El sol del medio día golpeó a Kyouya en la cara cuando por fin estaban llegando a la playa privada de la mansión de los familiares de Honey.
Abrió los ojos despacio al principio cuando notó algo en su hombro.
Levantó la cabeza repentinamente y vio como finalmente todos habían caído rendidos durante el viaje, que había durado finalmente unas tres horas.
Se recolocó las gafas y liberó un suspiro de resignación.
Fue entonces al empezar a despejarse cuando se percató de que el peso sobre su hombro era el de la cabeza de Haruhi y no solo eso sino que también estaba aferrada a su brazo.
La miró unos segundos dormir.
Parecía tan frágil en aquel momento, le daba pena tener que despertarla.
Sonrió unos segundos pensativo
Entonces miró por la ventana, el paisaje merecía la pena.
- Ya estamos llegando.- dijo él aproximándose al oído de Haruhi.
Prefería despertarla a ella primero antes que a los demás, puesto que si el resto le veían en aquella situación su vida peligraría durante las próximas horas y al día siguiente.
La chica entre abrió los ojos y miró a Kyouya el cual había vuelto a mirar por la ventana.
Se percató entonces de la situación.
Le soltó repentinamente y le miró entonces completamente roja.
- Lo, lo siento.- se apresuró a decir la chica.
- No te preocupes.- contestó él a la vez que seguía sonriendo.
Parecía estar bien, relajado y tranquilo mirando el paisaje por aquella ventana.
Y de nuevo Haruhi quedó paralizada a su vez contemplándole a él.
No podía evitarlo, era como si el tiempo se hubiera detenido, como si no hubiera nadie más, como si no hubiera nada mejor que contemplar en aquel lugar y en aquel momento, a Kyouya mirando por la ventanilla mientras la luz del medio día iluminaba su rostro.
- ¿Qué miras?- preguntó Honey entonces bostezando y mirando Haruhi que permanecía embobada.
Kyouya no pudo evitar volver a mirarla entonces y ella se sobresaltó.
- No, nada intentaba, ver el paisaje, solo eso, sí, intento verlo, porque, ya estamos llegando, y la playa me gusta ¿sabes?, si bueno claro que lo sabes, jajajajaja- entonces se llevó la mano a la cabeza y rió nerviosamente y ruborizada, mientras Kyouya la observaba un tanto desconcertado.
Mitsukuni se dio cuenta entonces de lo que pasaba así que prefirió sonreír ampliamente.
- ¿De verdad? Me alegro de que te guste “Haru”, ya verás que bien lo pasamos.- dijo entonces haciéndose el inocente.
En ese momento todos comenzaron despertar.
- Hey ya estamos llegando, que bien.- dijo Kaoru.
- ¿Por fin?- preguntó Hikaru abriendo los ojos.
- Haruhi…- susurró entonces Tamaki que finalmente se había sentado junto a Hikaru.
Este le miró unos segundos hasta darse cuenta de que le tenía abrazado.
- ¡Suéltame!- gritó Hikaru golpeando a Tamaki.- ¡Eres un miserable pervertido! ¡¿Qué crees que estás haciendo?!
- ¡No toques a mi hermano!- Gritó Kaoru.
Nuevamente una cantidad ingente de gritos volvieron a darse lugar en el vehículo y con ello se alejó la tranquilidad, pero a Kyouya aquello, por el contrario que antes de haberse quedado dormido, no le importaba en absoluto, y continuó felizmente mirando por la ventana mientras Haruhi respiraba aliviada, dado que por fin no era el centro de atención.
El vehículo aparcó frente a la mansión y el chofer y un grupo de empleados que esperaban a Mitsukuni y los demás se aproximaron para recoger las maletas.
Honey por su parte había dado instrucciones de donde estaría cada uno de sus amigos.
- Os diré donde están vuestros cuartos.- dijo jovialmente.
Tras unas cuantas idas y venidas todos fueron averiguando donde estaban sus cuartos.
Todos estaban en la planta superior y la disposición era bastante concreta, para empezar Haruhi estaba situada en una habitación al fondo del pasillo bastante amplia y muy femenina, con vistas hacia la playa.
Al lado derecho del pasillo y junto a la de Haruhi se encontraba la de Kyouya, a su lado la de Hikaru y después la de Kaoru.
En el lado izquierdo estaban junto a la de Haruhi también, pues la de ella era una habitación más o menos central, la de Takashi, al lado de ella la de Honey y posteriormente la de Tamaki que tenía vistas hacia el jardín de la casa.
Tras estar todos organizados procedieron a bajar para comer.
A decir verdad el menú era mucho más sencillo de lo que esperaban, pero a todos les resultó delicioso puesto que para entonces ya eran las tres de la tarde.
- Recomiendo después de comer descansar un rato, ya que la fiesta durará hasta tarde.- dijo Mitsukuni, empezará a las once de la noche y durará hasta que la gente decida irse a dormir.
- Pensaba ir a la playa a pasear un rato.- dijo ella entonces poniéndose en pie.- Aunque luego me tenga que acostar tarde.
- ¡Sí vayamos juntos!- dijo Tamaki alegremente.
- Entonces nosotros también iremos.- dijeron Kaoru y Hikaru.
- Yo me quedo.- Dijo Takashi.
- Yo también.- sonrió Mitsukuni.
Kyouya por su parte permaneció pensativo.
Ir a la playa no era la mejor idea a esas horas de la tarde, el sol daba de lleno y aunque era otoño un sol de justicia acaecía en aquella zona.
- ¿Trajiste protección solar?- preguntó entonces a Haruhi mientras se quitaba las gafas para limpiarlas.
- La verdad es que no.- dijo ella pensativa.
- Quizá sería mejor que fueras entonces cuando el sol está más bajo, si vas a esta hora puedes quemarte.- entonces se puso en pie.- Yo por mi parte creo que iré a sacar las cosas de mi maleta y prepararlas para esta noche.- continuó volviendo a ponerse las gafas.- A lo mejor después bajo a la playa.- tras decir aquello dejó la servilleta sobre el mantel y salió del comedor seguido de la atenta mirada de Haruhi.
Este al salir cerró la puerta y se quedo pensativo tras la misma.
Quizá si ella le dijera que le acompañara, quizá si ella se negara a ir con Tamaki o Hikaru y Kaoru…
Realmente necesitaba tener la sensación de que era distinto a los demás, no solo un amigo al que decía que si por educación o porque le apetecía, necesitaba que ella le ofreciera ir o quedarse para charlar con él en lugar de acceder a todas las peticiones que la hacían.
Caminó entonces hacia su habitación y subió a la misma a hacer lo que había dicho.
Haruhi permaneció pensativa unos segundos.
Entonces sonrió.
- Iré a ponerme el bañador.- dijo animada.
Hikaru, Kaoru y Tamaki asintieron
Apenas salir la chica por la puerta Tamaki comenzó a saltar de alegría mientras los gemelos chocaban los cinco.
- ¡Sí!- dijeron todos a la vez.- ¡Vamos a ver a Haruhi en bañador!- Por su parte Mitsukuni entorno los ojos y liberó un suspiro de resignación.
La chica estaba en la entrada de la mansión, entonces corriendo subió las escaleras y giró a la derecha de las mismas hasta llegar al pasillo de los dormitorios.
Kyouya caminaba por el mismo en dirección a su cuarto.
En ese momento Haruhi corrió hasta cogerle del brazo y automáticamente él se giró.
La miró unos segundos algo desconcertado hasta ver su sonrisa.
- ¿Qué pasa?- preguntó Kyouya.
- Gracias por preocuparte por mí.- contestó ella.
- Vaya, ¿Tanto te alegra?- preguntó él a la vez que sonreía también.
- Ayer me ayudó mucho hablar contigo.- indicó la chica sin dejar de sonreír.- Y a decir verdad, aunque parezca una tontería, ya no me siento tan sola desde que hablamos, quería decírtelo pero no delante de los demás, y, me alegraría que tu también vinieras a la playa.- concluyó.
- Quizá luego, si te parece bien, ahora necesito descansar un rato.- contestó.
- Bien en ese caso iré a ponerme el bañador.- Dijo la chica soltándole.
- Haruhi.- ella se giró entonces.- Gracias por encontrarme.- la chica le miró desconcertada.
- ¿Encontrarte?- preguntó algo confusa.- No ha sido muy difícil.
- No me refiero a eso.- suspiró él .- Aun cuando te dije que era un egoísta tu, te diste cuenta de que no era así, ¿verdad?- continuó él a la vez que sonreía de forma melancólica.- Y, supiste ver ciertas cosas que nadie habría querido ver, por lo general cuando digo como soy la gente lo piensa y no pregunta más, pero tu quisiste ver más allá de eso, me encontraste, y te lo agradezco.- entonces sonrió, sonrió de nuevo como en aquella barca, y otra vez ella, volvió a quedarse en blanco.
- Kyouya…- susurró la chica.- “Me alegra saber que yo he sido la que te he encontrado y no otra persona”- pensó.- “Me alegra saber que no eres una persona egoísta y que piensas en mí, me alegra el simple hecho de verte cada mañana y oír tu voz…”- durante unos instantes Haruhi se sintió más que tentada a decirle todo aquello, sin embargo tenía un nudo en la garganta.- Kyouya… – volvió a decir mientras él la observaba esperando que dijera algo más.
- ¿Ah? ¿Todavía seguís aquí?- preguntó Hikaru que había ido yendo hacia su habitación también para ponerse el bañador.
La chica se sonrojó entonces y corrió hasta su cuarto al fondo del pasillo y cerró la puerta.
- ¿Qué la pasa?- preguntó Hikaru sorprendido.
Entonces miró a Kyouya que sonreía mirando hacia la puerta de la chica a la vez que se cruzaba de brazos.
- No lo sé.- contestó.- A veces no hay quien la entienda.- tras decir aquello se dirigió hacia su habitación y entró en la misma.
- No entiendo nada.- susurró Hikaru a la vez que entraba en su habitación para cambiarse de ropa.
Haruhi entró en el cuarto y respiró agitada unos segundos.
Sentía una extraña presión en el pecho, le costaba respirar ¿Qué le pasaba?
Ella misma sabía la respuesta, y sin embargo aún seguía confusa en lo que respectaba a sus sentimientos.
En ese instante llamaron a la puerta.
La abrió despacio y se encontró a Tamaki en la misma, justo lo que le faltaba.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó la chica.
- Quería hablar contigo, ¿puedo pasar?- ella accedió tras titubear unos instantes y él entró rápidamente.
- Haruhi, he venido ahora corriendo porque no encuentro forma de hablar contigo a solas.- dijo Tamaki sin grandes preámbulos tras cerrar la puerta la chica.- Sé que últimamente he estado mucho tiempo ocupado, y sé que no te he prestado mucha atención a ti ni al Club, quería decirte que, que te he echado de menos, y quería decirte, que quiero que todo vuelva a ser como antes, quiero volver a pasar más tiempo con vosotros y…
- No.- dijo la chica entonces agachando la cabeza.
- ¿Qué?- preguntó él desconcertado.
- Nada puede volver a ser como antes.- dijo la chica.- Dices eso ahora porque tienes tiempo libre, dices eso porque da la casualidad de que ahora, en este momento no tienes responsabilidades, pero ¿y después? ¿Cuándo tengas que volver a reunirte diariamente con los inversores y los clientes?
- Pero yo…
- No se puede retroceder en el tiempo.- dijo la chica.- Y, nada puede volver a ser como antes, aunque me gustaría que…- Un momento ¿le gustaría que todo volviera a ser como antes? ¿Le gustaría estar enamorada de Tamaki sin mencionárselo? ¿Le gustaría que Kyouya fuera solo uno más de aquellos a los que conocía?- No, realmente no me gustaría que las cosas volvieran a ser como antes, quiero que las cosas sean mejores que antes.
- Haruhi, ¿Qué sientes por mi?- preguntó entonces el rubio.
Ella agachó la cabeza pensativa, ¿Le quería? ¿Le apreciaba? ¿Le veía como una especie de hermano mayor? Después de esos cuatro meses no estaba segura, y precisamente por eso no le había dicho ya a Kyouya que le importaba, porque, si seguía queriendo a Tamaki estaría engañándole, tenía que saber lo que sentía por Tamaki de una vez, pero no conseguía aclarar aquello.
- No lo sé.- dijo ella entonces.- No sé qué es lo que siento por ti.- concluyó.- Han pasado cuatro meses después de todo.
- Bien en ese caso, te ayudaré a averiguarlo.- dijo él con decisión.
La chica le miró sorprendida.
- Hare todo lo posible para que sepas lo que sientes.- tras decir aquello se dirigió hacia la puerta y la abrió.- Nos vemos ahora abajo ¿de acuerdo?- entonces sonrió y salió por la misma.
Apenas hacerlo agachó la cabeza algo apenado, acababa de darse cuenta de que ya siquiera Haruhi y él se hablaban como antes, de que no se veían como antes y de que siquiera cuando la veía ni el mismo sentía lo mismo que antes, probablemente ese sentimiento que creyó que compartían había comenzado a apagarse si no se había apagado del todo ya en Haruhi.
Quizá se habían distanciado demasiado como para poder darse cuenta de todas las cosas que habían cambiado, y aquello, le dolió, sus ojos comenzaron a empañarse y entonces los cerró.
- Haruhi…- susurró mientras una lagrima resbalaba por su mejilla.- Lo siento, siento haberte Fallado, necesito otra oportunidad para demostrarte que nunca más volveré a fallarte.- sin embargo en el fondo de su corazón algo le decía que no volvería a tener aquella oportunidad.
Entonces corrió hasta su cuarto y se metió en el mismo, necesitaba pensar.
La chica por su parte permaneció pensativa.
¿De verdad necesitaba pensar tanto?
En realidad todo estaba bastante claro, aquella conversación debería de haber aclarado un poco las cosas, sin embargo.
Respiró hondo entonces y se dirigió hacia su maleta.
Apenas abrirla vio la caja con el colgante y la pulsera de Kyouya.
Se suponía que solo era un préstamo, pero sin embargo aquello la había hecho mucha ilusión.
Abrió la caja y contemplo durante unos instantes su contenido.
- Son unas bonitas flores.- susurró mientras sonreía.