Era por la mañana y Haruhi se había levantado después de una breve noche a su parecer, puesto que la noche anterior no había dormido demasiado, pensando en lo ocurrido el día anterior ¿Qué habría querido decirla Kyouya?
Ya se había cambiado para ir a clase y al salir de su cuarto vio el desayuno preparado.
- Ah, hola papa.- Dijo Haruhi.- Anoche volviste pronto.
- Sí, de hecho hoy es mi día libre.- contestó su padre.- Y he decidido hacerte el desayuno para charlar un poco.- ella sonrió y se sentó a la mesa.
- Dime Haruhi, ¿Cómo va todo por el instituto? ¿Ha ocurrido algo nuevo últimamente? El sábado saliste y no me contaste nada de nada.- replicó su padre ñoñeando.
- A decir verdad no hay muchas cosas nuevas últimamente a excepción de que Tamaki durante este mes volverá a participar en el club, de hecho el sábado iba a salir con él.
- ¡¿Saliste con él?!
- No- contestó Haruhi.- Al final…
Entonces cayó en la cuenta de algo.
- Oye papa, ¿Kyouya ya no te llama para hablar contigo?- preguntó.
- Bueno hablamos el viernes pasado y me dijo que no me llamaría más si no había ningún problema porque tú podías sentirte mal con esa situación.- replicó él llevándose el dedo índice a los labios y levantando la vista pensativo.- Es una pena, me cae muy bien, es un chico muy amable y educado, de hecho me alegro de que te lleve y te traiga del instituto y….
- Bueno, es que de hecho el sábado Tamaki no apareció y estuve paseando con él.- continuó Haruhi.
Su padre la miró entonces sin pestañear.
- ¡¿Qué?! ¡Fuiste con él al parque! ¿Y no me dijiste nada?- protestó su padre. – ¿Qué fue? ¿Cómo se portó?- entonces su expresión cambió casi instantáneamente.- Me cae bien pero espero que no te pusiera un dedo encima.- En ese momento Haruhi recordó lo que pasó en la barca cuando ella iba a caer.
- ¡No no papa! ¡¿Cómo puedes pensar eso?!- dijo ella apurada.- A decir verdad…- entonces permaneció pensativa unos segundos.- A decir verdad se portó muy bien conmigo, fuimos al lago al que íbamos antes tu y yo y estuvimos en una barca mirando las carpas.- rió entonces.- También hablamos y lo pasé bien.- Ryoji, más conocido como Ranka miró a su hija contento pero a la vez algo apenado.
- Me alegro de que lo pasaras bien, y me alegro de que no salieras con Tamaki ¿crees que lo habrías pasado igual de bien con ese idiota?- pregunto despectivamente.
- No lo sé…- contestó ella.- de hecho yo…- En ese momento se percató de la hora. – vaya, tengo que irme, seguro que Kyouya ya está abajo esperándome.- dijo sonriendo.- entonces se levantó y corriendo abrió la puerta.
- ¡Haruhi! ¡Espera! No has terminado de…- entonces la puerta se cerró.-… contarme.- concluyó liberando un suspiro después.
- Así que Kyouya… ¿eh?- susurró.- Vaya, no me lo esperaba.
Haruhi Fujioka, bajó las escaleras y entro en el coche que se hallaba frente a la puerta de su casa con una corta carrera.
- Buenos días Kyouya.- sonrió la chica.
- Buenos días.- contestó él respondiendo al gesto
- ¿Hoy te encuentras mejor?- preguntó Haruhi a Kyouya.- Ayer no tenías buena cara cuando volvíamos.
De nuevo la chica había decidido sentarse a su lado en el vehículo en lugar de sentarse al otro extremo del asiento, sin embargo aquel día ninguno de los dos se preocupo de aquello.
- Sí, creo que ayer tenía un poco de fiebre antes de traerte.- contestó él.- Pero ya me encuentro mejor.- respondió de forma pasiva.
- Me alegro, me preocupé un poco.- indicó ella casi sin darse cuenta.
- No tenías porqué, debió de ser una indigestión o el golpe en la cabeza.
- ¿Ah eso? ¿Estás mejor también?- Kyouya la miró de reojo como solía hacer.
- Sí, claro no te preocupes.- indicó él mostrándose serio.
En cualquier caso lo sucedido del día anterior debía de haber sido debido a aquel golpe que se había dado contra el escritorio, si no, no tenía sentido aquel patético intento de declaración, él no era así.
Finalmente llegaron a Ouran y bajaron del coche de la manera habitual.
- Ayer estuve preguntándome algo.- dijo Haruhi.- Después de hablar con Honey y con Takashi.
- ¿Y de que se trata?- Ella paró en seco y él caminó unos cuantos pasos más.
- ¿Es cierto que de tu familia solo tu hermana te ha tratado siempre bien?- Kyouya se quedó paralizado.
- Así que Mitsukuni te dijo eso ¿no?, ya veo.- Inquirió reanudando la marcha.
- ¿Por qué nunca hablas de ello?- preguntó la chica tras él.
- Porque no me gusta hablar de mi familia, eso es todo.- contestó Kyouya.
- Odias a tu padre ¿verdad?- en ese momento él se giró y la contempló congelado, como un tempano de hielo.
- ¿Por qué dices eso?- Susurró fríamente.
- Porque el otro día cuando hablamos te mostraste bastante mal tras hablar de él.
- No es asunto tuyo.- contestó Kyouya de forma cortante.
Ella abrió los ojos de par en par, dolida por aquella respuesta y agachó la cabeza.
- Creo que sí lo es, me interesa como te sientes.- susurró.- No importa es culpa mía, lamento haber preguntado.- Entonces sonrió levemente y comenzó a caminar pasando junto a Kyouya y dejándole en donde se hallaba.
Entró en el edificio, pensativa y algo entristecida y comenzó a subir las escaleras que daban a su aula.
Él por su parte se llevó la mano a la cabeza, no debía de haber dicho aquello.
Se dio la vuelta de nuevo, corrió tras ella y la vio subir.
- ¡Haruhi!- gritó con contundencia y algo de severidad en su voz.
Ella se giró algo sobresaltada y al hacerlo tropezó y cayó hacia abajó.
Sin pensar Kyouya intentó evitarlo subiendo tres o cuatro escalones y lo único que consiguió fue que la chica acabara sobre él, que su espalda y cabeza golpearan contra el frio suelo y sus gafas, nuevamente, salieran despedidas.
- ¡¿Estás bien?!- Gritó ella ante la dureza del golpe.- ¡¿Kyouya estas bien?!- Él se incorporó llevándose la mano derecha a la cabeza.
- Estoy bien no te…- en ese momento se dio cuenta de que la chica estaba sobre él y el rostro de ella se hallaba tan solo a unos diez centímetros del suyo.
Entonces avergonzado ladeó la cabeza y miró las gafas que habían quedado destrozadas en el suelo.
- Cada vez que intento evitar que tengas un accidente mis gafas acaban sufriéndolo en tu lugar.- Bromeó el.
Estiró entonces el brazo derecho y vio que en su mano había sangre.
Se llevó la mano a la cabeza nuevamente, volvió a mirarla y sí, al golpearse aquella vez se había hecho una herida.
- ¡vamos a la enfermería!- dijo ella apartándose de encima.
Se puso en pie cogiendo ambos maletines con una mano y Kyouya a continuación también se levantó sin quitar su mano derecha de la cabeza.
Entonces Haruhi le cogió de la mano izquierda con la que ella tenía libre y tiró suavemente de él mientras las gafas quedaban en el lugar que habían caído, pero a Kyouya aquello no le preocupó lo más mínimo.
- No es nada.- dijo la enfermera.- parece que a causa del golpe te hiciste una herida, pero no es importante, siquiera necesitará puntos, simplemente ocurre que la sangre es muy escandalosa, he limpiado un poco la herida y se ha cortado la hemorragia.
- Muchas gracias.- dijo Kyouya.
- Gracias por atenderle.- expresó también Haruhi.
- De nada, y tengan más cuidado la próxima vez chicos, voy a rellenar unos papeles y enseguida vuelvo.- tras decir aquello la enfermera salió de la consulta.
- Lo siento.- dijo Haruhi.
- ¿Por qué?, fue culpa mía, yo te llamé.- contestó él.- Además quería disculparme por lo que te dije, supongo que, cada vez que alguien habla de mi familia no puedo evitar sentir ciertas cosas que me hacen comportarme de esa manera.- La chica miró a Kyouya sorprendida y a continuación sonrió.
- No te preocupes no debí preguntar.
- Sé que lo haces con buena intención pero no estoy acostumbrado a que la gente se preocupe por mí.
- Pues quizá, deberías acostumbrarte.- replicó ella dejando sorprendido al moreno.- Por cierto, tus gafas se rompieron y quedaron sobre la escalera.- continuó cambiando de tema.
- Es cierto.- contestó él.- ¿Podrías pasarme mi maletín?- La chica así lo hizo y Kyouya abrió el mismo, sacó un estuche, y de él otras gafas.
- ¿Por qué llevas otras gafas en tu…?
- Te dije ayer por la mañana que gracias a ti ahora sabía que debía tener unas de repuesto.- entonces sonrió.
- Si cada vez que evites que yo tenga un accidente te quedas sin gafas me voy a sentir muy mal.
- ¿crees que eso me importa? Creo que me conformaré con que tú no te hayas hecho daño.- entonces sonrió de forma maquiavélica.- aunque… si sigue así no prometo no tener aumentar tu deuda con el Host club.- rió.
Ella palideció entonces.
- N… no serías capaz.- contestó la chica.
- Es una broma, quédate tranquila.- respondió él.
- Pues menuda broma.- contestó ella entornando los ojos.
Las campanas anunciaban nuevamente el final de las clases.
De nuevo el Host club se reunía después de las mismas, pero aquella vez no irían clientas.
Haruhi entró en la tercera sala de música y se encontró de repente con los hermanos Hitachiin y tres vestidos en unas perchas las cuales casi le plantaron en las narices.
- ¿Q…Que dem…?
- ¡Hola Haruhi!- dijeron ambos a coro- ¡Te he hemos traído tres vestidos para que elijas!- continuaron.
Ella miró sorprendida a la vez que algo molesta a los hermanos los cuales casi le sacaron un ojo con las perchas.
- Ah… eso.- susurró.
- Mira Haruhi, los tres son muy bonitos.- dijo Honey.- Y tienes que llevar uno para la fiesta de mañana, ¡vamos elige uno! – continuó animado.
- Pues, no sé, la verdad no esperaba que fuera tan repentino.- replicó ella.
- Si tienes en cuenta, como bien ha indicado Mitsukuni, que la fiesta es mañana era de suponer que fuera repentino.- dijo Kyouya el cual se encontraba algo alejado del grupo anotando en su cuaderno las pérdidas que iba a causar aquel día sin clientas en el club.
Haruhi entornó los ojos y miró a Kyouya molesta.
A veces él, y más aun últimamente con ella, podía ser amable, pero cuando estaba tratando temas económicos e iban mal, como era el caso, podía resultar algo desagradable.
- ¿Y cuál debería ponerme de los tres?- preguntó entonces la chica mirando los vestidos que los hermanos acababan de colocar en un perchero.
- Este por supuesto.- dijeron Hikaru y Kaoru mostrando uno turquesa con mucho vuelo y además muy corto.
- Que va este es mucho más bonito.- indicó Tamaki Mostrando otro rosa más largo pero con mucho escote.
- Si, es mucho más femenino.- dijo Mitsukuni.- ¿Tu qué opinas Takashi?
- A mi me da igual.- contestó el aludido.- Yo no entiendo de eso.
Haruhi miró los tres vestidos y a Kyouya el cual seguía anotando en su cuaderno.
Los cogió y con decisión los puso ante él.
- Kyouya ¿Tú qué opinas?- preguntó ella sonriendo.
- ¿Y… yo? Esos asuntos no son de mi competencia.- dijo bastante sorprendido y tratando de seguir con su trabajo.
- Pero todos han opinado menos tú ¿A ti cual te gusta?- Él entonces algo avergonzado pero evidentemente tratando de no expresar nada los miró detenidamente.
El rosa tenía mucho escote y era muy largo, y el turquesa quizá era demasiado corto a pesar de que tenía mangas largas, el otro era de color morado, liso, con un volante en la parte de debajo, que quedaba justo por encima de la rodilla y de tirantes, quizá era el más equilibrado de los tres.
- Creo que este morado estaría bien.- Replicó mirando la expresión de Haruhi, aun sorprendido ante la pregunta de la chica.- Aunque parece ser que no es el más popular, pero creo que podría quedar bien con un bonito colgante y algún adorno.- concluyó algo avergonzado.
- Muy bien.- contestó ella sonriendo.
Se aproximó entonces a una silla seguida por la atenta mirada de todos, incluida la de Kyouya y dejó el vestido rosa y el verde sobre la misma.
- Entonces creo que me pondré este.- dijo ella sonriendo mientras sostenía el vestido morado y miraba al moreno.
- Aunque tendré que buscar un colgante que le vaya bien y unos zapatos.- susurró.
- No te preocupes, los zapatos a juego los tenemos nosotros.- dijo Kaoru algo molesto.
Empezaba a preocuparle que Tamaki tuviera razón.
Kyouya sonrió levemente y se recolocó las gafas, al parecer su decisión era la que más le había gustado.
- Pues a mí me gustaba el otro.- dijo Tamaki desilusionado.
- El turquesa era mejor.- protestó Hikaru.
Pero a Haruhi le da igual lo que dijeran, ella ya había elegido su vestido.
Kaoru por su parte permaneció pensativo.
- Oye Haruhi, ¿podemos hablar un momento?- preguntó.
- Sí claro.- dijo ella animada.
Hikaru y Tamaki por su parte seguían sumergidos en su debate absurdo acerca de qué color era mejor independientemente del vestido y Kyouya había vuelto a sus quehaceres, mientras Mitsukuni se dirigía a por pasteles seguido de Takashi.
- Oye Haruhi, quiero hacerte una pregunta.- dijo Kaoru.- Desde ayer Tamaki afirma que tu saliste con Kyouya y que te divertiste con él. ¿Eso es verdad?- la chica le miró sin pestañear unos instantes y a continuación sonrió.
- Sí, claro.- contestó ella.
- Ya veo…- susurró.- Oye voy a ser directo, ¿estás enamorada de él?- preguntó Kaoru por fin.
- Por… ¿Porque preguntas eso?- dijo la chica sonrojándose.
- Porque saliste con él y te divertiste y ahora escoges el vestido que le gusta a él y eso…
- En realidad el vestido que él escogió me pareció el más equilibrado de todos.- dijo la chica pensando, sin saberlo, de la misma forma que había pensado Kyouya.
- ya… ya veo- dijo Kaoru de nuevo. Pensando que la elección de Haruhi había respondido a algo más profundo que a un simple razonamiento como aquel.- Pero no me has contestado.
Ella tragó saliva entonces.
- Yo… yo…- en ese momento Kyouya cerró su libreta de golpe para causar sonido intencionadamente y todos le miraron.
- Ya hemos terminado por hoy, y si no vamos a hacer nada más creo que podemos irnos todos a casa, mañana tendremos que salir temprano.
- ¿temprano? Saldremos a las once de la mañana.- dijo Hikaru.
- Para mí eso es temprano tratándose de un día festivo.- contestó Kyouya.
- Bien en ese caso vámonos.- dijo Haruhi.- Y sin decir un simple “hasta luego”, por el contrario que otras veces, salió por la puerta de la tercera sala de música dejándoles a todos, Kyouya incluido, algo perplejos y a Kaoru bastante deprimido.
- “Lo tomaré como un probablemente o un sí”- dedujo el pelirrojo.
- Bueno en tal caso…- dijo Kyouya guardando la libreta en su maletín y saliendo por la puerta.
- Hasta mañana entonces.- Concluyó
- Sí, mañana iremos todos juntos.- contestó Mitsukuni.
Kyouya cruzó el pasillo y se dirigió con tranquilidad hasta las escaleras que bajaban hacia la salida.
Aún estaba algo aturdido sin saber muy bien a que era debida aquella reacción en Haruhi.
Llegó hasta la puerta de entrada y comprobó que no estaba.
- Que raro…- susurró.- Bien en ese caso la esperare en el coche.- continuó.
Abrió la puerta para entrar en el mismo y entonces encontró allí sentada a Haruhi, junto a la ventanilla del lado contrario al de la puerta que había abierto.
- Ha.. Haruhi, ¿ha pasado algo?- dijo Kyouya sonriendo un tanto extrañado.
La chica le miró levemente sonrojada y volvió entonces a asomarse por la ventanilla rápidamente.
- No, no es nada dijo ella.
- Saliste corriendo y no te despediste de nadie.- continuó él entrando en el vehículo.
Segundos después este se puso en marcha.
- Bueno, tengo que prepararme para mañana, ir a casa, descansar, hacer algunas tareas… después de todo son dos días ¿no?- dijo ella nerviosa.
- Ya, pero, bueno, si es el caso supongo que está bien.- contestó él resignado.
Si había pasado algo ella no le diría nada.
- ¿Y bien? ¿Le has dicho a tu padre lo de la fiesta?
- No, a decir verdad se me pasó decirle nada.
- Puedo llamarle yo si quieres.- dijo él.
- No, no hace…- entonces recordó lo que su padre le había dicho por la mañana.- No hace falta y, te agradezco que hablaras con mi padre y le dijeras que solo le llamarías en casos de urgencia.- explicó ella entonces.
- Así que te lo ha contado.- contestó él.- a decir verdad me cae muy bien, voy a echar de menos esas conversaciones.
- Pasas por mi casa para llevarme a clase o de vuelta, podrías entrar un día y hablar con él o cenar, o desayunar…- Él la miró bastante sorprendido y ella recapacito sobre aquello.
- ¡Bueno solo si quieres!, Porque, supongo que eres una persona ocupada y prefieres otro tipo de alimentación, y creo que…
- No sé cómo decirte que no me compares con otros idiotas.- protestó él.- Que no me guste comer en una hamburguesería no significa que no quiera ir un día a cenar a tu casa ni nada parecido, ni tampoco soy una persona tan ocupada.
- Lo… lo siento.- dijo ella.
- No te preocupes, a veces creo que puedo entender por qué piensas así.- suspiró.
Entonces hizo una breve pausa.
- ¿Y sabes que ropa vas a llevarte? Habrá playa cerca, y probablemente vayamos un día, dado que la otra vez que fuimos fue con clientas, y no pudiste disfrutar como te pudiera apetecer. Quizá quieras aprovechar esta ocasión.
- Sí, en realidad no lo había pensado mucho.- contestó ella.
- Bueno gracias al día libre de hoy tienes toda la tarde para hacerlo y si necesitas algo házmelo saber.
- ¡Claro!- contestó ella contenta.
En ese momento llegaron a casa de Haruhi.
El vehículo paró y ella salió del coche.
- Muchas gracias por todo.- dijo la chica.
Tras aquello cerró la puerta y subió las escaleras de su casa.
Apenas verla entrar el coche arrancó, Kyouya permaneció unos instantes pensativo, y a continuación decidido cogió su teléfono móvil y marcó un número.
- Buenas tardes.- dijo la voz de una señorita al otro lado del teléfono.-
- Hola buenas tardes, quería realizar un encargo.- dijo él.
- Por supuesto ¿para cuándo lo necesita?
- para esta misma tarde.- contestó él.
- ¿Para esta misma tarde? Lamento comunicarle que eso es impo…
- Oh disculpe, no le he dicho mi nombre, soy Kyouya Ootori, de la familia Ootori.- apuntó él como quien no quería la cosa.
- Ah… bien… yo…, por favor mis más sinceras disculpas, espere un momento por favor.- en ese instante comenzó a escucharse música clásica, pero la espera duró muy poco.
- Buenas tardes, soy el dueño del negocio.- dijo una voz masculina.- Disculpe a mi secretaria, lleva poco tiempo en la empresa y…
- No se preocupe.- contestó Kyouya.- Como bien le decía a la amable señorita quería realizar un encargo para esta tarde.- entonces hizo una breve pausa.- No, espere.- dijo cayendo en la cuenta de algo.- En realidad son dos.
- Muy bien y dígame ¿De qué se trata?
- Bueno es algo muy concreto, escuche atentamente.- continuó Kyouya pensativo poniendo la mano libre bajo su barbilla…
- ¡Papa! ¡He dicho que no quiero meter eso en la maleta!
- ¿pero porque? Es un vestido precioso, te sienta de maravilla.
- No me gusta, es demasiado cursi.
- No es cursi, es femenino.- protestó su padre.
En ese momento llamaron a la puerta.
- Voy ver, ¡No cambies nada!- la chica corrió hacia la puerta y la abrió sin pensar.
Eran aproximadamente las siete de la tarde.
- Buenas tardes ¿Haruhi Fujioka?- dijo un hombre vestido con un traje de forma amable.
- Sí soy yo.- contestó ella.
- Muy bien, traigo un paquete para usted.- tras decir aquello le tendió una bolsa de color negro de papel que Haruhi cogió con cierto recelo. – ¿podría firmarme aquí?- preguntó sacándose del bolsillo de la camisa un papel de entrega certificada y un bolígrafo.
Ella firmó y el hombre tras guardar de nuevo el papel la saludó inclinándose con dedicación.
- Que pase una buena tarde.- concluyó sonriendo.
Tras aquello el hombre bajó las escaleras y se metió en un vehículo similar a una furgoneta de color negro y con letras doradas que no parecía ni mucho menos de una empresa de paquetería normal, aunque Haruhi no alcanzó a leer el nombre.
Ella miró el vehículo hasta que este arrancó y finalmente entró en casa.
Entonces sacó el paquete de la bolsa.
Este estaba envuelto en un papel algo sobrio, de color negro con unos lirios blancos dibujados y llevaba una nota.
- ¿Quién era?- preguntó su padre saliendo de la habitación de su hija.
Entonces se fijo en el bulto que ella tenía entre sus manos
- ¿Qué es eso?- preguntó
- Es un paquete.- contestó ella.
- Eso ya lo veo.- replicó él entornando los ojos.- Me refiero a que de quien es.
Haruhi leyó la nota, esta tenía una letra bonita, elegante y muy limpia, así que dedujo que no era de Tamaki.
“Esto es para ponértelo mañana por la noche, ya me lo devolverás algún día, espero que te guste y vaya bien con el vestido, yo no sé mucho de esas cosas.
Firmado…”
La chica miró sorprendida la nota.
Sí definitivamente no era de Tamaki, pero no se esperaba que fuera de…
- Es de Kyouya.- contestó aun sin salir de su asombro.
- ¿Kyouya?- preguntó su padre emocionado.- ¡ábrelo, ábrelo! quiero verlo.- dijo con emoción.
Con sumo cuidado Haruhi despegó los dos bordes del papel del paquete y la parte superior.
Finalmente la caja había quedado libre y de por si la misma parecía bastante cara.
La abrió despacio y se quedó boquiabierta al hacerlo aunque no más que su padre.
Se trataba de un collar muy fino plateado de tres flores con forma de rosa, dos pequeñas y una grande.
De los lados derecho e izquierdo, de cada una de las dos flores laterales salía algo similar a una cadena con forma de trenza y brillantes en la misma, mientras que las tres flores tenían en cada hoja unas tres o cuatro amatistas de un violeta profundo engarzadas, y en el centro de cada una de las rosas un rubí de un fuerte color rojo sangre, finalmente en la misma caja y a juego del colgante había una pulsera plateada con forma de trenza también con brillantes incrustados.
- ¡Oh dios mío! ¡Qué preciosidad!- gritó su padre.
- Dice que ya se lo devolveré, así que debe de ser un préstamo.
- ¡Pero es precioso! ¡Eso debe de ser carísimo!- gritó entusiasmado.- Debe de confiar mucho en ti para prestarte algo así.
- La verdad es que es muy bonito.- dijo ella mientras sonreía levemente a la vez que entornaba los ojos pensativa.
Entonces su padre se percató de la propaganda de la caja y palideció.
- “Es de la Joyería “Moon”, esa joyería solo hace joyas por encargo y a clientes muy especiales”- caviló.
Entonces miró a Haruhi.
- “pero si la digo algo ella se sentirá incomoda, y rechazará el colgante y la pulsera, y quizá el se sienta dolido entonces y…”
- Papa, creo que aceptaré llevar algún que otro vestido más en la maleta.- indicó ella sonriendo a la vez que cerraba la caja y se dirigía hacia su habitación con ella.
Ryoji sonrió entonces, definitivamente era mejor no decirla nada.
-“Ella se dará cuenta por si misma de lo que esas joyas significan para ese chico, probablemente en esa fiesta lo descubra, me da mucha rabia, pero la vida es así.”-Pensó.- “Me alegro por ella, pero lamento que haya encontrado ya a su persona especial aunque ella aun no lo sepa o no esté segura de ello, aún es demasiado pronto”- Entonces se llevó las manos a la cara mientras sus ojos se ponían vidriosos.- “El tiempo ha pasado tan rápido, en cualquier caso aun es muy joven para pensar en cosas como casarse, pero cada día que pasa está más cerca de ello y más pronto que tarde perderé a mi pequeña.”- Continuó.
Evidentemente aquello no era del todo así, pero era lo que él pensaba.
Entonces no pudo evitar romper a llorar.
- ¿Papa? ¿Papa, que te pasa?- preguntó Haruhi al oírle llorando.
- Nada ¡Que ya eres toda una mujer!- gritó su padre lanzándose a abrazarla.
- “Ah, debe haberle emocionado que le dijera que quería llevar más vestidos en la maleta”- especuló ella sin imaginar lo que a su padre se le pasaba por la cabeza.