“El chico mantuvo los ojos cerrados y respiró profundamente mientras el viento acariciaba su rostro y mecía levemente su oscuro pelo.
- ¡Xellos! – escucho entonces.
Se dio la vuelta casi inmediatamente al oír su nombre y no pudo evitar sonreír al ver de quien se trataba.
- ¿nos vamos?- pregunto ella.
El solo se limitó a asentir mientras sonreía y se giraba dando la espalda al paisaje.”
En la taberna a aquellas horas, el jaleo era inmenso y todo el servicio del local caminaba de un lado a otro.
-¡¡Aun faltan diez minutos para que acabe mi hora libre, atiéndelos tú!!- dijo entonces la joven de pelo corto a media melena.
Sus ojos eran de un castaño rojizo y su blanca piel casi la convertía en un fantasma entre las luces y sombras de la taberna.
A su vez bajo aquel traje de camarera se podía contemplar una chica curvilínea y de largas piernas.
- Luna, estamos hasta el borde de gente y esos tipos son unos groseros.
- ¡¿Y POR ESO TENGO QUE ATENDERLOS YO?!- su compañera, de pelo rubio rizado corto y ojos castaños, se puso la bandeja delante de la cabeza para evitar ningún golpe mirando de reojo a Luna Inverse tras la misma.
- No te ofendas es solo que creo que puedes sobrellevarlos mejor que yo, además, ellos han pedido que le atendieras tu y que no se irán hasta que lo hagas.- Luna miró a la chica y después a las mesas, le arrebató la bandeja a su compañera y se dirigió hacia el lugar indicado furiosa.
- ¡¿Tú eres Luna Inverse preciosa!?- dijo uno de los hombres.
- ¡sí, soy yo! ¡Y ya me estáis diciendo lo que queréis para beber!
- Con mirarte tenemos suficiente encanto.- indicó otros de los tipos.
- Pues para quedarte aquí necesitas pedir algo más aparte de mirarme.
- yo pediría otras cosas.- bromeó otro maliciosamente y completamente borracho.- no sé si sabes a que me refiero.- la chica miro amenazadoramente al temerario que le decía aquello.
- ¿¡tú no sabes porque me llaman “la camarera del infierno”!? ¿Verdad?- contestó ella.
- Ohhhh que miedo.- replicó el hombre en tono de burla.- te lo llaman porque supuestamente eres una mujer poderosa y dicen que posees una parte de Cepheed, siempre podemos comprobarlo. Porque ¿sabes qué? No me creo nada.
- ¿De verdad quieres comprobarlo?- sonrió maquiavélicamente Luna Inverse.
- ¡Claro!- contestó el hombre poniendo los pies sobre la mesa.- quiero ver cómo me mueves de esta silla.- sus compañeros y él se rieron mientras la chica agachaba la cabeza dejando que el flequillo tapara sus ojos mientras estos comenzaban a brillar.
- ¿Así que quieres que te mueva de la silla? ¿No?- masculló manteniendo la sonrisa.
Dicho aquello solo pudo escucharse como se rompía un cristal y tras un par de golpes sonoros la mesa se había quedado vacía.
Luna Inverse miró sonriendo triunfante hacia la ventana rota y las sillas que se hallaban junto con la mesa volcadas en el suelo.
Se sacudió entonces las manos satisfecha con su tarea.
- ejem…- Luna dejó de sonreír y miró sorprendida al hombre que se hallaba tras ella.
Era un tipo orondo y sin pelo que llevaba puesto una especie de delantal sobre sus ropas, y la observaba cruzado de brazos mientras con el pie derecho daba pequeños golpecitos en el suelo.
- Vaya, jefe yo…- dijo ella llevándose la mano a la cabeza y riendo nerviosa.
- ¡¿Tú qué?! ¡Es la segunda ventana que rompes esta semana!
- Si bueno, pero yo…
- ¡Ni peros ni nada, esta ventana saldrá de tu sueldo!
-¡eh! yo solo…
- ¡Y quiero verte salir fuera a recoger este desastre si no quieres que te despida!
- Sí señor.- dijo la chica agachando la cabeza y resignándose.
Tras decir aquello el hombre volvió a dirigirse tras la barra de la taberna mientras Luna se dirigía a por una escoba para salir a recoger el desastre.
La lluvia caía pesadamente en aquel bosque cercano a Zephiria, sin embargo aquella figura permanecía en pie y seguía caminando a pesar de estar empapado y ser golpeado por el aire que arreciaba contra él con fuerza provocando que el sonido de las hojas de los árboles fueran como los de pequeños cascabeles y que las ramas más débiles crujieran segundos antes de caer al suelo acumulándose con las hojas amarillas y anaranjadas que ya estaban bajo sus pies.
El chico dio un paso más antes de caer al suelo de rodillas.
Miró entonces sus magulladas manos, aquel lugar parecía un laberinto sin salida.
Llevaba horas caminando por allí, su pelo oscuro estaba sucio, y apenas podía mantener abiertos sus rasgados ojos azules.
- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?- se preguntó a si mismo.- ¿porqué estoy aquí?- continuó entonces levantando la vista.
Tenía frio, hambre, y se sentía débil y enfermo.
- No puedes… no puedes quedarte aquí Xellos.- concluyó.
Nuevamente se puso en pie y caminó un poco más, la noche sin luna oscurecía el paisaje y fue entonces cuando algo de luz le hizo avanzar hacia una zona concreta.
Poco a poco y sin darse cuenta se adentró en la ciudad de la cual provenían las luces, apenas tenía fuerzas, llegó a una plaza y escuchó aun a esas horas de la noche fuertes risas y murmullos provenir de un lugar que parecía una taberna.
Sin embargo no pudo llegar a la misma cayendo antes al suelo, sus ojos antes de cerrarse apenas vislumbraron el borroso nombre del cartel.
“Lianlanser”
- Menuda gentuza, menos mal que ha escampado- farfulló Luna saliendo de la taberna para recoger los cristales de la ventana.
Al parecer los tipos que la habían provocado ya se habían marchado, toda una suerte para ellos, porque de no ser así les habría obligado a recoger los destrozos, o utilizar sus cabezas para tal fin.
- Empiezo a estar cansada de esto, vale que hace tres años no me iba mal, pero visto lo visto la vida me iría mejor robando a bandidos.- continuó.- además ya se sabe que quien roba a un ladrón…- en ese instante levantó la mirada para buscar más cristales para barrer cuando vio un bulto en el suelo.
Seguro que era algún borracho de la taberna que se había caído.
Le observó unos instantes y al percatarse de que no se movía se acercó a él unos pasos.
- Oye, no puedes tirarte en mitad de la calle.- dijo Luna.
Al no obtener respuesta se acercó un poco más.
- ¡Eh tu!- gritó la chica.- Llamaré a los guardias para que te recojan, no puedes estar aquí.- Le dio entonces un par de golpes con la escoba, sin embargo seguía sin moverse ni hacer absolutamente nada.
Fue entonces cuando se preocupó, se agachó junto al cuerpo inerte y le dio la vuelta.
Aquel chico, de entre veinte y veintidós años, no había entrado en la taberna, de haber sido así ella se acordaría.
Parecía estar inconsciente, y herido.
Puso un brazo de él tras su cuello y levantándole entró con él en la taberna.
- Tiene mala cara.- dijo el hombre entonces mirando al chico.
Le habían llevado hasta la trastienda y le habían recostado sobre una de las mesas de la misma, ya habían cerrado el local, casi todos los empleados se habían ido, y aunque aún quedaba por limpiar era prioridad encargarse del paciente que Luna había acercado hasta el local.
- Parece que tiene un poco de fiebre, pobrecillo.- dijo entonces la compañera de Luna.- ¿Qué vas a hacer? No se despierta y lleva inconsciente desde que le has traído.
- Le llevaré a casa, tengo las próximas dos semanas libres, y creo que puedo ocuparme de él allí.
- ¿Y qué dirán tus padres?- dijo su jefe.
- Soy mayorcita y decido a quien llevo a mi casa, además no creo que digan nada por otra razón, se han ido de viaje un par de meses.
- ¿Y no tienes suficiente con recoger animalitos abandonados?- Contestó su compañera.
Entonces miró al chico, miró a la morena nuevamente y se rió de forma pícara.
- Ya entiendo… te ha caído del cielo ¿eh? No tienes tiempo para encontrar ciertas cosas y quieres aprovechar.- bromeó dando un pequeño codazo a Luna.
En ese instante un golpe de la aludida en su cabeza la hizo caer hacia delante.
- Eres ¿idiota lo sabías?- contestó al hacerlo.
- Vale, vale, chicas, dejad de comportaros como niñas.- Suspiró el hombre.- vamos Luna, te dejare uno de los carros de la mercancía para transportarle a tu casa, no le ayudaría mucho que con este tiempo le llevaras a casa arrastras.- la chica asintió y sonrió.
- Muchas gracias.- dijo entonces.- Si de aquí a mañana no despierta quizá tenga que buscar a algún médico para ver que le sucede.
Abril 4th, 2010 at 21:57
Me gusta mucho tus fics de Slayers ^^