1 – Despierta
-La última vez éste experimento fracasó- dijo una voz grave de hombre.
-Por favor.- dijo una de mujer en tono de indignación.- ¿No irán a comparar mi trabajo con los anteriores realizados por Hojo? Las investigaciones de ese tipo eran patéticas en respecto a las que yo he realizado.
- No nos atreveríamos señorita.- dijo la primera voz respondiendo a la anterior.
-¿Y los tres están bien?- preguntó una tercera voz, de mujer también.
- Por supuesto, sus constantes vitales son perfectas. Tanto la del hombre como las de la mujer, solo que las del hombre como podemos ver aquí están más débiles, al igual que las del tercero más joven. Éste último sufre extraños altibajos y parece no responder muy bien al tratamiento pero está estable.- Respondió la otra.
- ¿Y cuándo serán reanimados?- preguntó el primero.
- Ésta tarde sin falta la mujer, sin embargo los otros dos hasta dentro de una semana tal vez no respondan a los factores externos que les serán aplicados para su reanimación.- dijo la que parecía dar las ordenes.
- Bien, no me lo perdería por nada. ¿Y tendrán todos sus recuerdos?- preguntó el hombre.
- En lo que respecta a la mujer lamentablemente solo hemos podido recuperar una parte de ellos, pero quizá podamos finalizar con el proceso durante la reanimación, El hombre…, podemos decir que sí, tiene todos sus recuerdos, hasta lo sucedido en monte Nibel. Pero como nos pidió hemos omitido aquellos que le llevaron a aquel estado tan desafortunado. Los del último son más preocupantes debido a que no teníamos un cuerpo del que obtenerlos y por lo tanto no tiene ninguno, aun dudo sobre si siquiera será capaz de comunicarse e incluso ser medianamente coherente, pero habrá que reanimarlo también para averiguarlo.
-Teniendo en cuenta de que del chico solo pudo obtener un par de gotas de sangre en un trozo de tela y un poco de, “energía”, creo doctora que ha realizado un gran trabajo, con eso me es suficiente. Una lástima que se confundiera de espécimen el encargado de recoger las muestras, pero es un gran trabajo después de todo.- replicó el hombre.- Ahora, si me disculpan, creo que iré a comer algo antes de la hora.
- Sí, creo que mi ayudante y yo también lo haremos ha sido un día muy duro.- contestó la mujer.
Dicho aquello solo pudieron oírse unos pasos y como una libreta con unos apuntes era soltada en una mesa, el sonido de una puerta y entonces todo se volvió silencio.
En ese momento, sin haber nadie en la sala sonó una voz.
- Despierta.- el sonido fue casi como un susurro, y el hombre giró levemente la cabeza.
- Despierta.- dijo la voz más alta.
Poco a poco el individuo alzó la cabeza.
-¡Despierta!- gritó por fin la voz.
Lentamente él abrió los ojos, sintió que no podía moverse que todo su cuerpo pesaba toneladas, no alcanzaba a entender que le ocurría.
Moviéndose de forma débil se giró cayendo de la camilla al suelo.
Todos los cables a los que había estado sujeto se soltaron y la maquina empezó a pitar de forma continuada, estiró los brazos desconcertado y rápidamente pulso todos los botones hasta que paró de sonar.
Dejó caer el brazo y tomo aire.
Casi sin poder mover las piernas se puso en pie y dio un par de pasos sujetándose a todo lo que tenía a mano, tirando algunas probetas y un carrito con una especie de masa amorfa que se movía en el mismo, hasta abrir una puerta que daba a un pequeño cuarto de baño.
Aferrándose con fuerza a un pequeño lavabo levantó la mirada.
Sus ojos verdes estaban ojerosos y cansados, su largo pelo plateado se mostraba enredado y más descuidado de lo normal sin embargo no era aquello lo que le sorprendía.
Acercó una mano al espejo y tocó el reflejo sorprendido.
- No puede ser. ¿Qué hago aquí? ¿Qué está pasando?- dijo llevándose la mano a la cabeza desconcertado.- ¿Qué me han hecho?- En ese momento se mareó.
Sentía que cientos de recuerdos similares a pesadillas bombardeaban su cabeza.
Muerte, fuego, sangre, libros, oscuridad. Todo estaba enmarañado y confuso.
Se alejó del lavabo golpeándose la espalda contra la pared de atrás y levantó la cabeza mientras se sentaba en el suelo y se llevaba la mano a la frente.
Entonces escuchó una puerta, se asomó levemente y vio como uno de los guardias había entrado.
Se puso en pie dificultosamente aun mareado y algo débil. El tipo al ver el destrozo se dispuso a llamar por el intercomunicador a al resto de guardias de la zona, fue entonces cuando un golpe en la espalda le hizo caer inconsciente al suelo, Sephiroth tiró el tubo con el que le había golpeado al suelo, le miró fríamente y le arrastró hasta el baño.
- ¡Todos los guardias de la zona a la sala de experimentos A1! Repito ¡Todos los guardias de la zona a la sala de experimentos A1!- La alerta de fuga, no se había hecho esperar, instantáneamente todos los guardias de tres áreas se dirigieron a la zona. Sephiroth andaba en sentido contrario a los demás, en un descuido entró en uno de los ascensores que se dirigía hacia abajo.
- Doctora, puede estar en cualquier, parte, ha dejado inconsciente a uno de los guardias y le ha dejado sin ropa.- dijo el que parecía llevar a cabo las ordenes.
- ¡Maldita sea! – dijo la mujer golpeando una mesa a la par que su pelo largo negro tapaba sus oscuros ojos.
El hombre de cabello rubio y corto entornó sus ojos azules mientras permanecía impasible mirando por la ventana.
- No podemos dejar que esto detenga lo de esta tarde.- dijo fríamente.
- ¿Cómo?- preguntó la mujer.
Sus ojos negros se cruzaron con los del hombre que se había girado repentinamente.
- Dijo, que al igual que el joven, Sephiroth era más débil que la mujer, probablemente no durará mucho, o podemos encargarnos más tarde de él. Sin embargo a ella la necesitamos cuanto antes.- Rufus Shinra parecía haberse obsesionado con el proyecto.
Había cambiado mucho desde que Arma estuvo a punto de acabar con su vida y más tarde el Geostigma.
Fue casi un milagro que sobreviviera, y desde entonces no había parado de subvencionar ciertos experimentos entre otras muchas cosas, buscando clones perfectos, y por algún motivo aquellos tres individuos habían resultado de especial interés para él.
La mayoría de los experimentos llevados a cabo por Hojo para clonar a Sephiroth habían sido defectuosos, sin embargo aquel que acababa de escapar había sido el más asemejado, sin ninguna duda, pero parecía fallar en lo que respectaba a condiciones físicas.
Tal vez por eso no le preocupaba demasiado que hubiera huido, a pesar de que tenía parte de los recuerdos de su predecesor, del original hasta poco después de que se sucediera el escabroso tema de Nibelheim, obtenidos del sujeto gravemente herido y posteriormente fallecido en cráter del norte.
La mujer al parecer se trataba de una cetra, eliminada por Sephiroth.
De ella habrían de ser implantados en su clon todos los recuerdos, hasta el mismo momento de su muerte. Su cuerpo había sido encontrado en una extraña ciudad antigua, una ciudad cetra, en el fondo de un lago.
En lo que respectaba al joven nadie tenía idea de quien se trataba ni para que lo querían, pero al parecer no era lo que Rufus buscaba, no obstante despertaría para morir poco después o ser un completo discapacitado dada la falta de información recibida para su creación y para otorgarle a posteriori.
Aquello no agradaba a la investigadora del proyecto, pero no era algo que estuviera en sus manos.
- Entonces ¿Acabaremos el proceso de implantación y la despertaremos esta tarde?- dijo la mujer.
- Exactamente.
- ¿Y después que haremos con ella?, ¿Sacarla información?, ¿Comprobar su potencial?- Rufus sonrió.
- Dejarla libre.- Los ojos de la científica se abrieron de par en par.
- ¿¡Cómo!?- gritó dando un rodeo para esquivar la mesa y situarse justo frente al aun presidente de Shinra.
- No puede dejar libre un espécimen tan interesante y costoso, ¿Y si la sucede algo?- Él se rió.
- Doctora, doctora, cálmese. Será un tiempo. Necesito encontrar algo, y ella nos llevara hasta ello, después la recuperaremos cuando encontremos lo que busco y obtendremos cierta información que nos vendrá de maravilla. Pero si la coaccionamos antes de liberarla sospechará.
-¿Y entonces?
- La dejaremos inconsciente, cerca de donde encontramos el cuerpo original y a partir de ahí seguiremos su pista hasta que nos lleve donde queremos, tarde o temprano tendrá que hacer lo mismo que hizo la ultima vez.- Entonces hizo una breve pausa.- Y mañana despertaremos al más joven.
- ¡¿Qué?! ¡No! ¡No está preparado! ¡¿Y si muere o sufre un shock?! ¡Se volverá loco o algo peor!
- No me importa, además teóricamente tampoco lo estaba el otro ¿cierto?, creo que se le puede despertar y si su estado es lamentable se le liquidará y punto.
- Pero…
- ¿Quién extiende los cheques doctora?
- Usted.- dijo la mujer apretando los puños.
- Pues se hará lo que yo digo.- contestó Rufus de forma tajante.