Capitulo 1
Era bastante tarde cuando la luz del edificio de la nueva ubicación de Shinra aun permanecía encendida.
“Error en la base de datos, por favor introduzca de nuevo los códigos y los archivos”
La chica entorno sus ojos castaños, se rascó la cabeza descolocando su pelo rubio y liberó un suspiro a la vez que se golpeaba levemente la cabeza contra la mesa.
- ¡Maldito ordenador!- dijo apesadumbrada.
En ese momento vio una mano dejando una taza de café frente al teclado, levantó la vista y vio a Reno el cual llevaba otra para él a la vez que se apoyaba en la mesa.
-¿Qué tal lo llevas?- dijo tratando de animar a la chica.
-¡Este maldito trasto me pone eso todo el rato!- dijo Elena señalando la pantalla.
Con tranquilidad el pelirrojo se levanto, y puso su cabeza junto a la de la chica. A continuación pulsó un par de botones y esperó unos segundos.
- No es tan difícil.- dijo el chico despacio y sonriendo a Elena.
“Datos añadidos a la base satisfactoriamente”
La chica miró la pantalla y a Reno a continuación.
- ¡¿Cómo lo has hecho?!- dijo sorprendida.
- llevo muchos años encargándome de esto.- dijo riendo
- ¿¡Y porque no te manda Rufus hacer esto a ti!?- replicó enfadada
- bueno yo llevo más tiempo que tú, y me encargo de otras cosas.
- ¿No eres feliz si no me pasas por los morros que tienes mas experiencia que yo?- preguntó dando un golpe en la mesa.
- No.- dijo burlonamente el pelirrojo.
Elena se levanto de golpe casi dando a Reno con la silla y se dirigió hacia la puerta.
- ¡Ey! ¿Donde vas?- dijo él confuso
- A tomar algo al bar de abajo, tal vez Tseng siga por allí. Volveré luego
- Pero si te he traído un café.-dijo ofendido.
- pues bébetelo tú – respondió ella de forma cortante.
- Además de incompetente desagradable, no pudieron hacer peor elección a la hora de sustituirme en su día.- replicó Reno
- ¡Piérdete! ¡Eres un imbécil!- Aquello fue lo ultimo que dijo la chica antes de salir del despacho, segundos después entró Rude el cual llevaba el traje, pero no las gafas.
- ¿Qué le pasa a Elena? Parecía algo molesta.- dijo dejando unos papeles sobre la mesa.
- Se iba al bar de abajo a tomar algo con Tseng. Necesitaba un respiro- respondió Reno pensativo. Rude le miró y a continuación la taza que había en la mesa.
- ¿Y ese café entonces?- el pelirrojo negó con la cabeza.
- Lo hice yo, le traje una taza, pero no ha querido ni probarlo.- entonces entorno los ojos mientras miraba el contenido.- Para variar.
- Vaya, que detalle, ¿y no me has traído uno a mi?
- Que gracioso.- dijo Reno algo decaído. Rude sonrió levemente.
- Tseng solo le gusta por que es el típico “maduro interesante” y el hecho de que fuera su jefe también influye.
- ¿De donde has sacado eso de “maduro interesante”? No, espera, no me lo digas, no me lo digas, ahora lees revistas femeninas de esas en las que vienen encuestas del tipo “define a tu hombre ideal” y similares. – dijo Reno en tono de broma.
Rude negó levemente con la cabeza.
- Sí, tú ríete, pero es cierto, a las mujeres les gustan los hombres que tienen o aparentan mas edad.
- Pues tú deberías tenerlas a pares esperando en la puerta de tu casa, me pregunto que haces aquí y soltero.- dijo riéndose el pelirrojo de nuevo.
- Perder el tiempo, dando consejos a un hombre enamorado, de una compañera de trabajo que no le hace ni caso. Es lo que tiene de malo tener amigos en la empresa.- dijo cínicamente pasando por su lado y dándole un golpe en el hombro a la vez que hacia enmudecer a Reno con el comentario.
- Me lo apuntaré, esa ha sido hiriente pero ingeniosa.- respondió pensativo el pelirrojo. Entonces liberó un suspiro.
- ¿Quieres bajar al bar un rato?- preguntó por fin. Su compañero se encogió de hombros.
- Bueno, ya que no vas a tener nada con Elena vamos a fastidiarle estar a solas con su amor platónico.- respondió Rude.
-¡Vaya! ¡Dos en un mismo día! Hoy estamos ingeniosos ¿eh?- dijo Reno algo molesto mientras cogía su chaqueta para salir por la puerta.
-Vaya buenas noches, vosotros por aquí.- dijo Tseng animado al ver entrar a Reno y Rude.
- Sí, a ver si nos despejamos un rato, después de tantas horas por la oficina hace falta.- contesto Reno cordialmente, a pensar de mantener una sonrisa forzada.
No tenía nada contra Tseng. Había sido su jefe antes, era una persona tranquila, calmada. Pero el hecho de que Elena fuera tras él le tenía un poco a la defensiva contra el hombre aun sin tener él la culpa.
- Es normal que haya tanto trabajo, desde lo sucedido con meteorito, no hemos tenido tiempo entre la enfermedad de Rufus y los últimos acontecimientos para recuperar organizar y catalogar archivos.- Respondió Tseng.
En ese momento apareció Elena.
- ¿Tú que haces aquí?- dijo al ver a Reno.
- Pues al igual que tú necesito descansar, soy humano.
- “y un estorbo también”- susurró la chica.
- ¿Qué decías?- dijo el pelirrojo a pesar de haberla oído perfectamente.
Rude liberó un suspiro y negó con la cabeza a la vez que hacia un gesto al camarero.
- Yo quiero lo de siempre.- dijo Rude al acercarse el hombre a atenderles.
- Yo también y una como la anterior para ellos dos. Yo pago.- Prosiguió Reno.
El camarero asintió y se dispuso a ir a por lo que le habían pedido.
- Yo no quiero nada más.- replicó Elena.
- venga, no seas así ¿Qué más da?- dijo Tseng.
La chica se sentó de mala gana sobre un taburete junto a la barra y miró a Reno de reojo. Después de la discusión de arriba no le apetecía soportarle un rato más, pero bueno, al menos también compartiría un rato más con Tseng.
Serían las seis de la mañana cuando el móvil de Reno comenzó a sonar.
Se levantó pesadamente de la cama y dando tumbos, tropezando con el cubo de la basura casi matándose, se acercó al teléfono el cual había dejado en la pequeña salita de estar de lo que era su apartamento.
Durante unos instantes le costó encontrarlo. Bolsas de patatas, alguna botella de gaseosa, un jersey que debía de llevar meses allí, ¿o era un trapo?, no se planteó averiguarlo, lo tiró a un lado y cogio el teléfono.
-¿Si?- respondió vagamente y sin mirar el número.
-¿Reno? Soy yo, Rufus.- Dijo una voz al otro lado.
La expresión del pelirrojo cambió por completo y trató de aparentar estar lo más despierto posible.
- Sí soy Reno.- dijo sentándose en la cama y de camino dando una patada a una caja de pizza que andaba por ahí.
- Quería comentarte algo, trabajo excepcional para hoy. Me han informado que cerca de Cañón cosmo hay un bosque antiguo. Al parecer hace unos años resulta de fácil acceso gracias a una explosión debido a una de las armas.
- ¿Y eso que se supone que…?
- Quiero que vayáis allí a investigar que hay y para dentro de una semana quiero unos informes completos del lugar y muestras de las criaturas y plantas de allí sobre mi mesa.- dicho esto Rufus colgó el teléfono dejando a Reno desconcertado sin conocer muy bien los motivos y el porque quería aquello ¿Qué podía interesarle de ese lugar?
Aun faltaban dos horas para entrar en la oficina y apenas había dormido.
Aun así se daría una ducha rápida y se dirigiría hacia allí para llegar antes que los demás e ir averiguando como llegar sin problemas a ese bosque.