03 Un nuevo día

on Noviembre 28th, 2007 by Shialid

Un nuevo día

El chico se despertó por la mañana debido al salto de un gato sobre su cama. Había dormido como hacía mucho tiempo que no descansaba y se sentía totalmente bien.
Apartó con cuidado al animal, se levantó y se fue al un pequeño cuarto de baño, situado a la derecha.
Se lavó las manos y la cara, no sabía si podía usar la ducha o no, la chica no le había dicho nada el día anterior, y aun así no había más toalla que la que estaba junto al lavabo.
- Amigo, tienes un aspecto lamentable.- se dijo así mismo mirándose en el espejo.
Salió del baño y se acercó a la silla en la que estaba su ropa, siquiera tenía una maleta en la que guardar sus cosas así que cuando todo acabó, y Rufus decidió disolver los turcos se marchó con lo puesto, al igual que Tseng, Irina y Rude, Solo que Irina tenía una casa que había comprado hacia tiempo en un pueblo cercano a Midgar, Kalm donde se había ido con Tseng y Rude había optado por ayudar en Edge a la reconstrucción de ciertos edificios.
Él sin embargo, no había sabido donde ir, no invirtió su sueldo adecuadamente y aun de haber sido así tampoco quiso nunca llevar una vida tranquila como la de sus ex-compañeros.
Pero ahí estaba, habiendo pasado la noche de la caridad de alguien, que una ocasión estuvo con sus enemigos, y que de hecho ella los consideraba sus amigos.
Apenas acabó de cambiarse, estaba colocándose las gafas y sujetándose el pelo cuando Yuffie cruzó la puerta.
- ¿No te han enseñado a llamar antes de entrar?- dijo Reno riendo.
La chica se quedó unos instantes paralizada en la puerta, ¿acaso aquello estaba relacionado con su critica el día anterior a la hora de comer?, sacudió la cabeza y accedió al cuarto.
- ¿Quieres desayunar algo?- preguntó bruscamente.
Él la miró sorprendido, la chica estaba algo más seria de lo que había sido el día anterior, pero sonrió segundos después.
- No, gracias, no importa, creo que ya has sido suficientemente, “amable”.- dijo con especial énfasis en la última palabra. Yuffie agachó la cabeza.
Ella había pensado irse de su casa de forma casi definitiva, pero no tenía muy claro que haría o de que viviría, había estado toda la noche pensando y tras darle muchas vueltas había tomado una decisión.
- Bueno, creo que es hora de que me vaya.- dijo el pelirrojo sacando a la chica de sus divagaciones y pasando por su lado.
- ¡E… espera!- gritó la chica.
Instantáneamente Reno se dio la vuelta y la miró.
- ¿Si?- preguntó entonces.
Yuffie guardó silencio, para ella aquello no era fácil, pero no quería viajar sola y a pesar de haber sido un turco el chico no le caía mal, cogió aire y por fin lo dijo.
- ¿Te importaría que fuera contigo?- susurró en voz muy baja.
Reno la miró sin parpadear ni estar muy seguro de lo que había oído.
- ¿Cómo?- dijo él.
- ¿Que si no te importa que vaya contigo?- dijo algo más alto.
- ¿Perdón? – preguntó de nuevo aun indeciso en respecto a lo que estaba escuchando.
- ¡¿Que si voy contigo o qué?! ¡¿Estás sordo?!- gritó ya ella algo molesta.
- Bueno, no lo esperaba sinceramente.- dijo sorprendido.
Lo pensó unos instantes, no tenía un rumbo fijo, donde ir, o que hacer, quizá ella tuviera las ideas algo, más claras, aunque no mucho, pero la compañía también era de agradecer y no le disgustaba su carácter, de haber ido con Rude como si fuera su sombra a ir el solo dando tumbos de un lado a otro resultaba algo más difícil.
Estaba al tanto de que la chica estaba acostumbrada a viajar, sabía apañárselas sola y eso en parte podía ayudarle a él.
Entonces y por fin sonrió ampliamente.
- No me importaría viajar con alguien más. – la chica le devolvió la sonrisa.
- ¡Bien! Recojo unas cosas y salimos, espérame fuera.- dicho esto salió corriendo, del cuarto de invitados para entrar al suyo.
Reno por su parte bajó las escaleras para salir, cuando se encontró de frente con Godo, el hombre le miraba fijamente, de forma fría y un tanto recelosa.
- Ho… hola.- dijo el pelirrojo sin estar muy seguro de que decir.
- ¿Eres amigo de mi hija?- Preguntó Godo seriamente.
- Bueno, realmente…- entonces lo pensó unos instantes, ¿Lo era? ¿Era amigo de ella? ¿O simplemente se trataba de una conocida que le caía bien?
- ¿Realmente qué?- dijo el hombre violentamente.
- Sí, sí, lo soy.- dijo algo intimidado.
Godo le miró de reojo.
- Espero por tú propio bien que no la pase nada y que no le metas ideas estúpidas en la cabeza. Quiero que vuelva en pocos meses entrada en razón.- Reno retrocedió un poco y le miró extrañado.
- Creo que su hija sabe cuidarse sola y es un poco mayor ya para decidir. Además no hago milagros.- dijo riendo de forma algo nerviosa y llevándose la mano a la nuca, al percatarse de la mirada del hombre.
-Tú eras uno de los turcos, ¿no es así?- dijo el padre de la chica, el pelirrojo se sintió acorralado pero asintió.
- Sí, claro. Aunque como bien dice usted, era.
- No importa, eso te convierte en una persona de la que desconfiar, así que como bien he dicho si la pasa algo sufrirás las graves consecuencias.- dicho aquello se giró y entró en una de las habitaciones.
El chico suspiró aliviado, aquel hombre le había intimidado de algún modo y no era algo fácil.
Realmente Godo era un hombre entrado en años, al cual el chico le sacaba cabeza y media, no tenía un motivo físico real para temerle, pero de alguna forma sabía que era capaz de cumplir su amenaza en caso de proponérselo, aunque era lógico que desconfiara y se preocupara, era el padre de la chica.
Se encogió de hombros y salió fuera.

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