Mitsukuni se había levantado el domingo bastante tarde.
Había estado comiendo pasteles hasta muy tarde y después había estado hablando con Takashi, que al final se había quedado a dormir allí, acerca de lo sucedido con Kyouya hasta altas horas de la mañana.
Bostezó a la vez que se estiraba y se dirigió con su conejito de peluche a la sala de meditación donde estaba Takashi.
- Buenos días, ¿Qué tal has dormido?- preguntó Honey alegremente.
- Bien, aunque he estado pensando lo que hablamos ¿Crees que deberíamos decir lo que hizo Tamaki a Haruhi?
- No me pareció bien que me mintiera, ni tampoco que esté dispuesto a dar de lado a Kyouya, eso que hizo me pareció mal.
- Creo que es cosa de ellos y no deberíamos inmiscuirnos.
- Ya veo…- dijo Honey.- No le diré nada sobre la mentira de Tamaki, pero yo quiero mucho a Haruhi, por eso quiero que ella esté con alguien que se preocupe por ella y la cuide.- continuó pensativo.
- ¿Y porque no lo haces tú?- preguntó Takashi.
- Yo no podría.- sonrió Mitsukuni.- Haruhi necesita a otro tipo de persona.
- Tienes poca confianza en ti mismo.- dijo el moreno.
- No se trata de eso, se trata de que no quiero complicar más las cosas.- dijo pensativo.- Además no necesito ser yo quien la cuide para sentirme bien si ella está bien.- sonrió de nuevo.- Aunque si Kyouya fracasa y si ella le rechaza, quien sabe, quizá entonces sea mi turno de intentar hacerla feliz.- continuó Mitsukuni sin cambiar su expresión alegre.
- Entiendo, así que es solo eso.
- Me conformo con que ella esté bien, y por eso le deseo lo mejor, aunque no sea yo quien se lo proporcione.- Explicó de forma dulce.
- Eso es muy noble. – Indicó Takashi.- pero también significa que piensas que Tamaki no es lo mejor.
- Él la ha dejado olvidada mucho tiempo ¿no es así?
- ¿Y crees que es justo que tu interfieras?
- Si quisiera a Haruhi de forma egoísta lo estaría haciendo ¿no? ¿Qué importa si lo hago para beneficiar a alguien que de verdad la quiere y puede hacerla feliz bajo mi punto de vista?- preguntó con una aparente inocencia.
- Mitsukuni, si tanto te importa haz algo tú también.- el rubio apretó su conejito de peluche con fuerza contra él.
- No, yo me conformo con ser su amigo.- continuó agachando la cabeza.- Me conformo con verla sonreír y feliz, me conformo con que ella sepa lo que es que la quieran, lo que es que la quiera alguien que la valore por encima de todas las cosas.- Entonces cerró los ojos y una lagrima cayó sobre el muñeco.- Yo sé que yo no podría ser así.
Takashi entonces se dio cuenta de que su amigo no quería a Haruhi, sino que la amaba profundamente. Tanto como para renunciar a su amor por ella para hacerla feliz ¿acaso aquello no era valorarla por encima de todo? ¿Incluso de sí mismo?
- Pero Mitsukuni, tu ya estas renunciando a todo por ella, estas renunciando a lo que tú sientes. – Su primo, su amigo le miró sorprendido entonces.- Creo que deberías pensarlo.- Tras decir aquello Takashi salió de la sala de meditación, tal vez a Mitsukuni le iría bien permanecer en ella durante un rato.
Caminó unos pasos y escuchó entonces al rubio de ojos castaños.
- Takashi, en realidad yo ya lo he pensado muchas veces…- El aludido se giró y vio a Mitsukuni con lágrimas en los ojos.
Este fue hacia él corriendo y le abrazó.
- Y, no quiero perderte a ti, eres lo único que no quiero perder, y si ella me correspondiera yo te perdería.- dijo llorando Honey angustiado.- Y si no me correspondiera y ella me rechazara yo…, yo no podría…- continuó con su respiración entrecortada.
- Eso nunca pasaría, nunca me perderías.- contestó el moreno.- pero bien, si lo crees así de momento, en tal caso seguiremos como hasta ahora.- Takashi ahora entendía por fin el motivo por el que Honey no hacía nada.
Si bien era cierto que renunciaría a todo por Haruhi y por un lado la amaba, por otro el estar con ella, significaría también renunciar a su gran amigo, aunque realmente no fuera así, porque nunca podría perder a Takashi, pero era lo que él pensaba.
Del mismo modo tenía miedo de lo que ella pudiera decidir, de intentarlo y fracasar y Mitsukuni era consciente de que le hundiría completamente que aquello sucediera con lo cual tampoco se arriesgaría.
Por eso en caso de hacerlo sería solo si Haruhi rechazaba a Kyouya, pero Mitsukuni no quería que Kyouya fracasara porque había demostrado que la quería y sabía que Kyouya cuidaría de ella.
Había demasiadas contradicciones en sus sentimientos como para poder decidirse por hacer nada y había tomado la actitud que habría tomado como si se hubiera perdido en un bosque.
No hacer nada hasta que recordara el camino de vuelta o alguien le encontrara.
- Ayudaremos entonces a Kyouya si es tu decisión.- continuó Takashi poniendo su mano sobre la cabeza de Mitsukuni.- Pero prométeme una cosa.- continuó.- prométeme que si Kyouya falla tu lucharas por Haruhi.- El chico levantó la cabeza y mirando con sus enormes ojos castaños a su amigo sonrió ampliamente mientras se secaba las lágrimas con la manga de su pijama de conejitos rosas.
- ¡Sí!- dijo entonces con decisión.- ¡Te lo prometo! -Takashi sonrió levemente aunque en el fondo se sentía algo apenado.
La única persona que realmente daría todo por ella en todo momento sin faltarle ni fallarle, la única persona que quizá realmente entendía a Fujioka, la única persona que convertiría todas sus batallas en las de él jamás se confesaría a ella, probablemente jamás le diría lo mucho que la amaba.