11 – Noches largas.

on Diciembre 6th, 2009 by Shialid

- “Ese idiota siempre pudo ver a través de mi”- pensó el chico mientras permanecía tumbado en el sofá.- “Si está vez no lo ve es porque no quiere, y, aunque somos amigos, él y yo ahora…”- en ese momento se incorporó y se sentó en el sofá.- “Lo siento Tamaki, lamento que las cosas sean así, seguiré ayudándote, seguiré siendo tu amigo, pero solo si no te interpones entre ella y yo”- entonces liberó un suspiro.- “Lamento que las cosas tengan que ser así pero no hay más remedio, hay cosas, que no se pueden evitar”- en ese momento escuchó la puerta y la joven de largo pelo negro y ojos del mismo color se asomó por la misma.
- Hola Kyouya.- sonrió la chica.- ¿Cómo te encuentras hoy?- él la miró sorprendido unos segundos.
- Me encuentro bien, normal, supongo.- dijo entonces algo alicaído mientras permanecía sentado.
- Vaya pues no tienes cara de estarlo.- replicó su hermana entonces acercándose a él.- ¿Puedo sentarme?- él la miró nuevamente extrañado.
- sí, claro.- contestó.
La chica así lo hizo.
- Oye, Kyouya, Últimamente te noto preocupado, hay días que vienes feliz a casa y otras parece que te hubieran destrozado ¿Qué está ocurriendo? ¿Es por una chica?- El aludido enrojeció unos segundos y miró sorprendido a la joven que a su vez le miraba sonriendo.
- ¡¿Qué dices?!- dijo entonces.- ¡¿De dónde sacas esa idea tan absurda?!- gritó poniéndose en pie y a la defensiva.
- Acaban de llamar de la Joyería “Moon”.- rió ella.- Han dicho que el paquete ha llegado a su destino, y que mandaran la factura mañana temprano.
-  Ah… eso… es…- durante unos instantes no supo que decir al respecto y su hermana se rió.
- ¿Sabes? Jamás pensé que mi hermano pequeño fuera tan detallista.- rió ella.- A decir verdad me sorprende mucho que hayas comprado joyas por ese precio.
- Son un préstamo para una fiesta.- dijo él recuperando la compostura a la vez que se recolocaba las gafas.
- Vaya, ¿pero por encargo? Y si te las devuelve ¿Qué harás con ellas?- preguntó la chica pensativa.- En cualquier caso ¿las cosas van bien entre vosotros? – Él liberó un suspiro.
- De momento no lo sé, mañana quizá durante la fiesta pueda averiguarlo, pero, no es eso en lo que pensaba.
- ¿Y en que pensabas?
- En Tamaki.
- ¿Ah? ¿Tu amigo? ¿y porqué pensabas en él?- preguntó ella.
- No es mi amigo.- contestó Kyouya como hacía habitualmente.- Y, pensaba en él porque, él también está enamorado de esa chica.
- ya veo.- dijo ella.
- Sé que nuestro padre dijo que había que mejorar las relaciones con los Suou, y sé que quizá esto destroce todo lo que he trabajado para que las cosas vayan bien, pero, me niego a dejar que él consiga lo que se propone, porque yo he estado apoyando a ese idiota en todas sus estupideces y le deje vía libre, me aparté cuando él admitió estar enamorado de ella, pero últimamente ha estado desperdiciando su oportunidad una y otra vez, y yo me niego a seguir quedándome apartado y dejando que ella siquiera sepa lo que pienso o lo que siento, pero, por otro lado, aunque estoy decidido a no quitarme de su camino él insiste en ponerse en el mío, y yo… y yo…- Entonces apretó los puños con fuerza.
- No quieres hacerle daño porque le estimas, te sientes culpable ¿no es así?- preguntó su hermana sonriendo.- En cualquier caso piensa en lo que ella quiere, quizá ella aunque tu ahora te apartaras no se acercaría a él, quizá por mucho que te apartaras ella nunca se acercaría a él, en realidad pase lo que pase no será culpa tuya, tu estarás luchando por lo que quieres, por lo que te importa, y si ella decide que le importas tu y no tu amigo no es culpa tuya.- concluyó pensativa.
Kyouya se quedó paralizado mientras su hermana se ponía en pie y salía nuevamente por la puerta.
- Gracias…- susurró entonces.
La joven se giró y sonrió.
Por otro lado, ¿Le habría gustado a Haruhi lo que la había mandado?, a decir verdad tenía la extraña seguridad de que si.

- ¿Entonces te vas?- preguntó la chica mirando el reloj.
- Sí, un compañero está enfermo y tengo que sustituirle, tiene turno a las once, ¿no te importa que te deje sola?- preguntó su padre.
- Sabes que no tengo problema con eso.- contestó ella.
- Bien en ese caso acuéstate pronto y cierra bien  la puerta ¿de acuerdo?
- Si papa.- contestó ella.
Ryoji sonrió entonces y a continuación cogió su bolso y salió de casa.
Entonces miró hacia arriba.
- Vaya, parece que va a llover.- Susurró mientras caminaba.

Eran las dos de la mañana y Kaoru no podía dormir.
Habían estado con sus padres cenando hasta altas horas de la noche, puesto que era raro que todos coincidieran en casa.
Hikaru por su parte había caído como un plomo sobre la cama, pero él sin embargo tenía una especie de nudo en el pecho que le impedía sentirse bien.
Recordó entonces la situación con Haruhi.
Ella había huido cuando le preguntó aquello.
- Está enamorada de él.- masculló.- No puedo creerlo, de Kyouya nada menos ¿Cómo había sucedido aquello?- Lo que más le molestaba era que aquello había sucedido delante de sus narices y no se habían dado cuenta.
A decir verdad tampoco era tan extraño, Kyouya era una persona tranquila al igual que Haruhi, quizá algo frio pero ella tampoco era una persona que mostrara sus sentimientos con facilidad, y ambos tenían cosas de las que charlar dado que Kyouya hablaba con el padre de ella, de hecho se llevaba bien con el padre de la chica.
Liberó un suspiro y bostezó, después de todo estaba cansado.
Miró a Hikaru el cual dormía plácidamente en su cama y sonrió dulcemente.
- Después de todo tardaremos más en separarnos de lo que pensaba.- susurró pensativo.- quizá debería alegrarme por eso ¿No Hikaru?

Kyouya tecleaba ante el ordenador sin parar y gran velocidad.
Si iba estar dos días fuera de casa y preocupándose por otras cosas debía de gestionar sus asuntos económicos cuanto antes.
Entonces vio la luz de un rayo y un gran trueno hizo retumbar segundos después los cristales de su habitación
Se quitó las gafas y se apretó con el dedo pulgar e índice de la mano derecha el puente de la nariz a la vez que cerraba los ojos.
Estaba cansado pero tampoco tenía ganas de irse a la cama a pesar de que al día siguiente debía de levantarse “temprano”
En ese momento su móvil, el cual tenía sin sonido, comenzó a vibrar junto a su teclado.
Miró la hora, eran casi las tres de la mañana.
Entonces los cogió y al percatarse del número rápidamente contestó.
- ¿Haruhi?- preguntó sorprendido.
- Kyouya… Perdón por llamarte tan tarde- susurró la chica al otro lado.
En ese momento se escuchó un nuevo trueno y Haruhi dio un bote a la vez que soltaba un grito ahogado.
- ¿Pasa algo?- preguntó nuevamente el chico.
- Yo… tu, me dijiste que podía llamarte si lo necesitaba.- Kyouya cayó entonces en la cuenta.
Había tormenta, y Haruhi tenía miedo de los rayos.
- ¿Quieres que vaya a tu casa?- preguntó preocupado.
Ella se quedó sorprendida, era muy tarde y aún así él le preguntaba aquello.
- No, solo, solo quiero hablar, necesito hablar y distraerme yo, espero no molestarte.- de nuevo otro trueno la hizo sobresaltarse.
A Kyouya le sabía mal esa situación, no podía hacer gran cosa para ayudarla.
- Tranquila, estaba despierto, no me ha molestado.- entonces sonrió y agacho la cabeza.- De hecho sería imposible que tú me molestaras.- La chica se sonrojó al oír aquello que Kyouya había dicho sin pensar debido a la falta de sueño y ni el mismo se había percatado.- ¿De qué quieres hablar?- preguntó recolocándose las gafas a la vez que otro trueno volvía a escucharse a lo lejos y se dejaba caer sentado en un sofá.
- De lo que sea.- contestó la chica.
- En ese caso deberíamos hablar del porqué de tu miedo a los truenos.- suspiró él
- Creo, que no es un buen tema.- respondió ella temblando.
- Yo creo que sí, Haruhi, creo que deberías aprender a superar ese miedo.- continuó, y creo que merece la pena saber el porqué es así, quizá podrías contármelo.- Ella guardó silencio unos instantes.
- Supongo que pasó cuando murió mi madre.- dijo ella.- Yo siempre estaba en casa sola, mi padre trabajaba y el ruido me daba miedo.- murmuró.- Me escondía siempre donde podía, eso, no arreglaba nada pero siempre consideré que esconderme en sitios pequeños sería lo mejor.- entonces se quedó pensativa.- Y, aun hoy yo, sigo sola.- continuó recordando entonces a Tamaki y su promesa.
¿Cuantas tormentas habían vuelto a sucederse desde aquella y que ella había tenido que pasar sola?, ¿Dónde quedó aquella promesa de Tamaki evitar que volviera a sentirse sola? Y aun así ella seguía confusa, sin saber si le quería o no, sin saber si podía confiar sus sentimientos a Kyouya a causa de ello.
- Confía en mi.- contestó entonces él entonces como si la leyera la mente.- Yo estaré contigo aunque esté lejos, para lo que necesites y de hecho no importa la hora ni día, quiero que no te sientas sola y ayudarte, yo, quiero que no te vuelvas a sentir sola, nunca más.- dijo Kyouya finalmente dejándose llevar en parte por el sueño y en parte por la situación.
Ella no supo que contestar, de nuevo un rayo seguido de un trueno volvió a hacer acto de presencia, pero ella no se percató de ello.
- Sé que, no quieres que nadie diga que va a cuidarte y luego nunca esté cuando le necesitas, por qué eso es lo que está ocurriendo con Tamaki ¿verdad?- continuó dejando a la chica completamente anonadada, ¿Tan evidente era? – Por eso yo te lo pido.- susurró.- deja que cuide de ti Haruhi, deja que te ayude, yo, no te abandonaré.
- Kyouya…- susurró la chica entonces.- eso, yo ya lo sé.- contestó a la vez que otro trueno pasaba desapercibido a sus oídos.- Sé después de este tiempo que tu no me faltarías.- continuó.
- ¿pero?- preguntó él.
- No.- dijo ella sorprendida.- No hay peros…- en ese momento miró por la ventana y vio como las nubes comenzaban a alejarse.
Kyouya por su parte sonrió al oír eso.
- Es tarde, deberíamos dormir para mañana ¿no crees? – Preguntó el chico para acabar con la conversación.
- Sí.- contestó ella sonriendo.- Muchas gracias por…
- No te preocupes, no necesito que me lo agradezcas, Te dije que sí podías llamarme si sucedía algo cuando preguntaste.
- Buenas noches.- dijo ella entonces.
- Buenas noches.- contestó Kyouya.
Ambos apagaron sus móviles entonces.
En ese momento Kyouya se percató de lo que acababa de pasar.
Haruhi por su parte sonriendo dejo su teléfono.
- Un momento…- susurró Kyouya sonrojándose entonces.
- ¿Qué ha sido eso?- se preguntó Haruhi completamente roja.
Ambos liberaron un suspiro y sonrieron sin saber que el otro estaba haciendo lo mismo.
Se pusieron en pie y se dirigieron a sus respectivas camas.

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