Quieras o no
-¡¿Estás loco?¡No pienso hacer eso!- Gritó Yuffie al hombre desesperada.
- Fue la última voluntad de tu padre antes de morir y ha de ser cumplida, no hay más que decir.
- ¡No pienso hacerlo! ¡No pienso casarme con él!- Gritó la chica.
- ¡Tienes que hacerlo! ¿O prefieres que Wutai caiga directamente en sus manos?
-¿¡Cómo!?- Gritó la chica entonces, sorprendida.
Tu padre y su padre hicieron un trato, si él no acepta perderá Shinra y su dinero, pero si quien no acepta eres tú Wutai será suyo.
-Maldita sea…- replicó derrumbada.- ¿Por qué lo hizo?- dijo la chica dejándose caer en una silla cercana.
Aun no se había repuesto de la muerte de su padre hacia tan solo una semana, habían estado sus amigos, con ella apoyándola, y de nuevo tendrían que hacerlo.
Si no quería que Wutai cayera en manos de Rufus Shinra y seguir siendo ella la regente tenía que aceptar.
- Al parecer consideró que una alianza con Shinra tras su muerte te salvaría de la falta de respeto de la gente de este lugar y aseguraría tu futuro.
- No lo entiendo. ¡Mi padre odiaba Shinra!
- Tu padre era de los que pensaba que debía de tener cerca a sus amigos y a sus enemigos aun más cerca.- Respondió el hombre.
Yuffie lo recapacitó, aquello era algo que realmente su padre siempre había pensado, no le gustaba la idea, pero por Wutai debía de acatarla, tenía que hacerlo.
- Está bien.- dijo levantando la vista.- Acepto, pero con una serie de condiciones. – El hombre asintió.
- Mi padre lleva muerto ¿Cuánto? ¿Cinco años?- Rufus se echó a reír a la vez que se levantaba del asiento.
No sabía si era una risa nerviosa o que realmente le hacía gracia la situación.
Aquella patética situación.
- Estás prometido con esa chica.
- Él nunca me habló de ello.
- ¿Tal vez porque le mataste antes?- dijo Tseng
- Yo no le mate.
- No directamente. Pero como si lo fuera.- susurró el moreno.
- Bueno ¿Y qué?- Contestó de forma despótica.
A continuación Rufus liberó un bufido mientras andaba de un lado a otro.
- Estas loco, estáis todos locos.- dijo mirando a los hombres que había frente a él y a Tseng.
- Lo siento, pero es así.- dijo Tseng encogiéndose levemente de hombros.
- Esto es increíble, increíble.- contestó el rubio sorprendido.
- Tu padre estipuló junto con el regente de Wutai, y padre de la chica, que si ambos fallecían y ninguno de vosotros dos había contraído matrimonio estabais obligados a…
- ¡¿Pero porque no se me dijo eso antes?!- replicó Rufus dando un golpe en la mesa.
- Forma parte del testamento de tu padre era una parte que no debía serte revelada hasta llegar el momento adecuado. El caso es que si no lo haces perderás todo, el dinero, Shinra la cual tratas de reconstruir…
- ¿¡Por qué demonios hizo eso!?
- Él lo hizo para asegurar una descendencia y el padre de la chica para asegurar el futuro de ella y supongo que lo mismo.- respondió Tseng.
- No pienso hacerlo.
- ¿Prefieres que Shinra y tu dinero le pertenezcan a ella?
- ¡¿Cómo?! – preguntó Rufus con los ojos abiertos de par en par.
- Si ella rechaza perderá Wutai, pero si rechazas tú, todo quedará en manos de ella.- Rufus se quedo pensativo, Todo lo que le había costado Reunificar Shinra se iría al garete, lo perdería. Porque aquella niñata había sido miembro de Avalanche, odiaba Shinra. Por otro lado no estaría de más tenerla cerca, sería una carta más con la que jugar al fin y al cabo…
- Acepto, no tengo otra opción.- dijo rindiéndose.
- Bien, en ese caso éstas son sus condiciones, puedes plantear las tuyas y se las mandaremos.- dijo Tseng sacando una hoja de la carpeta que llevaba en la mano y tendiéndosela a él. – Por cierto debemos llamar a Reno, Rude e Irina, debes llevarlos cerca al principio por si acaso.- sugirió después.
Reno iba a la cabeza en aquella misión de reconocimiento.
El cráter norte había descendido en número de criaturas pero se habían percibido nuevos movimientos por la zona.
- ¡Parad!- dijo Irina al ver a una pequeña criatura.
Frente a ellos había un pequeño ser verde, de ojos amarillos y tapado con una capucha bajo la cual salía una cola similar a la de un pez.
- Es un Tomberry, son muy peligrosos, pueden matarte de un solo golpe…- Reno miró a Irina y después a la criatura la cual le observaba fija y fríamente.
- ¡Anda ya!, quita, bicho.-Entonces el pelirrojo se acercó y de una patada lo tiró por el acantilado, el Tomberry no hizo absolutamente nada aparte de mostrar en su pequeña cara una expresión de sorpresa.
Aunque no más que la de Irina y Rude los cuales se quedaron clavados en el sitio.
- ¿Seguimos?- dijo el pelirrojo con las manos en los bolsillos.
- pero… pero ¿¡Pero qué haces!?- dijo ella histérica.
- Es una tortuga con capa, armada con un farolillo y un cuchillo para pelar patatas, pues apartarlo de una patada.
- ¡¿Y si te ataca?! ¡¿Estás loco o qué?!- dijo ella.
Rude se llevó la mano a la cabeza a la vez que hacia un gesto de negación.
- ¿Qué va atacar ese bicho? una mosca hace más daño.- dijo alejándose.
- ¡El día menos pensado van a matarte como sigas así!- protesto Irina.
- Lo dudo, tiene demasiada suerte, tanta o más que Rufus.- dijo Rude siguiendo al pelirrojo.
En ese momento comenzaron a escuchar pequeños soniditos de chocobos y demás, provenientes de algún lugar.
- ¿¡Qué es eso!? – dijo Irina a la defensiva a la vez que Rude se ponía también en posición de combate.
Reno por su parte se llevo las manos a la chaqueta.
- Uy, es mi móvil.- dijo el pelirrojo, riendo de forma un tanto nerviosa a la vez que descolgaba y se ponía de espaldas a sus compañeros.
Irina se dispuso a agredirle mientras Rude la sujetaba.
- ¡Déjame empujarle! ¡Déjame hacerlo! ¡Diremos que ha sido un accidente!- Reno hizo caso omiso a los gritos de Irina a la cual Rude trataba de contener.
- Hola, Tseng, ¿Qué es lo que ocurre?
- Debéis venir pronto a Edge, tenéis que encargaros de la protección de Rufus unos días.- replicó el aludido.
-¿Pero ha pasado algo?
- Ya os contaré cuando vengáis.- dijo Tseng.
En ese momento le pareció oír lo que eran los gritos de Irina de fondo.
- Reno ¿pasa algo por ahí?- dijo preocupado.
El chico se dio la vuelta y miró a Irina la cual aun trataba de soltarse del agarre de Rude.
- Nada importante, Irina con sus ataques de histeria, ya sabes cómo es.- Respondió quitándole importancia.
La chica abrió los ojos de par en par.
- ¡¿QUEEEE?! ¡Yo lo mato! ¡Lo mato ya y aquí mismo!- dijo la rubia. -¡Maldito irresponsable sin cerebro! ¡Juro que te mato!
- Ya… ya veo…- dijo Tseng algo sorprendido escuchando las amenazas de Irina.- eh… bueno volved cuanto antes.- dicho aquello colgó el teléfono y miró a Rufus.
- ¿Pasa algo?- dijo el rubio al percatarse de su expresión.
- Nada importante.- dijo mirando Tseng el móvil sorprendido, no estaba muy seguro de que esos tres fueran a ser una buena protección como guarda espaldas ante aquella situación.