Nuevo rumbo
Cuando la chica despertó se vio tapada por la chaqueta de Reno.
Aquello le sorprendió, pero de algún modo le agradaba, sonrió levemente y se levantó.
Buscó entonces al pelirrojo con la mirada, ¿Se habría ido?, no, no podía ser, tenía que estar cerca.
Se dio la vuelta entonces y miró detrás del árbol.
- Ya te has despertado.- dijo Reno lo más animado que pudo.
Estaba sentado sujetándose una de las piernas, mientras tenía la otra estirada. Sin embargo ella se percató de que algo no iba bien, fue entonces cuando miró su brazo.
Abrió los ojos de par en par y se agachó a su lado.
Tenía un corte en la camisa y un rodal de sangre alrededor del mismo.
- ¿Qué ha pasado?- dijo algo alarmada.
- Es solo un rasguño, no es nada.- la chica levantó la manga de la camisa. Y miró la herida.
- Podría infectarse, y parece algo profunda.- se acerco a un pequeño bolso que llevaba consigo.
- ¿Qué vas a hacer?- voy a limpiarte la herida y a vendártela.
- no es necesario, de verdad.
- ¡Sí lo es!- gritó insistente por fin la chica.- y explícame cómo pasó.- Reno tomó aire unos segundos.
- Tenemos que ir a Kalm y a Edge, ayer…- en ese momento se estremeció a causa del dolor, pero no dijo nada, siquiera un triste “ay”
- ¿Ayer? ¿Qué pasó ayer?- Dijo Yuffie interesada en el tema.
- Me atacó un hombre, no sé quien es ni de donde salió pero, dijo que iba a matarnos.
- ¿¡Matarnos!?- exclamó Yuffie.- ¿¡A ti y a mí!? – dijo mirando brevemente al pelirrojo el cual seguía mirando hacia delante.
- No, a los turcos, no quieren que hablemos.
- ¿Qué habléis? ¿De qué?
- No lo sé no dormí pensando en toda la noche.- la chica entorno los ojos.
- Vaya ha debido de ser difícil que pensaras durante tanto tiempo.- Bromeó.
Reno sonrió levemente ante el comentario, había sido ingenioso después de todo, pero Yuffie vio que él no estaba para bromas. – ¿Y porque a Kalm y a Edge?- continuó de forma seria.
- Rude está en Edge e Irina y Tseng en Kalm.- Ella le estaba escuchando pero sin dejar de mirar lo que estaba haciendo, empezó a vendarle el brazo sin apretarlo demasiado, Reno giró la cabeza y la observó atentamente.
Cuando terminó ella levantó la vista, quedó muy cerca de su rostro, tal vez más de lo que él o ella querían, ¿O tal vez no?
El pelirrojo la miró fijamente unos segundos ensimismado hasta que bajó un poco la vista.
- Y por eso… creo… creo que… que deberíamos ir a Kalm y a Edge.- dijo él sonriendo y a la vez algo nervioso.- seguramente ese tipo intente atacarles allí.
- Sí, yo creo que también.- Respondió Yuffie con toda tranquilidad levantándose.
Él parpadeó sorprendido ante la indiferencia de ella ante la situación.
- “Volver a ver a los que fueron los turcos, no me disgusta, pero, volver a ver a Irina… él dijo que ella le gustó una vez ¿no?
Si es así, si vuelve a verla, ¿que se supone que hará?, dijo que estaba con Tseng, pero no dijo cómo.
Tampoco sé porque demonios me importa, es su vida, que haga lo que quiera, si quiere amargársela persiguiendo a una mujer que nunca iba a mirarle es su problema, y ¿Por qué me siento así?”- Yuffie iba en silencio abriendo el paso, mirando hacia delante. Apenas conocía a Reno, ¿porque le importaba todo eso? No tenía sentido, de cuando en cuando miraba de reojo al pelirrojo esperando que hiciera algo, pero parecía ir pensando en sus cosas, no quería molestarle.
-“Me preguntó que la pasa, estaba todo tan bien, no sé porque motivo pero parece que está molesta o afectada, quizá no quiera ir a ayudar a mis ex-compañeros, es normal, y pensar que cuando la tuve tan cerca casi hice una tontería, pero al ver la frivolidad con la que respondió… ¿Y qué esperabas Reno?, no va a lanzarse a tus brazos.
No sé qué me pasa, yo no soy así, pero cuando la tengo cerca… me gusta tenerla cerca. ¿Por qué? Ella no me gusta ¿O sí?”- Reno sin embargo iba cabizbajo, con las manos en los bolsillos, aunque pensativo también, estaba confuso. Tenía muchas preguntas en respecto a sus sentimientos que se veía incapaz de responder. Aparte de la preocupación por sus amigos.
- Estamos llegando a Costa del sol de nuevo.- dijo Yuffie rompiendo el silencio y liberando un suspiró.
Estaba más apagada de lo normal, y el pelirrojo se dio cuenta.
- Tendremos que ir de nuevo en barco ¿no?- dijo Reno, simplemente por decir algo pero de forma algo animada, intentando hacerla recuperar la vitalidad que parecía tener hacia tan solo unas horas.
Habían perdido casi todo el día en volver allí y quería hablar con ella, de algo, daba igual de lo qué.
- Si claro, llegaremos pronto a Kalm si después cogemos un chocobo de Junon o, cualquier vehículo.- dijo algo apenada.
- No tienes que venir si no quieres.- dijo el él por fin.
Ella entornó los ojos.
-¿Acaso no quieres que vaya?- preguntó.
El se quedo unos instantes sin saber que contestar.
- N… ¡No! ¡Claro que no! me refiero a que no quiero decir eso, es solo que te veo apagada desde que dije de ir allí y entiendo que no quieras venir, no son amigos tuyos, no es tu obligación.
- Si mis amigos estuvieran en problemas y tuviera que ir a ayudarlos ¿vendrías?- preguntó la chica.
- Claro que sí.- dijo él sin pensarlo.
Lo recapacitó entonces, ¿Y porque? Es más, ¿Por qué le hacia esa pregunta?
Ella sin embargo sonrió ante la respuesta. Al verla así él no pudo evitar alegrarse de haber respondido aquello.
- ¿Qué pasa?- preguntó por fin al ver su cambio de humor.
- Me alegra saber que ayudarías a mis amigos.
- Les ayudaría por ti.- dijo entonces y de nuevo sin pensar.
Reno había aprendido que cuando pensaba demasiado las cosas no le salían bien y después de todo lo primero que contestaba era siempre la verdad, lo cual a veces también podía ser un problema.
Recordó cuando trabajaba con los demás y a veces el presidente hacia preguntas de rutina pero que debían ser respondidas de forma “suave”, y con el padre de Rufus siempre tuvo incidentes que casi le costaron el trabajo por ser demasiado directo, por suerte Rufus nunca tuvo en cuenta aquellos pequeños fallos por parte del pelirrojo a la hora de realizar los informes orales aunque los escritos eran un autentico desastre con lo cual quien siempre los realizaba era Rude.
Observó a la chica unos segundos mirándola a los ojos y se dispuso a decir algo más pero en ese momento un helicóptero sobrevoló la zona.
- ¡Vamos! Tenemos que llegar pronto a Kalm, ¿no?- dijo la chica entonces cogiendo al pelirrojo del brazo y tirando de él.
Todo parecía haber vuelto a la normalidad de momento.
Entraron en la ciudad y el cielo estaba nublado, parecía una ciudad fantasma cuando el clima estaba así, ambos se acercaron entonces a las taquillas.
- Necesito dos billetes y un camarote con dos camas.- dijo la chica decidida.
- Lo siento, en el próximo barco que saldrá en una hora solo queda un camarote con una cama.
- ¿Y el siguiente?- preguntó la chica.
- No saldrá hasta dentro de ocho horas.
- ¡No podemos esperar tanto!- dijo Reno a la mujer preocupado y dando un golpe en el mostrador.
- Lo siento, no tenemos otra cosa.- ambos se miraron.
- Ni hablar.- dijo la chica.
- Por favor tengo que llegar a tiempo.- dijo él.
Ella le observó unos segundos y él por su parte puso cara de gatito abandonado, y la debilidad de Yuffie eran los gatitos abandonados, de hecho su casa particular estaba llena de lo que su padre llamaba “apestosos bichos repugnantes abandonados”.
- De acuerdo.- dijo Yuffie dejándose ganar.- pero tu dormirás en el suelo.- puntualizó señalando con un dedo a Reno.
Este abrió los ojos de par en par y levantó las manos.
- Vale, vale, dormiré en el frío, y sucio suelo, mientras tú descansas en una mullida y caliente cama, dejando a tu amigo, herido en un brazo, que te dejo su chaqueta para evitar que te congelaras, sin ningún tipo de cargo de conciencia, pasar frió y una mala noche.- dijo dramatizando él.
- Solo es un rasguño, el suelo no esta tan mal y lo de la chaqueta no fue para tanto.- dijo ella entornando los ojos.- Dormirás en el suelo, no es negociable ni discutible.