12 – Regalos.

on Diciembre 6th, 2009 by Shialid

La noche había sido corta para Hikaru y aquello quedó demostrado al sonar el despertador, el cual apagó con pereza y sin despegar la cara de la almohada.
Lo había puesto a las ocho de la mañana para arreglar las cosas y salir y así pudo la noche anterior dedicarla a estar con su hermano y sus padres que por una vez estaban juntos en casa.
Tras un minuto aproximadamente se incorporó en la cama y se estiró bostezando, en ese momento se percató de que Kaoru lo tenía todo la preparado para irse y se encontraba sentado en la cama con los pies en el suelo.
- Hey Kaoru ¿A qué hora te has levantado para ponerte ahora a hacer las cosas? Ayer nos acostamos tarde, has debido dormir poco.- indicó el chico.
- Bueno, tampoco tenía mucho sueño así que ya dormiré durante el viaje.- contestó Kaoru.
No estaba muy animado y no hacía falta ser un genio para saber que pasaba algo.
- Oye ¿Qué es lo que sucede? Nos vamos de fiesta.- Dijo Hikaru tratando de animar a su hermano.- ¡Alegra esa cara!
- Ayer le pregunté a Haruhi si estaba enamorada de Kyouya, y no quiso contestarme.- dijo Kaoru- ¿y si Kyouya sin que nos diéramos cuenta ha estado más tiempo cerca de Haruhi? ¿Y si pensábamos que el obstáculo era Tamaki y en realidad era Kyouya?- continuó.
- Pues en ese caso me temo que Kyouya ha tomado una muy peligrosa ventaja.- contestó Hikaru.- de hecho últimamente ha pasado mucho tiempo a solas con él, porque todos hemos estado pendientes de otras cosas y…- Entonces pensó el Tamaki.- …Puede que de obstáculos que ni siquiera existían.
- Lo sé, Estábamos pendientes de Tamaki, y como vimos que se alejaban pensamos que quizá no debíamos preocuparnos, y no nos dimos cuenta de que ella no solo se había alejado de Tamaki, sino también de nosotros, no nos dimos cuenta de que se había acercado a Kyouya, porque él por su parte también se debió encargar de ocultar sus sentimientos todo este tiempo, quizá para tener su oportunidad o quizá porque nunca tuvo oportunidad de estar cerca de ella hasta ahora.- entonces se llevó la mano a la cabeza y liberó un suspiro.- Y nosotros le brindamos esa oportunidad en bandeja de plata.
- ¡Pero algo se podrá hacer! ¡¿No?!- dijo Hikaru desesperado entonces.
- No lo sé, no lo creo, estamos hablando de Kyouya, y él, nunca desperdicia una oportunidad.- concluyó Kaoru apenado.
- ¿Crees que aprovechara la fiesta?- Preguntó Hikaru.- ¿Crees que Kyouya la aprovechará para decirla lo que siente?
- Quien sabe.- contestó su hermano.- Lo que no comprendo es porqué Tamaki aún no ha hecho nada.
- No seas idiota, cualquiera de los dos si hace algo…
- Lo sé ¿Qué podemos hacer?- preguntó Kaoru.
- No lo sé, pero no podemos rendimos ¿verdad? ¿Kaoru?- Sin embargo su hermano agachó la cabeza para ocultar su mirada, para ocultar que en ella se reflejaba que sabía que habían perdido, que la decisión de Haruhi estaba entre Tamaki y Kyouya, y que hicieran lo que hicieran tenían cuatro meses en su contra y al rubio y al moreno enfrentados por la chica, no había mucho que hacer.
- Vayamos a la fiesta y pasémoslo bien, eso es todo lo que debemos hacer.- dijo Kaoru levantándose de la cama y dirigiéndose hacia el baño.
- No, yo creo que se puede hacer algo más.- susurró Hikaru mientras se acercaba a por el vestido y los zapatos que tendrían que llevarle a la chica.

- ¿No olvidas nada Mitsukuni?- preguntó Takashi con severidad mientras miraba el reloj que apuntaba que eran las nueve de la mañana.
- No, llevo todo lo necesario.- sonrió Honey. – Por cierto, ¿Crees que a Haruhi le gustará esto?- entonces cogió una pequeña caja que había cerca y se la enseño a su amigo.- Seguro que no lleva ningún adorno, y creo que puede quedar bonito con el vestido, el rosa y el morado juntos no quedan mal.
- Creo que le gustará.- contestó Mori entonces mientras ponía una mano en la cabeza a Mitsukuni sonriendo levemente.- ¿Y porque lo haces?
- Bueno, quiero tener un detalle bonito con ella.- rió el rubio.- Seguro que hoy por la noche está muy guapa.- dijo alegremente.- Bien el coche esta fuera, vayamos saliendo ¿sí?- continuó cogiendo su conejito rosa de peluche.- Hay que ir a buscarles a todos.- concluyó.

Tamaki se preparaba para la fiesta bastante pensativo, eran las nueve y media de la mañana según su reloj.
Habían pasado muchas cosas durante aquellos días, Haruhi había estado algo distante con él después de tanto tiempo, Kyouya la llevaba constantemente el su coche y los gemelos pasan mucho más tiempo con ella durante las clases.
Definitivamente su tiempo con Haruhi era muy limitado y para una vez que iba a salir con ella no había podido acudir y nuevamente Kyouya la había acompañado.
Se sentía mal por aquello y por otro lado había cosas que sabía que no volverían a ser como antes, como llamar “mama” a su amigo, ni cuando decía que Haruhi era su “hija” o aquellos divertidos momentos en grupo.
Debía de asumirlo, el club continuaba, pero él había sido el primero en darlo de lado.
Ya había pasado antes, cuando estuvo a punto de abandonarlo, el hecho de relegarlo a un segundo plano quizá era lo que le dolía especialmente pero tenía que hacerlo e igualmente también el tener que haber dado de lado a Haruhi después de todo el tiempo y todas las cosas por las que habían pasado juntos.
Quizá había llegado la hora de decirle a Haruhi que todo lo que hacía era por ella, porque quería ser un hombre respetable y por ello debía de aprender los negocios de su familia y que la quería, había llegado quizá el momento de decirla que la quería, pero no estaba seguro de cómo iba a hacerlo.
En aquella fiesta habría mucha gente, con lo cual tampoco sería fácil decirla nada.
Pero tenía que pensar algo, tenía que pensar algo bonito que hacer para decirla todo aquello que sentía.

Kyouya se puso en pie, eran las diez de la mañana.
Todo estaba ya preparado y organizado, tenía el tiempo justo para darse una ducha y vestirse para esperar a que Mitsukuni fuera a buscarle, aunque estaba aún somnoliento.
A decir verdad la idea de ir todos en el mismo vehículo estaba bien, pero por otro lado le habría gustado preguntar a Haruhi por sus impresiones acerca de lo que la había mandado y sobre la conversación de la noche anterior, pero tampoco veía conveniente preguntar sobre aquello delante de todos los demás.
Había dicho que se trataba de un préstamo pero no era así, era algo completamente personal, un regalo para ella solo que se lo diría después.
Miró entonces una pequeña caja sobre una de las mesillas de noche, despacio la cogió, miro el contenido y sonrió levemente.
Por otro lado no sabía cómo iba a reaccionar después de lo sucedido el día anterior.
¿Qué iba a hacer?, ¿Qué iba a decir? ¿Le preguntaría ella algo? ¿Diría ella algo?
Lo mejor sería comportarse como si no hubiera pasado nada, aunque no fuera lo que quisiera hacer precisamente.
Lo que quería hacer…
¿Y qué era lo que quería hacer? O mejor dicho ¿Cómo lo quería hacer?
En ese momento sonó su teléfono móvil.
Dejó la cajita donde estaba, lo miró con recelo unos segundos y después contestó.

Haruhi no se había levantado temprano pero cuando el timbre sonó ya tenía las maletas listas en la puerta.
A decir verdad estaba ansiosa por irse pero más concretamente por ver a Kyouya.
Después de pensarlo mucho había llegado a la conclusión de que no sacaría el tema en principio, pero aún así, el hecho de verle y hablar con él le apetecía y no era algo que hubiera disimulado precisamente bien.
- ¡Me voy papa!- dijo entonces ella alegremente.- Que tengas un buen día en el trabajo.
- Pásalo muy bien, y recuerda contármelo todo cuando vuelvas.- replicó su padre el cual acababa de volver del trabajo tenía el teléfono móvil en la mano.
Entonces ella salió por la puerta y Ranka volvió a su conversación.
- Espero que haya quedado claro que si le pones un dedo encima a mi hija haré que te arrepientas toda tu vida, ella aun es muy joven e inocente y no dejaré que la corrompas.
- No pienso corromper a tu hija.- contestó Kyouya entornando los ojos y liberando un suspiro a la vez que se recolocaba las gafas.- Y tengo que colgar ya hablaremos, creo que tampoco quieres que haga esperar a Haruhi cuando venga y sepa que hemos hablado ¿no? – dijo el chico por fin.
- Bien, por esta vez vale, pero lo dicho ¡ten cuidado con lo que haces!- Tras aquello colgó el teléfono y Kyouya hizo lo mismo mientras se dirigía a la ducha.
- Lo mire por donde lo mire, su padre es igual que Tamaki.- susurró

- ¡Haru, Haru!- dijo entusiasmado Mitsukuni cuando la chica subió al coche.- Te he traído esto, porque no sé si tu habrás pensado en algún adorno para el pelo.- sonrió tendiéndole la caja.
Ella la abrió y miró el contenido sorprendida.- ¿Qué te parecen?- preguntó el rubio de ojos castaños.
Se trataba de tres horquillas plateadas con pequeñísimas flores rosas hechas con seda y en el centro de cada flor había una pequeña perla de color negro.
Era algo sofisticado pero a la vez sencillo y muy bonito.
- Las perlas son de verdad y las horquillas están hechas de plata, son un regalo así que no las pierdas ¿eh?
- ¿Pero de verdad no es un poco caro para…?
- En realidad no es tanto, y cuando las vi me acorde de ti, cuídalas bien ¿vale?
- Muchas gracias, son muy bonitas.- sonrió Haruhi.

En ese momento el coche paró de nuevo, estaban frente a la casa de Kyouya.
Este bajó tranquilamente mientras el chofer se encargaba con ayuda de uno de los sirvientes de la casa a bajar las dos maletas para meterlas en la limusina.
Se asomó y vio que había dos asientos para cuatro personas, uno frente al otro.
Entró y se sentó en el mismo en el que se hallaba Haruhi a la derecha junto a la ventanilla, frente a ambos quedando Takashi y Mitsukuni.
- Buenos días.- dijo entonces el aún medio dormido Kyouya.
- ¡Buenos días!- dijeron Haruhi y Honey a coro.
A los pocos instantes el coche arrancó nuevamente.
- Tienes mala cara ¿has dormido bien?- pregunto Honey.
- No, a decir verdad no dormí demasiado pero estoy bien.- continuó.
- Lamento si te molesté ayer.
- En absoluto, de hecho creo que ayer ya te dije lo que opinaba al respecto.- La chica al recordar aquello se ruborizó un poco.
- Bueno, te agradezco lo de ayer nuevamente.- contestó ella

Nuevamente el Vehículo paró y los hermanos Hitachiin entraron al coche.
- ¡Buenos días!- dijeron alegremente y a la vez entrando en el coche.
Kaoru se puso junto a Mitsukuni mientras que Hikaru se puso al lado contrario al que se encontraba Kyouya quedando Haruhi entre los dos.
- Hemos estado pensando.- dijo Kaoru mientras la limusina comenzaba a moverse otra vez.
- Y hemos llegado a la conclusión de que queremos que te quedes con el vestido, es un diseño exclusivo de nuestra madre.- sonrió Hikaru.
- Y los zapatos también, así si más adelante hubiera otra fiesta te lo podrás poner.- dijo Kaoru.
Kyouya por su parte miró de reojo a los hermanos.
Entonces Haruhi rió levemente y todos la miraron.
- La verdad es que es bonito que todos os hayáis preocupado por mí y por lo que me pondré para la fiesta.- dijo ella entonces.- Os lo agradezco.- sonrió.
- Si con eso te vemos sonreír merece la pena, ¿no Kaoru?- preguntó su hermano a la vez que Haruhi sonreía mirándole y Kyouya entornaba los ojos sin apartar su vista de la ventanilla.
- ¿Qué?, ah sí.- contestó el aludido que tenía unas ojeras que casi llegaban al suelo.- Nos gusta verte contenta.- concluyó

En ese momento el coche paró de nuevo y un sofocado Tamaki dejó las cuatro maletas que llevaba encima en el maletero y entró en el coche.
- ¡Hola chicos!- dijo entonces.- ¡Hola Haruhi!- continuó saludándola concretamente a ella. -He estado pensando y quizá esta tarde querrías dar un paseo en la playa solo conmigo para compensarte el haber faltado la otra vez.
Ella le miró sin saber que contestar, en realidad quería arreglarse bien antes de la fiesta y por otro lado…
- Todo depende de la hora de la fiesta.- contestó ella.
- Bueno pero contéstame luego ¿de acuerdo?- concluyó Tamaki con la mejor de sus sonrisas.
Kyouya agachó la cabeza y se llevo una mano a la frente, aún tenía sueño, y quería contenerse de cortar a alguien en pedacitos.
Entonces Tamaki se percató de que Kyouya estaba sentado a un lado de Haruhi y Hikaru al otro.
- ¡Eh un momento!- inquirió.- ¿¡Dónde voy a sentarme!?
- Tienes sitio junto a mí.- dijo Hikaru de forma burlona.
- O junto a mi.- Continuó Kaoru riendo también.
- Vamos siéntate ya.- dijeron ambos a coro.
- ¡No! ¡Yo quiero sentarme junto a Haruhi!- gritó Tamaki.
Entonces miró a Kyouya y puso cara de perrito abandonado.
- No.- dijo fríamente el moreno y con una expresión amenazadora.
La chica le miró y se sonrojó entonces mientras Tamaki retrocedía casi cayendo sobre Kaoru de la impresión.
- ¡¿Por qué?! No es justo.- comenzó a decir, mientras, por última vez hasta llegar a su destino, el vehículo se ponía en marcha otra vez.- ¡Yo quiero sentarme junto a Haruhi!- siguió protestando.
- ¿Estás bien Kyouya?- Preguntó Haruhi entonces mientras los hermanos comenzaban a meterse con Tamaki, y Mori y Honey hablaban.
Él sonrió levemente y se asomó por la ventanilla.
- Sí, no te preocupes.- concluyó liberando un suspiro.
Hablaría con ella después, e intentaría dormir por el camino.
Ella por su parte le observó algo preocupada.
Quizá le molestaba que se hubiera planteado siquiera el dar un paseo con Tamaki.

No comments yet, be the first »

Escribe una respuesta.