Haruhi se sentó en el frio banco del jardín de la mansión, después de haber estado cerca de dos horas buscando a Kyouya.
Mucha gente había abandonado la fiesta y habían comenzado a irse a dormir aunque la música seguía sonando y aún había personas que continuaban bailando y riendo en el interior del edificio.
Sin embargo ella había seguido buscándole.
Ella sabía muy bien el porqué quería encontrarlo, ya sabía perfectamente el porqué sentía aquella necesidad de que él terminara la frase.
Entonces se encogió levemente ante el frio.
Quizá lo mejor sería regresar dentro, sin duda alguna el otoño comenzaba a manifestarse, y aquel vestido no era el más adecuado para estar a la intemperie.
El vestido, el vestido que Kyouya había elegido, el collar que Kyouya le había regalado junto con la pulsera y los pendientes.
¿Por qué?, en realidad no quería terminar de admitirlo, a decir verdad ella estaba segura de porqué, de porqué la había hecho tan feliz verle sonreír de aquella forma, y la había puesto contenta el hecho de que él dijera que estaba preciosa.
Se sonrojó entonces al recordar la escena.
En ese momento sintió una chaqueta sobre sus hombros.
Levantó la vista y de nuevo allí estaba él, con su fría apariencia a pesar de que aquel acto no había sido precisamente frio.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó entonces él.- Vas a resfriarte.
- Te, te estuve buscando.- contesto ella.
Él la miró sorprendido, siempre conseguía sorprenderlo y casi siempre para bien.
Se recolocó las gafas y se puso frente a ella apoyando una rodilla en el suelo y doblando la otra para colocarle un poco la chaqueta.
- ¿Y no se te ocurrió buscar en mi habitación?- preguntó él a la vez que inevitablemente y sin darse cuenta mostraba una sonrisa nuevamente en su rostro.
- ¿E… estabas en tu habitación? – preguntó ella entornando los ojos.
Él único sitio donde no había mirado, aquello ciertamente había sido bastante estúpido, de hecho es en el primer lugar en el que tenía que haber mirado.
- Sí, he estado pensando…- dijo él.
En ese momento paró en seco y ambos parecieron darse cuenta de la posición de Kyouya, estaba de rodillas frente a ella sentada en aquel banco pero no les importaba, no importaba en absoluto.
- En respecto a lo de antes.- dijo Haruhi bastante ruborizada ante la situación y recordando lo sucedido.- quería decir que…
- Fue patético ¿no?- contestó él avergonzado pero sin cambiar su posición.
- No era patético.- replicó ella.- Fue agradable, fue.- entonces hizo una breve pausa y se llevó el dedo índice frente a su nariz pensativa.- Bonito.- ella miró entonces a Kyouya y sonrió de nuevo mientras él miraba su expresión y sus enormes ojos.
- Oye, Haruhi.- dijo Kyouya pensativo.- Sé que no soy tan amable como Tamaki, tan divertido como Hikaru o tan afectuoso como Kaoru, sé que no soy nada de eso.
Soy una persona algo fría a menudo, soy una persona seria habitualmente y no suelo mostrar lo que pienso o siento a los demás, eso, es un síntoma de debilidad, al menos en mi caso y en mi situación, y sé que no tengo mucho que hacer en ese respecto.- dijo mientras sonreía de forma algo melancólica.
- Kyouya…- susurró sorprendida Haruhi.
- por ese motivo.- continuó él recolocando nuevamente la chaqueta a Haruhi para que no pasara frio.- sé que no tengo nada que hacer al respecto.- tras decir aquello se puso en pie y miró a la chica que le observaba con la chaqueta de Kyouya sobre sus hombros de forma seria.
Sonrió nuevamente algo apenado y se dio la vuelta para irse.
- Kyouya espera- la chica se puso entonces en pie dejando que la chaqueta cayera en aquel frio banco y en una corta carrera cogió al chico de la camisa.
Él la miró entonces ladeando la cabeza.
- A mí me gusta Kyouya como es, Kyouya es Kyouya.- sonrió ella.- No quiero que seas como Tamaki, como Hikaru o como Kaoru.- él se giró completamente y la miró anonadado.- Me gustó como sonreías cuando me diste los pendientes, yo, nunca antes te había visto sonreír así, solo en la barca, cuando tuvimos aquella improvisada cita y, me di cuenta de que quiero verte sonreír de esa manera muchas más veces, y que si tengo que hacer algo para lograr eso lo haré.- entonces ella apretó con más fuerza el trozo de tela de la camisa de Kyouya que había logrado prender.- Me he dado cuenta de que me gusta tu sonrisa.- dijo ella entonces avergonzada y agachando la cabeza.
Él se giró entonces y, durante aquella noche, sus ojos negros se cruzaron con los ojos castaños de ella por segunda vez.
Sonrió nuevamente como cuando él la había regalado los pendientes.
- Para conseguir eso lo primero que debes hacer es no resfriarte.- dijo él.- así que vamos.- contestó tendiéndole una mano.- te llevaré a tu cuarto y luego iré yo al mío a descansar.
Kyouya no sabía muy bien si aquello que Haruhi le había dicho era una declaración o solo una muestra de amistad y ante la duda se contuvo de abrazarla, de decirla lo que quería decirla, a lo cual aquella noche se conformaría con despedirse de ella como un buen amigo en la puerta de su habitación, pero por otro lado se había dado cuenta de que había algo, más entre ambos después de todas aquellas cosas que habían sucedido durante la última semana.
Ella aceptó el gesto y para sorpresa de él le cogió del brazo en lugar de la mano.
Él sonrió de nuevo y se metió las manos en los bolsillos mientras ella iba sujeta fuertemente a su brazo y se dirigían al interior de la mansión y aquella chaqueta quedaba en el frio banco del jardín.
- Hay una cosa que quiero hacer antes de ir a dormir.- Susurró ella de camino a la mansión.
- ¿Y qué es?- preguntó Kyouya con curiosidad.
- ¿Querrías bailar conmigo?- preguntó sonriendo aunque algo avergonzada.- No sé bailar muy bien como ya sabes pero…
- Será todo un placer bailar contigo.- sonrió él.
Ambos entraron en el edificio.
Kaoru y Mitsukuni aún permanecían por allí, mientras que Hikaru, Takashi y Tamaki se habían retirado, los dos primeros oficialmente, pero el último sin decir nada a nadie.
Entonces Honey vio como ambos se ponían cerca de la zona habilitada para bailar y Kyouya cogía su mano derecha poniéndola en la cintura de ella mientras que con la izquierda cogía su otra mano.
Honey tiro de la manga de la chaqueta de Kaoru el cual comenzaba a cae inevitablemente en los brazos de Morfeo y les señaló.
- ¿Ves como sonríe Kyouya?, a eso se refería Haruhi.- se alegró Mitsukuni.
- Ya veo…- dijo entonces Kaoru pensativo.- Finalmente perdimos ante un gran competidor.- sonrió.
- Bueno, yo me conformo con que ella sonría también.- dijo Honey.
Kaoru le miró sin pestañear.
Despacio y con cuidado Kyouya iba guiando a Haruhi mientras sonaba la música.
En realidad era una pieza fácil. Pero Haruhi no quería pisarle.
- ¿Tu también la querías?- preguntó Kaoru a Honey.
- Claro, que si, de hecho prometí que si Kyouya fallaba yo haría algo al respecto.
- ¿Y, no te importa?
- Creo que no sería justo interponerme entre lo que Haruhi quiere y alguien a quien ella le importa ¿No crees?- Kaoru miró sorprendido a Mitsukuni.
- ¿Sabes?, creo que podrías darnos unas cuantas lecciones a todos.- suspiró Kaoru.
Finalmente la música terminó y todos aplaudieron a la orquesta, que con aquella última pieza terminaba su trabajo, al menos por aquel día.
- No.- dijo el rubio entonces.- en mi caso es que por el contrario que los demás yo soy un cobarde.- susurró.- Y por eso he preferido mantenerme al margen de todo.- Kaoru miró sorprendido al Honey unos instantes. – Bueno, me voy a la cama, mañana por la tarde tenemos que volver.- sonrió Mitsukuni.
Tras decir aquello se dio la vuelta y subió las escaleras.
Kaoru le contempló apenado.
- Bueno, en cualquier caso.- susurró Kaoru.- ¿De qué sirve el valor si pierdes la batalla?- Concluyó mirando a Kyouya y Haruhi de forma melancolica.