04 Convivencia.

on Noviembre 28th, 2007 by Shialid

Convivencia.

Apenas llegar Yuffie al cuarto se asomó por la ventana de espaldas a la cama.
Las nubes no dejaban ver el atardecer que podía disfrutarse desde aquella habitación lo cual era una lástima.
En ese momento entró Rufus al cuarto que iba a compartir a partir de aquel momento con la chica.
Yuffie no dijo nada solo permanecía de espaldas a él pero se imaginaba lo que vendría a continuación. Algún reproche, alguna crítica, algún intento de humillación…
- ¿Sabes que el vestido te sienta muy bien?- dijo él ladeando levemente la cabeza.
Pues no, Yuffie no se habría imaginado aquello.
Aunque aquella fue la primera frase de su, “marido”, hacia ella de forma directa desde la boda y no era nada desagradable, la ofendió.
La chica apretó los puños y resopló.
- No puede estar pasándome esto.- Dijo indignada.
Rufus la miró y se cruzo de brazos apoyándose en la pared junto a la puerta.
- Bueno, eso pensaba yo, pero todo es resignarse.
- Eres…
- Eh, no soy yo el que te ha obligado a casarte conmigo.- dijo riendo y acercándose a Yuffie.
- Yo no lo elegí, yo no elegí esto.- Entonces notó como el hombre ponía las manos sobre sus hombros.
- ¿Que vas a hacer?- dijo la chica despacio.
Él acercó su cabeza a la altura de la de ella.
- ¿Tu qué crees?- dijo con cierto sarcasmo.
- No puedes obligarme a hacer algo que no quiera.
- Pero te recuerdo, que tenemos que tener un hijo antes de cinco años.- El hombre lentamente fue bajando la cremallera de la espalda que cerraba el vestido de Yuffie hasta la mitad del mismo.- Y no estaría mal ir empezando, hay cosas que no se dan por arte de magia.- Susurró junto al oído de Yuffie, acariciando su cuello y haciéndola sentir un escalofrió.
Ella ladeo la cabeza, pero ni se giró, permanecía mirando por la ventana impasiblemente mientras él la cogía por la cintura.
Se sentía desprotegida y sola con alguien a quien no apreciaba lo más mínimo.
Pero no iba a dejar que aquel cretino se aprovechara de la situación.
- Solo te digo que tengas cuidado con lo que haces. Hace un par de días no podía ni verte y si dejo que me toques no va a ser porque quiera. Solo y tal vez, porque “deba” dejar que lo hagas. Por mi bien y el de mi ciudad.- dijo de forma cortante.
Entonces se dio la vuelta quedando tan solo a unos centímetros de él de forma desafiante.
Rufus se sorprendió ante las palabras de la chica. Merecía ser quien era, y merecía sin lugar a dudas que Wutai estuviera en sus manos, tenía el coraje que hacía falta para ello.
Aun así arqueo una ceja y se alejó un poco, negando levemente con la cabeza a la vez que la soltaba.
Por algún motivo no quería aquello, o por lo menos no así.
Era la primera vez en su vida que no quería llegar más lejos, pudiendo hacerlo con una chica o una mujer, que en aquel caso no estaba mal. Pero ninguna le había retado como ella lo hacía.
Sonrió entonces cínicamente ante una idea que se le pasó por la cabeza y que quería poner a prueba.
Se giró a la par que tiraba la chaqueta sobre la silla, se sentaba en la cama y comenzaba a desatarse la corbata.
Yuffie por su parte le miraba sorprendida ante aquel brusco cambio de actitud.
Él terminó de quitarse la ropa hasta quedar en ropa interior y se metió en la cama tapándose con la sabana de la misma.
- Buenas noches, cuando quieras acostarte apaga la luz ¿quieres?
- Espera un momento, ¿No vas a intentar nada?- Rufus se tumbo boca arriba y puso una mano tras su cabeza.
- hmmm, déjame pensar, no.- dijo calmado.
Yuffie no se había movido un solo centímetro de donde Rufus la había dejado. De espaldas a la ventana.
- ¿¡Porque!?
- Cuando quieras tú házmelo saber.
- ¡Eso no va a pasar en la vida!- dijo ella dando en el suelo con el tacón.
- Sobreviviré.- respondió burlonamente el hombre.
- ¡Eres un cretino!- dijo ella ofendida,
¿Es que acaso no le gustaba físicamente ni un poquito? ¿No la atraía lo suficiente como para intentarlo por lo menos?
A Rufus le hacía gracia aquello. La había ofendido más que no hiciera nada, frente al hecho de como se había insinuado a ella minutos antes.
- Deberías dormir, o ¿piensas quedarte ahí toda la noche?- dijo riendo y dándose la vuelta en la cama.
Ella se acercó y cogió sus cosas para entrar al pequeño cuarto de baño que había a la derecha donde se cambió de ropa, poniéndose un pijama el cual era simplemente una camiseta de tirantes y un pantalón corto. Al salir se dirigió a la cama y se puso de espaldas a él apagando la luz pero no sin dejar de mirarle de reojo. Aquella situación era de lo más extraña.
- Buenas noches.- dijo ella Fríamente dejándose caer en la cama y recolocando la almohada.

- ¡¿Qué es lo que has hecho?!- decía el hombre zarandeando al niño.
Sus ojos azules permanecían perdidos y vidriosos en el vació y parte de su pelo rubio tapaba su cara y las lagrimas.
- ¡¿Qué has hecho?! ¡¿Que le has dicho a tu madre?!- dijo su padre zarandeándole una y otra vez.
- Na… nada.- dijo el niño llorando casi sin poder respirar, sentía que le dolían los brazos el hombre le había sujetado con demasiada fuerza.
- ¡Tienes que haber hecho algo! ¡Esto ha pasado por tu culpa!
- ¡Señor! ¡El niño no ha hecho nada! ¡Suéltele por favor!- dijo la niñera preocupada tratando de contener al hombre.
Pero él no la escuchaba, su mujer estaba muerta, tenía que culpar a alguien y el niño era el que estaba junto al cuerpo de la mujer cuando entraron después de que la niñera hubiera ido a pedir ayuda.
- ¡¿Qué me digas que has hecho?!
- ¡No he hecho nada! ¡Mama se cayó al suelo! ¡Yo no hice nada!- dijo el niño desesperado, sin dejar de llorar.
- ¡Suéltele! ¡Le está haciendo daño!- dijo la mujer.
- ¡No! ¡Todo el culpa suya!- en ese momento Tseng entró en la habitación, al ver la escena se acercó al hombre y le cogió de uno de los brazos con una mano mientras que con la otra apartaba al niño poniéndolo tras él.
La niñera se acerco al niño corriendo, el cual estaba en una especie de estado de Shock y le abrazó a la vez que acariciaba su pelo tratando de calmarle.
- llévatelo.- dijo Tseng a la niñera, la chica cogió al niño y salió del cuarto con él.

En ese momento Rufus se despertó, estaba empapado en sudor frío y sentía que le iba a estallar la cabeza.
- Maldita sea.- dijo echándose el pelo hacia atrás.
Entonces miró a Yuffie la cual se movió ligeramente, casi se había olvidado de su situación actual.
Se levantó y se dirigió a la ducha tratando de olvidar aquel recuerdo que se había convertido en pesadilla.

Cuando la chica abrió los ojos Rufus no estaba ya en la cama. Se había levantado pesadamente para ducharse y estaba terminando de secarse el pelo.
Al salir se vistió con unos pantalones largos negros y un top verde claro. A continuación se puso sus botas marrones de cordones y bajó las escaleras para desayunar.
Su “marido” estaba allí leyendo un periódico.
- Buenos días.- dijo sin levantar la vista.
- Serán para ti.- dijo ella con retintín.
Él la miró y liberó un suspiro a la vez que se levantaba y se dirigía a la encimera de la cocina.
-Vamos a dejar las cosas claras, yo no quiero estar casado contigo ni tú conmigo, así que ya que tenemos que tolerarnos vamos a ponernos esto fácil el uno al otro. ¿Café? – Dijo mirando a la chica con la jarra en la mano.
- Vaya ¿sabes hacer café?, creía que tenías a alguien para eso.
-No soy minusválido y no tengo ningún problema físico que me impida hacer nada.
- Cierto, solo has sido un niño consentido.
- No más que tú.- dijo él con sarcasmo.
Yuffie se dispuso a decir algo pero antes de poder hacerlo Rufus dejo la taza delante de la chica y se sirvió otra para él.
Ella dio un breve sorbo, miró el café y luego a Rufus, casi parecía hasta amable y estaba bastante bien.
¿El café o Rufus? La chica negó con la cabeza bruscamente.
- El café desde luego.- se dijo a sí misma en voz alta.
Rufus se dio la vuelta y la miró riéndose.
- ¿Decías?
- Nada, no decía nada. El café no está mal, solo eso.- dijo ella entornando los ojos.
El hombre la observó unos segundos.
- Vaya gracias, es todo un cumplido viniendo de ti.- Ambos guardaron silencio un rato.
- Debería ir a Edge a arreglar unos asuntos y traer unos papeles ya que voy a tener que vivir aquí.- dijo por fin Rufus rompiendo el silencio.
- Haz lo que quieras, no me importa.- respondió ella indiferentemente.
Aquello iba a ser más difícil de lo que parecía en un principio, la chica era irritante, pero por suerte Rufus era una persona bastante tranquila.
- Necesito un lugar desde el que poder trabajar desde aquí.
- Hay un despacho abajo, era de mi padre y lo necesitare yo, arriba hay una habitación libre, si quieres puedo hacer que la limpien y pongan unos muebles. – La chica permaneció reflexiva unos segundos.- Lo que hay allí es un piano, según dice mi padre mi madre lo tocaba durante horas.- entonces se percató de que su padre estaba muerto, durante unos instantes lo había olvidado.
- Estaría bien.- dijo Rufus sacando a la chica de sus divagaciones.
Se había dado cuenta del detalle, pero prefirió no darle importancia.
- Intentaré que esté arreglada para esta tarde.- dicho aquello la chica se levantó y salió de la cocina.
Solo unos segundos de silencio se mantuvieron inertes en la habitación.
-¿Qué tal va la vida de casado?- dijo Reno apenas salir la chica, entrando por una puerta trasera que daba al pequeño patio.
Rufus sonrió cínicamente tomando un sorbo del café mientras miraba a la puerta por la cual había salido ella.
- Me gusta.- dijo refiriéndose a Yuffie.
- ¿Lo dices en serio?, Si es orgullosa, infantil, borde, nos trata de forma despótica, creyéndose por encima de cualquiera.
- Por eso me gusta.
- ¿Has empezado con el alcohol temprano hoy?- dijo Reno bromeando
- Cualquiera que te oyera pensaría que soy alcohólico.- dijo Rufus entornando los ojos ofendido.

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One Response to “04 Convivencia.”

  1. Riku
    Febrero 11th, 2009 at 21:19

    K BIEN ESTA!!! ES MEJOR K UNA TELENOVELA DFFVII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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