamente las cuentas descuadraban.
- Te prometo que lo haré, pero no te aseguro nada.- susurró ella.
- De acuerdo, ¿Y ahora vamos a comer algo? Creo que ya es suficiente por hoy.
- ¿Vamos?- dijo ella sin estar segura de a qué se refería.
- Yo tampoco he comido nada.
- ¿No dices que no es sano?- dijo ella guardando los papeles.
- Una cosa es lo que digo y otra lo que hago.- respondió él riendo.
Ella sin embargo le miraba pensativa, como si aquello le fuera indiferente o evidente.
Eran las siete de la tarde aproximadamente cuando Reno escucho la puerta de su habitación, abrió y se encontró de frente con Yuffie.
- ¿Pasa algo?- dijo con curiosidad.
- Veras… yo quería, quería salir a dar una vuelta y pensé que podías acompañarme.
- No lo sé, debería preguntar a Rufus.
- El me dirá que vaya con Irina y ella no me da conversación.- dijo la chica.
- Está bien, pero volveremos pronto me tiene en el punto de mira desde lo de la otra vez.- La chica sonrió levemente y asintió.
Rufus salió de su despacho y se dirigió al de Yuffie. Había estado buscándola para preguntarle unas cuantas cosas sobre si se había decidido o había meditado su propuesta.
Llamó a la puerta un par de veces y no contestó nadie.
- No está.- dijo una de las criadas.
La de más edad de las dos que solían estar por allí.
- Ha salido a dar un paseo.
- ¿Sola?- preguntó el chico.
- Oh no, llamó a uno de sus empleados para que la acompañara.
- ¿A quién?- Preguntó Rufus con curiosidad.
La mujer levantó la vista e hizo memoria unos instantes.
- Con el chico pelirrojo, ese que es tan mono.- dijo por fin.
Rufus se sintió indignado, estaba pasando demasiado tiempo con Reno, su actitud hacia él era demasiado cordial, y para colmo se escabullía con él sin avisar.
- Muchas gracias.- dijo él fríamente tratando de no montar una escena ante la criada.
- Si necesita algo estaré en la cocina.- respondió ella.
Apenas irse la mujer el rubio entró a la salita dando un portazo.
No pensaba culpar a Reno aquella vez. Había sido ella, Yuffie, quien había ido a buscarle.
A pesar de que la temperatura era agradable, el mar estaba embravecido y las olas se golpeaban contra las rocas una y otra vez, como si trataran de alcanzar a las gaviotas que permanecían en la parte superior.
- ¿Qué te parece?- dijo Yuffie al percatarse de cómo observaba Reno la playa.
Permanecía de pie, casi sin inmutarse.
Finalmente ella había decidido ir allí, hacia mucho que no pisaba aquella playa, pero debido a lo que se habían alejado de la ciudad tardarían en volver más de lo que Reno había pensado y le preocupaba.
Sin embargo a ella se la veía feliz, animada en aquel lugar, y le gustaba verla así, con Rufus ya hablaría después.
- Venia aquí de pequeña por esta época. Durante un tiempo sentía envidia de este lugar. Libre, fuerte e incapaz de rendirse.- Prosiguió la chica.
- Bueno tú ahora eres como él ¿no?- dijo el pelirrojo. – Y es una playa preciosa.- dijo sonriendo levemente y mirándola a ella. No se refería al paisaje y la chica sabía captar las indirectas.
Se acercó a unas rocas cercanas y se apoyo en las mismas pensativa.
- Creo que me gustas.- dijo por fin al chico.
Él cogió aire para después liberar un suspiro de resignación. Reno lo sabía y ella también le gustaba algo, pero no podía, ni debía decirlo, por primera vez en su vida tenía que ser coherente.
- ¿Esperas que diga algo?- preguntó.
- Sí.- respondió ella mirando al suelo.
- No es justo que me hagas elegir entre tú y mi fidelidad a Rufus, entre tú y mi trabajo, ni que esperes una respuesta de mí cuando sólo crees sentir algo. Deberías aclarar tus ideas y después, pedirme una respuesta si entonces la quieres.- dijo él apenado.
Estaba seguro de que si la chica aclaraba sus ideas se percataría de que lo que sentía por él no era lo que ella creía.
De hecho aunque en ese mismo instante no era así él acabaría llegando a la misma conclusión, tenía que hacerlo y rezaba esperando que ella en aquel mismo momento no le dijera que estaba segura de lo que sentía, porque tenía miedo de su propia decisión, porque sabía lo que elegiría.
Si a ella realmente él le importaba, Reno no iba a huir de aquello.
- Tienes razón, debería aclarar mis ideas antes.- dijo por fin ella.
El pelirrojo se sintió apenado, pero aliviado a la vez.
Por un lado habría querido oír que le importaba. Pero aquello era lo mejor para todos. Para él, para Rufus y para Yuffie.
Ella se separó de la piedra y se sintió algo mareada. Había descansado poco.
- ¿Estás bien?- dijo Reno al verla algo pálida.
- Estoy bien, supongo. Deberíamos volver.- dijo la chica.
El pelirrojo asintió y ambos fueron alejándose de la playa.
Cuando llegaron sólo podía escucharse en toda la casa algo de música clásica.
¿La había puesto Rufus? ¿Quién si no? Yuffie miró intrigada a Reno el cual se encogió de hombros.
Apenas entrar en la salita el rubio sonrió levemente pero sin dejar de leer algo sentado en el sofá.
- Hola.- dijo Yuffie algo preocupada, él parecía estar algo molesto, ella no sabía el porqué exactamente, pero creía imaginarlo.
- Buenas tardes. ¿O debería de decir noches?- En ese momento dejó el libro que tenía en las manos, apagó la música y se puso en pie.
- Fuimos a dar una vuelta y nos entretuvimos más de lo debido.- contestó Yuffie.
Rufus miró a Reno el cual permanecía en silencio sin decir nada.
- Reno, fuera.- el chico miró a Yuffie y después asintió.
Apenas salir Rufus se acercó a ella.
- A partir de ahora cuando salgas quienes te acompañará serán Irina o Rude.
- ¿Qué?- dijo sorprendida.
- Lo que has oído.
- ¡Pero yo me llevo bien con Reno! ¡Me aburro con Irina y con Rude mejor ni me lo imagino!
- ¡No me importa! ¡No me avisasteis de que os ibais durante horas! ¡Creo que pasas demasiado tiempo con Reno!
-¡Basta! ¡¿Por qué demonios no puede venir él y tiene que ser quien tú quieras?! ¡¿Y qué insinúas con eso?!
- ¡Porque ellos trabajan para mí, no para ti! ¡Y no soy idiota!- dijo dándose la vuelta y mirando por la ventana.
Ella se traía algo con Reno y si él estaba conteniéndose de ir a Edge a buscarse a cualquiera ella no iba a tener nada con nadie que no fuera el mismo. Y menos aun con uno de sus empleados, antes muerto a eso y a dejar que una niñata pisoteara su dignidad.
Yuffie sentía que se mareaba, que no se encontraba bien, se veía incapaz de hablar.
Al ver que no respondía, Rufus se giró a tiempo de ver como ella retrocedía un paso hacia atrás llevándose una mano a la cabeza, agarrándose con otra a la silla y cerrando los ojos.
Él sintió que el corazón se le paraba y como si le hubieran dejado clavado en el sitio.
Aquella escena, aquella misma escena la había vivido antes, sólo que hacía mucho tiempo…
Segundos después para Yuffie todo se volvió oscuro.
Al ver que ella estaba a punto de desplomarse Rufus apartó la silla y la cogió por la cintura.
- ¡Eh! ¡Respóndeme! ¡Despierta!.- dijo poniéndose nervioso.
La cogió en brazos y la tumbó en el sofá.
En ese momento Rude entro a la sala seguido de Reno al oír el golpe que había dado Rufus con la silla al apartarla.
- ¡Llama a un medico! ¡Vamos! – dijo al hombre.
Rude salió corriendo de la habitación mientras el pelirrojo se acercaba a la chica preocupado.
- ¡¿Qué se supone que ha pasado?! ¿Qué has hecho? ¿Qué le has dicho?- dijo el chico.
En ese momento calló en la cuenta del mareo de Yuffie en la playa.
Aun así Rufus abrió los ojos de par en par y se quedó paralizado ante las palabras del pelirrojo.
- ¿Jefe?- dijo el chico al ver al rubio en aquella especie de estado de Shock.
- No fue culpa mía.- dijo llevándose la mano derecha a la cabeza.
Parecía bastante afectado.
- No fue culpa mía, yo no la maté, yo no hice nada. Sólo se sintió mal. Ella ya estaba mal.
- ¿¡Qué!?- preguntó el pelirrojo sorprendido.
- Yo no he hecho nada.- Prosiguió Rufus como si fuera incapaz de oírle.
Reno se percató entonces de que no estaba hablándole a él y que no estaba refiriéndose a Yuffie. ¿Qué demonios le pasaba?
- ¿A quién? ¿Qué ocurre?- Reno empezaba a dudar acerca de quién necesitaba la atención médica.
En ese momento entro Rude seguido de un hombre de edad avanzada que parecía ser el médico.
- Deben salir fuera, tengo que atenderla.- dijo el hombre.
Reno no estaba muy seguro de a quién de los dos debía atender, si a Yuffie o a su jefe.
El pelirrojo se acercó despacio a Rufus.
- Vamos fuera.- El rubio sintió como si la voz de Reno le sacara de la pesadilla.
- Se puso en pie aun algo alterado y junto con él y Rude salió de la habitación.
Febrero 11th, 2009 at 21:49
ALUCINANTE!!!!!!!! K LE DEN UN GRAMMY O UN TP A ESTE RELATO!!!!!!! ^^