Capitulo 3
Apenas bajar del helicóptero y adentrarse en el lugar podía percibirse un aroma diferente. Era como si aquello hubiera pasado desde tiempos inmemoriales alejado del resto del mundo.
Sin embargo entre las sombras de los espesos árboles podían percibirse criaturas tal vez peligrosas y aquello a Reno le preocupaba por la chica en particular.
- Bien, lo haremos de este modo.- comenzó a ordenar el pelirrojo.- Rude, tu iras por aquella plataforma de allí, a la derecha. Tseng tu por el otro lado, a la izquierda Elena y yo iremos por el camino central. Llevad los móviles encendidos y si pasa algo, ante cualquier ruido extraño, a la mínima señal de peligro, avisad. Aseguraos de llevar las armas preparadas, no sabemos lo que podemos encontrar por aquí. Y no olvidéis recoger muestras de plantas o seres poco usuales en casos normales. – Rude y Tseng asintieron y se marcharon cada uno por el lugar que Reno les había ordenado.
- ¿Y porque tengo que ir yo contigo?- protestó la chica cuando sus compañeros se habían alejado ya de ambos.
- Porque yendo los dos juntos tardaremos menos en hacer el trabajo y tendré tiempo para comentarle algo a Rufus por encima y preguntarle que le puede interesar de lo que hayamos visto.- Elena le observó sorprendida pero hizo un gesto un tanto despótico de aprobación.
Elena y Reno llevaban ya una hora de camino, sin embargo parecían no avanzar demasiado. Habían topado con una serie de plantas carnívoras y a partir de aquel momento el más mínimo paso resultaba algo difícil.
- ¿Qué crees que puede interesarle a Rufus de todo esto?- pregunto intrigada Elena.
- No lo sé realmente, supongo que es una simple expedición de reconocimiento, su padre también solía ordenar cosas así.
- Creo que no se parecían demasiado en carácter según me han contado.
- Te han contado bien. El padre de Rufus era una persona que ansiaba el poder, el control, la ambición le mató, y la conspiración de su hijo claro. Mientras que Rufus aun ansiando lo mismo siempre fue algo más inteligente.
- ¿Crees que Rufus hizo que mataran a su padre?
- Estoy seguro de ello, él le odiaba. El problema fue cuando Jenova se les escapo de las manos al igual que Sephiroth, al igual que Cloud y…. Aerith.- dijo pensativo. – Era bonita, una pena que muriera a manos de Sephiroth.- Elena le miró algo extrañada.
-¿Te gustaba?- peguntó por fin. Él sonrió levemente.
-¿Y a quien no? A Rude sin embargo le gustaba la “novia” de Cloud, pero por ejemplo Tseng estaba coladito por ella.- entonces calló en la cuenta de que había mencionado el nombre que no debía.
- Sí, algo oí, ojalá lo hubiera estado alguna vez así por mí.- dijo algo decaída.
Reno se dio la vuelta y la miró a los ojos unos segundos no estaba seguro de si decirle lo que sentía por ella o no.
- A veces perdemos tiempo mirando lo que querríamos tener y no nos fijamos en lo que tenemos delante.- dijo pensativo el pelirrojo.
La chica le miró sorprendida, ¿Se refería a él?, entonces agacho la cabeza un instante y después miró a Reno el cual siguió hablando.
- Elena, tu me gustas, me importas, eres el motivo por el que cada día me levanto por las mañanas. Uno de los pocos motivos que tengo para, para todo.- dijo por fin.
Le había costado, pero de una maldita vez lo había dicho, esquivó entonces la mirada de la chica, ella no sabía como reaccionar o que decir, ¿Reno? Ni se lo había planteado, no, aquello tenía que ser un error, él no la quería, tal y como siempre la había tratado, era lo contrario a quererla.
- Mi motivo para hacerlo es Tseng. Tú…, Sinceramente no me esperaba esto, y tu forma de querer a las personas no es precisamente agradable si es que es cierto lo que dices.- respondió ella fríamente y negando con la cabeza.
Reno sintió entonces como se quedaba sin palabras, sin saber que decir. Se sentía frustrado, la decía que la quería que era el único motivo para levantarse a ir a trabajar, lo cual era su vida y ella seguía empecinada en Tseng, no, no podía contenerse mas tiempo.
- ¡Claro que es cierto! ¡No puedes decirme eso!- dijo él impotente, sorprendido, mirando a ambos lados y luego a la chica.
-¡Sí, sí que puedo! ¡Él es una persona comprensiva! ¡Y tu eres un egoísta egocéntrico que no piensa más que en si mismo!- En ese momento la chica se dispuso a irse y volver al helicóptero.
- ¡Maldita sea! ¡No puedo soportarlo más! ¡Olvida a Tseng de una maldita vez! ¡Él no sabe valorarte! – dijo Reno furioso tirando con fuerza del brazo de la chica.
- ¡¿Y tú si!? ¡¿Tú?! ¡Que siempre has criticado la forma de hacer mi trabajo! ¡Que pasas el día insultándome y tratándome de forma despótica!- dijo soltándose. – ¡Tú que siempre has estado tratándome como si fuera basura! ¡Como si no te importara!- en ese momento Elena cerró los ojos y no pudo evitar que una lagrima resbalara por su mejilla. – Maldita sea, desde que entré has estado hundiéndome, humillándome. Y tratándome como si fuera estúpida, no puedo querer a alguien así.- Entonces se dio la vuelta y se llevó una mano a la cara.
- Te odio…- a continuación la chica salió corriendo.
- ¡Elena! – Gritó el pelirrojo a la vez que salía corriendo tras ella.
En ese momento alguien le sujetó de la chaqueta e instantáneamente se giró.
- Tseng…
- Deja que se marche, tú y yo tenemos que hablar.
-¡No! ¡No puedo dejar que se marché así! ¡¿Y si la pasa algo?! ¡Hay cosas peligrosas por aquí!
- Elena sabe cuidarse mejor de lo que crees.- Reno ladeó la vista.
-¿Has oído toda la conversación?
- Parte de ella.
- Ya veo…- dijo el pelirrojo apenado.
Durante unos segundos permaneció ausente y mirando al vació. Aquel “Te odio” aquellas palabras se habían clavado en él como si de puñales se tratara.
Elena le odiaba, la mujer que el quería le odiaba. Se llevo entonces la mano a la cabeza y recapacito unos instantes.
- Si realmente la quieres, respeta sus decisiones y a ella.
- yo no la…
- Ambos sabemos – dijo cortando las palabras de Reno.- que tú no la respetas, y eso para Elena es importante. No la tienes en cuenta la mayoría de las veces y eso para ella también es importante y así miles de cosas que tu no consideras de ella.- Reno liberó un suspiro y negó con la cabeza.
- Y también ambos sabemos, o por lo menos yo, que siempre ha estado enamorada de ti y que daba igual lo que yo hiciera. Daba igual que fuera amable, desagradable. No importaba, ni importa supongo. – dicho aquello comenzó a avanzar.
- ¿No vuelves al helicóptero?- pregunto Tseng aun algo sorprendido a causa de las palabras del chico.
- No, voy a hacer mi trabajo antes, tal vez sea la última vez que lo haga.
- ¿Qué insinúas?
- Creo que esta bien claro.- dijo mientras seguía andando sin darse la vuelta y haciendo un gesto con la mano.
La chica iba abriéndose paso como podía entre las plantas, las lágrimas en sus ojos le impedían apenas ver donde iba, pero no importaba. Solo quería alejarse de Reno.
Le odiaba, le odiaba como jamás había odiado a nadie.
Siempre creyéndose mejor que ella, tratándola como si solo fuera un mosquito al que podía aplastar a su antojo. ¿Y ahora la decía que? ¿Qué ella le importaba a él? ¿Qué Tseng no sabía valorarla?
No le bastaba con humillarla, ahora la hacia daño a través de aquello que sentía
Cuando por fin se cansó de correr se dejó caer en un pequeño claro y rompió a llorar completamente.
-¡Te odio Reno! ¡Te odio! – dijo dando un puñetazo contra el suelo, en ese momento alzó la vista.
Rude estaba de pie frente a ella.
- ¿Estas segura de eso?- dijo fríamente él
- Quiero estar sola, márchate.- dijo llorando enfadada.
- No deberías estarlo por aquí.- sugirió el hombre.
- ¡¿Qué pasa?! ¡¿Tú también crees que soy una niña ñoña incapaz de defenderse?!- Rude bajó la cabeza y levemente las gafas para mirar sorprendido a la chica por encima de ellas.
- Por supuesto que no.
- ¿Entonces?
- Simplemente no sabemos lo que podemos encontrar.
- Me refiero a como crees que soy.- dijo decaída.
Rude se irguió y se recoloco las gafas a la vez que se sujetaba las manos delante.
- Supongo que lo mismo que los demás.
-¿Y que piensan los demás?- preguntó apenada, Rude por su parte tomo aire.
Eres una persona seria y competente, aunque a veces cometes el error de creer saberlo todo, pero eso nos pasa a la mayoría.
- Reno no piensa así.- dijo agachando la vista tratando de contener las lágrimas.
- Estás equivocada, a él le gusta molestarte, pero nada más.- dijo tendiendo la mano a la chica.
Ella esquivo el gesto ladeando la cabeza y le miró de reojo, ¿Qué iba a decir Rude? para él Reno era como un hermano pequeño, desde siempre, jamás diría nada que pudiera perjudicarle.
Aun así estiró el brazo y con una facilidad sorprendente el hombre ayudo a Elena a levantarse.
- Todo el mundo sabía y sabe que a Reno le gustas. Desde el primer día que te vio, pero es una persona con un carácter muy peculiar.- dijo Rude.
Ella no dijo nada, solo guardo silencio con la vista hacia el suelo.
- No me importa le odio.- dijo apretando los puños.
- Si realmente le odiaras no te importaría lo que él piensa de ti.- respondió Rude, a continuación se giró y se dispuso a marcharse.
-¿Dónde vas?- preguntó la chica.
- A echar un vistazo por aquí, te recomiendo que tú también lo hagas, tengo que rellenar dos informes para Rufus. Porque Reno no escribirá el suyo como de costumbre, y no me gustaría tener que rellenar tres. – La chica sonrió débilmente mientras Rude se iba alejando de la zona.