Haruhi se miró en el espejo unos segundos y se colocó las horquillas que Mitsukuni le había regalado en el pelo sujetando su pelo del lado izquierdo hacia atrás, con lo cual dejó una de las horquillas en la caja.
La fiesta tendría lugar en poco menos de una hora y quería estar lista para entonces, Ya tenía el vestido, los zapatos, el pelo, pero le faltaban un par de cosas.
Cogió el colgante de Kyouya y se lo puso con cuidado.
Entonces se miró sorprendida en el espejo.
A pesar de no ser muy grande se veía precioso puesto, tenía justo la medida de su cuello, era como si hubiera sido hecho para ella.
Entonces se puso la pulsera, esta no le estaba grande ni pequeña, al igual que el colgante quedaba perfecta en su muñeca.
Pero aquellas joyas no estaban hechas expresamente para ella.
Entonces permaneció pensativa unos instantes.
¿O sí?
Kyouya, ya vestido de etiqueta, con su traje a medida de color negro, camisa gris perla y corbata de un color granate oscuro de seda, salió de la habitación para ir bajando al gran salón donde se llevaría a cabo la fiesta mientras se ponía unos gemelos de oro blanco con un zafiro pequeño incrustado en cada uno, en las mangas de su camisa.
Quería estar esperando a Haruhi cuando bajara para así poder hablar con ella.
- Kyouya.- dijo una voz entonces tras él de forma seria.- ¿Cómo has podido hacerlo?
- ¿Hacer qué Tamaki?- preguntó haciéndose el indiferente.
- ¿Cómo sabiendo que yo quería a Haruhi has podido entrometerte?
- ¿Me estas culpando de tus errores?- pregunto Kyouya dándose la vuelta y mirando a su amigo el cual llevaba un, también caro, traje de color crema combinado con una camisa blanca y una corbata roja.
- ¡¿Cómo te atreves?! ¡Creía que eras mi amigo! – gritó Tamaki furioso.- ¡¿Cómo te atreves a decir que es…?!
- Tamaki, iba a disculparme contigo por lo sucedido anteayer, pero, considero ante tu actitud que no merece la pena hacerlo.-dijo Kyouya fríamente.- Del mismo modo te voy a decir algo, soy tu amigo, pero no soy estúpido.- Tamaki le miró desconcertado sin saber a qué se refería.- Durante todo este tiempo he sido consciente de que Haruhi solo ha sido un capricho para ti.
- Eso es mentira.- dijo el rubio apretando los puños.
- Si de verdad la hubieras querido no habrías desaparecido estos meses de su vida completamente. Tamaki, tu solo te encaprichaste de lo que te pareció un adorable gatito abandonado, quieres volver a ganarte su confianza pero luego, ¿La abandonarás? ¿Otra vez?- preguntó Kyouya, su amigo agachó la cabeza y cerró los ojos.-Claro que sí, Volverás a olvidar que existe, como si se tratara de un juguete roto, como si no valiera más que el resto de cosas que te rodean.
- Yo nunca la he abandonado, cada día pensaba en ella, cada día yo quería estar con ella.- se justifico el rubio.
- Pero no estabas, no la dejabas una triste nota.- dijo Kyouya cruelmente.- Me he enamorado de ella y no voy a consentir que vuelvas a abandonarla como al resto de tus caprichos, porque eres igual con todo, lo tomas al principio y después lo abandonas, el host club, tus amigos, a ella.- Tras decir aquello Kyouya se recolocó las gafas, dio la vuelta y se alejó dejando paralizado a Tamaki.- Búscate otro juguete, porque no consentiré que vuelvas a jugar con ella.- concluyó.
El rubio tragó saliva, se dio la vuelta y golpeó con todas sus fuerzas la pared en la que había estado apoyado haciéndose daño en la mano, pero no me importaba.
¿Acaso había hecho daño a Haruhi y no se había dado cuenta? ¿Acaso era justo aquello?
Siquiera sabía lo que Haruhi sentía por él en aquellos momentos, pero él daba por hecho que ella aún le seguía queriendo.
Quizá creía mal, pero, él de verdad la quería.
-“Quería… yo la quería… “- pensó percatándose de lo que pensaba.- Antes la quería y ahora ¿Qué siento ahora?- susurró.
Contuvo sus lágrimas y caminó por el largo pasillo hacia el salón de abajo donde la gente se hallaba ya reunida para la fiesta.
No sabía si le dolía que Haruhi no sintiera nada por él, su orgullo o el comportamiento de aquel al que consideraba su mejor amigo.
En cualquier caso durante la fiesta actuaria como si aquella conversación no hubiera tenido lugar, no quería amargársela a los demás.
Eran las once menos diez de la noche y en breve el padre de Mitsukuni daría inició a la celebración del festival de otoño.
Haruhi bajó las escaleras pensativa.
Ella tenía un concepto de festivales diferente.
Pasear en yukata por las calles mirando distintos puestos en los cuales durante la noche se encendían farolillos y donde los clientes compraban comida o artesanía.
Jamás pudo imaginarse que acabaría celebrando un festival a modo de fiesta en una lujosa mansión, con un vestido y zapatos y joyas de aquel valor.
Entonces vio a los demás reunidos en torno a una de las mesas de comida.
- Hola chicos.- dijo entonces haciendo acto de presencia.
- Vaya “Haru” estas muy guapa.- dijo Honey.
- Si es cierto el vestido te sienta de maravilla.- continuó Kaoru.
- Muchas gracias.- sonrió ella.
Entonces miró a Hikaru el cual sonreía sin decir nada.
Quizá estaba enfadado por lo sucedido en la playa.
A decir verdad quería hablar con Kyouya sobre aquello, sin embargo no estaba allí.
Y tampoco Tamaki.
En ese momento el sonido de algo metálico en una copa, probablemente un cubierto hizo a todos girarse hacia la escalera.
Allí el padre de Mitsukuni estaba vestido con un traje de pie mirando a todos sus invitados y junto a él se hallaba el padre de Mori haciendo también acto de presencia.
A Haruhi se le hacía raro ver a unos maestros de las artes marciales vestidos así.
Todos guardaron silencio.
- Estamos hoy aquí para celebrar como todos los años el festival de otoño, una fiesta que se inicia con el cambio de estación, todos los que estamos aquí sabemos lo que eso significa, así que sin más preámbulos, bienvenidos a la fiesta.- Todos aplaudieron entonces y el padre de Honey, así como el de Mori, bajaron las escaleras para reunirse con el resto de personas del evento, a la vez que comenzaba a oírse la música de una orquesta situada en un pequeño escenario a un lado de la sala.
Mientras tanto Haruhi miraba al padre de Mitsukuni entornando los ojos.
- “¿solo se ha puesto ahí para decir eso?”- pensó.
- Vaya ¿esa pulsera y ese colgante?- preguntó inocentemente Mitsukuni.- ¿es tuyo?
- N… no, yo jamás podría comprarme algo como esto.- dijo ella riendo.
- ¿Y entonces?- pregunto Hikaru.
- Es un préstamo de Kyouya.- contestó la chica.
- ¡¡¿Qué?!!- dijeron los tres a coro.
- Bueno el por lo visto recordó que había dicho que no sabía que ponerme.- dijo ella levantando la mirada con el dedo índice frente a su rostro.- la verdad ha sido un bonito detalle.- sonrió.- cuando le vea le daré las gracias, aun no le he dicho nada sobre ello.
- La verdad es que el vestido y los zapatos son de diseño pero no creo que sean tan caros.- dijo Mitsukuni.- en ese instante dos miradas de odio se clavaron en su espalda y tuvo suerte de que los hermanos Hitachiin no tuvieran un puñal en la mano.
Fue entonces cuando Haruhi vio a Kyouya entre las personas de la fiesta.
- Voy a decírselo.- tras comunicar aquello la chica se dirigió decidida hacia donde se encontraba el aludido.
Sin embargo Haruhi pronto se perdió entre la multitud.
Miró a todas partes y se fijó entonces en una puerta que había subiendo unas escaleras y daba a una balconada donde le pareció verle.
En una corta carrera se aproximó hacia el lugar y salió.
- ¡Ah Kyouya!- dijo ella acercándose a él.
- Quería darte las gracias por el préstamo del colgante y la pulsera, me gustó mucho.- dijo ella sonriendo.
- Me alegro.- contestó él.- después de todo te escuché decir que no sabías que ponerte, y, quería decirte que es tuyo, el colgante y la pulsera las encargué para ti, no te lo dije en la nota por miedo a que lo rechazaras.
- Pero, debe de ser muy caro.
- Por favor, quédatelo y, espero que tampoco me rechaces esto.- el chico miró entonces en el bolsillo interior de su chaqueta y sacó una pequeña caja.- Esto es para ti, no iba a juego pero pensé que quizá también te gustaría llevarlos, solo que, quería regalártelos personalmente.- Haruhi tomo con cuidado la pequeña caja y la abrió con curiosidad.
- Esto es… son las de…
- Los pendientes que vimos en la exposición de productos regionales, las perlas negras de Ishigaki.
- Pero, esto es muy caro, no puedo aceptarlo, en realidad yo no estoy hecha para…
- Por favor.- dijo el sonriendo.- No me hagas suplicarte que te lo quedes.
La chica le miró, por algún motivo no podía resistirse a aquella sonrisa a la que se había acostumbrado, a ella le gustaba ver aquella sonrisa.
Así que Haruhi correspondió al gesto, sonrió y cogió los pendientes de la caja, y se los puso.
- ¿Y bien?- Preguntó sonrojándose levemente y poniendo las manos a la espalda.- ¿Qué tal me quedan?- continuó ladeando la cabeza.
Kyouya la miró entonces, entornó los ojos y se dispuso a decir algo cuando de repente las luces y la música se apagaron completamente durante unos segundos para encender unas tenues luces.
Haruhi miró hacia arriba y cuando volvió la vista al frente Kyouya ya no estaba.
Comenzó a mirar hacia la izquierda y la derecha desconcertada ¿Dónde se había metido?
El primero de los fuegos artificiales iluminó entonces el cielo y justo en ese momento alguien la cogió de los hombros por la espalda.
El chico se inclinó levemente hacia su oído y susurró; – Estas preciosa.- ella por su parte no pudo evitar sonrojarse de nuevo y él entonces la soltó y puso ambas manos en la cintura de la chica.
Ella se giró y le miró nuevamente, cruzando sus ojos avellana con los azabache de Kyouya a través de sus gafas.
A pesar de lo mucho que pudiera suponer y de lo mucho que quisiera suponer Haruhi quería oírlo, quería saberlo, quería entenderlo, porque a decir verdad ella no entendía el porqué de aquel cambio tan repentino, o que al menos a ella se lo había parecido, quería asegurarse de que no estaba jugando con ella, aquel momento sería el definitivo, quería decirle que si sentía algo por ella lo dijera.
Él por su parte la miraba atentamente, parecía nervioso, era la primera vez que estaba tan nervioso, nunca había sentido aquello, su corazón latía con fuerza, tragó saliva unos instantes, antes había estado a punto de besarla y quería decirlo de una vez, quería decir lo que sentía.
- Kyouya…, quiero saber si tu…
- Soy una persona orgullosa.- dijo por fin sacando fuerza para hablar y casi leyéndola la mente.- Así que escúchame atentamente porque solo te lo diré una vez.- continuó haciendo una breve pausa.- Haruhi yo, es la primera vez que…, no sé cómo decir que… yo te, yo te…
- Ah Kyouya, Haruhi ¿estabais aquí?- dijo alguien.- Os he estado buscando por todas partes.- Kyouya se quedó paralizado repentinamente, y su única reacción fue apartar las manos de la cintura de Haruhi sorprendido, ella por su parte miró hacia el lugar donde se hallaba la persona que había interrumpido aquel momento.
- Hola, Tamaki.- dijo Kyouya fríamente.
- ¿Qué hacéis aquí pasando frio? Todos los demás están dentro mirando los fuegos artificiales porque hay una cristalera en el techo del interior, os vais a resfriar.- continuó él con toda amabilidad.
- Sí, será mejor que vayamos dentro. – Prosiguió de forma fría el moreno.
Y sin mediar palabra se dirigió al interior del edificio.
- Kyouya espera.- dijo Haruhi siguiéndole y soltando la cajita de los pendientes casi sin darse cuenta.
Pero él no quería que ella le siguiera, caminaba de forma rápida por la mansión.
- ¿Dónde estabas? ¿Quieres beber al…? ¡Oye!- Kaoru trató de interceptarlo, sin embargo Kyouya siquiera le miró, de hecho estuvo a punto de darse un golpe contra él, y continuó andando hasta que por fin pudo subir las escaleras.
Estuvo por la falta de luz a punto de tropezarse tres o cuatro veces mientras subía, sin embargo y finalmente llegó a su habitación.
Entró en la misma, pero no encendió la luz.
Solo cerró la puerta, se apoyó en ella y dio un golpe furioso en la pared.
Su respiración era agitada, estaba sudando y le faltaba el aire.
- ¿¡qué demonios ha sido eso!?- se dijo a sí mismo.
No solo había estado a punto de decirle lo que sentía a la cara dejándose llevar por el momento por segunda o tercera vez, que ya había perdido la cuenta, sino que además había comenzado a tartamudear como un imbécil y para colmo de males casi les ve Tamaki.
- Soy un idiota.- dijo dejándose caer sentado y llevándose una mano a la cabeza.- ¿Cómo he podido caer tan bajo hasta el punto de ser tan patético? ¿Cómo he podido…?- susurró.
Haruhi había llegado junto con Tamaki donde se encontraban los demás.
Miró a todos lados tratando de ver a Kyouya pero este no aparecía por ninguna parte.
El momento anterior, aquel momento, aquellas palabras que tanto le estaban costando decir, era lo que ella quería oír, y entonces había aparecido Tamaki.
- ¿Habéis visto a Kyouya?- preguntó la chica.
- Si, de hecho casi me tira la bebida encima.- protestó Kaoru.- iba tan corriendo que no miró ni por donde pisaba.
- ¿y no visteis donde iba?- preguntó algo preocupada.
- No pero creo que volverá en un rato, iría a hacer algo importante.- Contestó Takashi.
- La verdad no sé porqué ha salido tan corriendo, por cierto ¿Qué hacíais solos en la terraza?- preguntó Tamaki.
- Bueno, yo estaba dándole las gracias por…
- Eh, antes no llevabas esos pendientes.- dijo Hikaru entonces.
- Es verdad ¿de dónde…? ¡Un momento!- dijo Kaoru.- ¿También han sido un préstamo?- Haruhi se sonrojó entonces de forma bastante evidente.
- ¿Qué?- preguntó Tamaki sin saber de que hablaban, ya que antes no había estado presente.
- Kyouya le prestó el colgante y la pulsera a Haruhi y ahora también lleva unos pendientes.- dijo Mitsukuni.
- ¡¿Qué?! ¿Por qué?- preguntó a la chica.
- Bueno, yo…
- Y no nos has contestado, ¿esos pendientes también son un préstamo?- preguntó Hikaru.
Ella se quedo pensativa unos instantes.
La dio los pendientes, insistió en que se los quedara y…
- Me sonrió.- dijo ella completamente sumergida en sus pensamientos.
- ¿Qué?- preguntaron todos menos Takashi a coro.
- Voy a buscarle.- dijo nuevamente.
Y otra vez la chica se sumergió entre la multitud pero aquella vez sin tener ni idea de dónde podía encontrarse Kyouya mientras todos la miraban alejarse menos Tamaki, el cual la siguió.
- ¿Qué ha querido decir con eso?- preguntó Hikaru
- ¡Ah ya entiendo!- dijo Mitsukuni entonces.
- ¿Qué?- preguntaron Hikaru y Kaoru.
- No os lo puedo decir, es complicado de explicar.- contestó Mitsukuni.
-¡Haruhi! ¡Haruhi espera!- dijo Tamaki cogiéndola del brazo.
La chica paró en seco unos segundos y le miró.
- ¿Qué ocurre?- preguntó ella.
- Haruhi, necesito…, necesito…- entonces agachó la cabeza.- Necesito que me digas lo que sientes por Kyouya, porque, yo sé lo que él siente por ti, pero si tu no le correspondes seguiré luchando, pero si es así.
- Tamaki…- susurró ella esquivando su mirada.
Entonces cayó en la cuenta Kyouya ¿le habría dicho algo? ¿Le había dicho lo que sentía por ella?
La música sonaba a su alrededor y la gente se movía de un lado a otro, pero era como si no hubiera nadie más.
- ¡Por favor! Contéstame. – suplicó él soltándola el brazo.
- Yo te quise.- dijo entonces ella volviendo a mirarle.- pero, te fuiste, desapareciste y yo, poco a poco fui olvidando ese sentimiento.
Cuando me levantaba por las mañanas y llegaba al instituto nadie gritaba mi nombre porque tú tenías que ir y volver a casa sin distraerte, cuando había tormenta tu no estabas como prometiste, Tamaki.- dijo ella entonces.- me dejaste sola y prometiste que nunca más estaría sola.- indicó apretando los puños.- Me sentía triste, y esperaba durante las dos primeras semanas que me llamaras, que aparecieras corriendo para hablar conmigo, pero entonces…- en ese momento Haruhi dejó de apretar los puños.-… Recuerdo que ese día llovía y yo estaba llorando a en un parque cercano a Ouran, porque había empezado a darme cuenta de que no era alguien importante para ti, sentía que era absurdo, que era una tonta y en ese momento un paraguas apareció sobre mi cabeza, era él.- Entonces sonrió, mientras Tamaki la miraba algo apenado.- era Kyouya, y se sentó a mi lado.
Hablamos durante un buen rato, y recuerdo que aquel día él había salido tarde del club, se preocupó por mí y me llevó a casa.
Al día siguiente dijo que no podía dejar que me fuera sola a casa, que podía pasarme cualquier cosa sentándome en un parque. Se justifico diciendo que si me resfriaba, las pérdidas del club serían muchas porque tú tampoco ibas.- Haruhi levantó la mirada unos segundos.- ¿Y sabes? Al principio pensé que solo lo hacía por eso.- rió.- pero entonces comenzó a decirme que llorar no solucionaría nada, empezó a llevarme todos los días de vuelta a casa y empecé a darme cuenta de que no lo hacía por el club, sino que de verdad se preocupaba por mí.- La chica hizo una breve pausa entonces recordando todo aquello, mientras Tamaki no sabía que decir al respecto.- comenzamos a hablar aún más.- Volvió a decir ella.- me contaba cosas interesantes, y estaba bien, era divertido a veces, yo le preguntaba por ti, y me contestaba que sabía lo mismo que yo y que estaba preocupado por ti.- entonces negó con la cabeza y liberó un suspiro.- Fue hace unas semanas, me di cuenta de que, si no estaba, si no le veía o no hablaba con él le echaba de menos, que si me faltaba él era como si me faltara una parte importante.
Pero hasta hace unos días, hasta aquel sábado que salí con él porque tú no apareciste no estuve segura, y aún así, de hecho, no he estado segura hasta ayer.- susurró pensativa.- Ayer le llamé a las tres de la mañana porque había tormenta ¿Sabes?, y me contestó al teléfono, me dijo que yo nunca podría ser una molestia y que si quería iría a mi casa, imagínate, a esa hora.- entonces Haruhi sonrió.- Hable con él, y, me preguntó si podía cuidar de mi, y que no quería que me sintiera sola nunca más ¿puedes creer que mi miedo desapareció mientras hablábamos?- preguntó la chica mientras sonreía.- Y hoy nos fuimos a la playa y me preguntó algo que alguien nunca me había preguntado, me preguntó qué es lo que quería hacer, me preguntó sobre mis sueños y cuando se lo conté sin miedo, sin miedo a lo que pudiera opinar o a burlarse de mi me di cuenta de que he llegado a confiar en él mucho más de lo que llegué a confiar en ti.-Tamaki agachó la cabeza ante aquel duro y fulminante golpe de la chica.
- Ya veo.- dijo sonriendo apenado.- Todo eso pasó mientras yo no estaba.
- Así es.- contestó ella.- Por eso, deje de quererte, y, te aprecio, pero como a un hermano mayor, como a un amigo, pero, no te quiero como algo más que eso.- entonces guardó silencio unos instantes.- Y, ahora, lo siento, tengo que buscar a Kyouya.- Tras decir aquello la chica se dio la vuelta y se alejó de él entre la multitud.
- Así que era verdad, la hice daño.- susurró el rubio a la vez que cerraba sus ojos azules y cogía aire.- Lo siento, Haruhi.- dijo mirando hacia él lugar por el que ella se había ido.