06 – La cita.

on Diciembre 6th, 2009 by Shialid

-  ¿Y entonces Kyouya? ¿Qué es exactamente lo que sucede?- preguntó Honey sorprendido.
Habían estado hablando durante una media hora acerca de la conversación y de todo lo que Kyouya sentía por Haruhi, con lo cual Mitsukuni estaba bastante aturdido.
- Estoy enamorado de Haruhi, lo tengo completamente asumido.- dijo él resignado.- Pero, en primer lugar no sé como hacérselo saber, en segundo, no comprendo el porqué de la conversación de la que te he hablado y que sucedió ayer.- Entonces hizo una breve pausa y miró la taza de té que tenía entre sus manos.- Temo que ella siga enamorada de Tamaki.
- ¿Y no has contemplado la posibilidad de que Haruhi se haya enamorado de ti y por eso te dijo aquello?- preguntó.- Mitsukuni.
Kyouya le miró con incredulidad.
- ¿Por qué crees eso?- preguntó sorprendido.
- Si le preocupaba que a ti te molestara es porque le importas ¿no?
- También le importan Hikaru y Kaoru y…
- Pero Kyouya, ella dijo que se sentiría mal si a ti te molestara, y también dices que se mostró algo fría con Tamaki la otra vez, del mismo modo ella va a salir con Tamaki porque tú no se lo has pedido, de hecho si tu se lo hubieras pedido ella habría tenido una cita contigo, pero nunca le has dicho nada.- Explicó pensativo a la vez que ponía el dedo índice de su mano derecha junto a su mejilla mientras Kyouya le miraba sin pestañear.- Haruhi es muy educada y por eso no se niega a ir a ninguna parte, así que por lo que me cuentas creo que ha ido con Tamaki solo porque él se lo ha propuesto, puede que estuviera enamorada de él pero han pasado cuatro meses que él no la ha hecho caso.- Entonces sonrió.- ¿No crees que ella en este momento pueda estar más unida a ti que a Tamaki?- En ese momento el teléfono de Mitsukuni comenzó a sonar en una repisa cercana.- Discúlpame.- dijo a Kyouya.
Este permanecía completamente boquiabierto.
- Este hombre…- susurró en una especie de estado de shock.-…sabe más de lo que siempre había pensado.

- ¡Hola Tamaki!- dijo Honey alegremente.- Bueno cálmate y dime.- Kyouya no alcanzó a oír más que gritos al otro lado del teléfono.- Aja, aja, bien, entiendo.- contestó Mitsukuni. De nuevo volvieron a escucharse gritos.- De acuerdo, no te preocupes, yo me encargo de todo, oye ¿Has avisado a Kyouya?- Dijo Honey mirando a su invitado.- ¿Si le has avisado pero no puede hacerse cargo?- Kyouya miró entonces su teléfono móvil, no le había llamado nadie después de Mitsukuni en todo el día.
Entonces la voz del otro lado cambió el tono de conversación.
- Ah, ya veo, bien, no te preocupes, yo me encargare de todo.- Honey volvió a no hablar unos segundos.- De nada Tamaki.- Concluyó sonriendo.

Tras decir aquello colgó el teléfono.
- Oye Kyouya ¿Tamaki no te ha llamado?
- No, eso es lo que estaba mirando.
- Pues me dijo que te había llamado a ti para que te hicieras cargo del problema y le habías dicho que no, pero evidentemente eso es mentira.- dijo pensativo
- ¿Qué problema?- preguntó Kyouya.
- Me ha dicho que le ha surgido un imprevisto, una reunión de urgencia, y que no puede ir a la cita con Haruhi, me ha pedido que vaya a buscarla porque no contesta a su teléfono.- entonces sonrió.- ¿Qué tal si vas a buscarla?
- Pero él… ¿Por qué no me ha dicho nada?- entonces se percató de lo que Mitsukuni acababa de decir.- Un momento ¿yo?
- Claro, ¿quién si no?, Me ha dicho el lugar ¿Irás?
- Te lo ha pedido a ti- contestó Kyouya
- Según él te ha llamado para decírtelo a ti primero.- contestó Mitsukuni inocentemente, a pesar de que lo que decía no estaba basado precisamente en la inocencia.
- Ya entiendo.- susurró Kyouya a la vez que sonreía de forma cínica.- en tal caso, iré a buscarla.- concluyó poniéndose en pie.- Y gracias, por escucharme y por…
- No importa, somos amigos ¿no? Y creo Haruhi estará bien contigo.- Sonrió.- Además Tamaki me ha mentido, se merece una lección- dijo algo apenado.
A decir verdad le molestaba el hecho de que Tamaki hubiera mentido a Mitsukuni y a él mismo, sin embargo, tampoco le resultaba tan extraño dadas las circunstancias.
- Por cierto ya son las cinco, habían quedado a esa hora, te escribiré donde es para que llegues lo más pronto posible, si la haces esperar mucho se irá a casa de vuelta.- dijo mientras se dirigía a por papel y lápiz.- por cierto, una cosa.- Kyouya le miró.- Se cortés con ella ¿sí?- Dijo alegremente Mitsukuni.
El moreno le miró unos instantes y sonrió, Honey le contempló sorprendido entonces.
- Lo seré, no te preocupes.- tras decir aquello Mitsukuni apuntó donde estaba el parque en una hoja de papel y se la entregó a Kyouya el cual se marchó.
- Gracias de nuevo.- dijo entonces el moreno mientras salía por la puerta.
- Kyouya tiene una sonrisa bonita cuando es él mismo ¿no crees?- preguntó Mitsukuni a su conejito de peluche.- Y nunca antes nadie la habíamos visto hasta ahora.

Haruhi llevaba ya unos quince minutos esperando frente a la estatua.
Aun seguía esperando a Tamaki, a decir verdad sería divertido, pero tardaba demasiado ¿Habría pasado algo? Si era así no podía enterarse porque había dejado el teléfono móvil en casa.
- Hola Haruhi.- dijo entonces una voz que le resultaba familiar.
Ella se giró instantáneamente.
- Hola Kyouya ¿Qué haces por aquí?- Preguntó ella.
- Tamaki me llamó diciéndome que no podría aparecer, he venido tan pronto como me ha sido posible, lo lamento.- Mintió él, y por ambas cosas puesto que ni lo lamentaba ni Tamaki le había llamado.
Ella por su parte cerró los ojos y agachó la cabeza, aquello la apenaba aunque el que Kyouya hubiera aparecido la alegraba y hacía sentir algo avergonzada al mismo tiempo tras la conversación del día anterior.
- Ya veo.- susurró.- En ese caso creo que me iré a casa.- dijo Haruhi.
- De todos modos.- Kyouya se recolocó las gafas.- He pensado que quizá querrías dar un paseo conmigo.- continuó.
- Lo… ¿Lo dices en serio?
- Bueno, si no te parece bien, te puedo acercar hasta tu casa.- Susurró Kyouya arrepintiéndose de lo que acababa de decir.
-No, me parece bien, será divertido.- dijo ella sonriendo.

Kyouya y Haruhi llevaban ya un rato caminando.
Kyouya por su parte no se mostraba tan entusiasta como se hubiera mostrado Tamaki en su lugar, cosa que por un lado era de agradecer, por otro lado Kyouya a pesar de no mostrarlo se estaba divirtiendo y le gustaba ver a Haruhi sonreír.
La gente apuraba los últimos días de sol del principio de otoño para divertirse por allí, y había algunos puestos de helado donde aun los niños se agolpaban para comprar, gente cantando en plena calle, puestos de comida o personas volando cometas en alguna que otra escasa explanada.

En ese momento ambos se acercaron a uno de los lagos que había en el parque, donde pequeñas barcas se distribuían por el mismo.
Kyouya y Haruhi se apoyaron en una barandilla situada en torno al lugar para descansar un poco.
- ¿Qué te parece si alquilamos una barca?- dijo Haruhi entonces.
- ¿Para qué?
- ¿Pues para que va a ser?, para llegar hasta el centro del lago, antes yo venía aquí con mi padre y nos subíamos a una, a mi me gustaba porque podías ver los peces que no se acercan a la orilla.- contestó ella.
Kyouya la miró unos segundos.
- No sé ¿Y qué gracia tiene remar en una barca en un lago tan pequeño? ¿Solo para ver peces?- preguntó él seriamente.
Ella le miró entonces, y sin pensarlo le cogió de la mano.
- ¿Q… qué haces?- preguntó sorprendido e intentando mantener la compostura aunque sin tratar de soltar su mano de la de Haruhi.
- Vamos a alquilar una barca.- dijo ella.- será divertido.- Kyouya se dispuso a protestar cuando entonces ella le miró y esta le sonrió, y finalmente, Kyouya, no pudo decir nada.

Ella y él se dirigieron hacia donde se hallaban las barcas y pagaron por media hora en una.

La empujaron entre los dos y Kyouya subió primero, a continuación tendió la mano a Haruhi para ayudarla y ella de nuevo cogió su mano y puso un pie en el bote.
Fue en ese momento en el que Haruhi resbaló cayendo hacia delante y Kyouya retrocediendo un paso en una breve muestra de fuerza y reflejos sujetó a Haruhi, la cual quedó entre sus brazos, sin embargo con el movimiento sus gafas cayeron al agua.
Ella había cerrado los ojos esperando caer, sin embargo aquello ni había pasado.
Los abrió despacio y levantó la cabeza mirando a Kyouya que a su vez la miraba a ella un tanto desconcertado.
- ¿Y tus gafas?- Preguntó la chica aún entre sus brazos.
- No te preocupes, se han caído al agua al evitar que te cayeras tu.- En ese momento ambos se dieron cuenta de su posición.
Haruhi se enrojeció por completo y agachó la cabeza, mientras que él solo se ruborizó levemente y la soltó.
- Yo, lo siento.- Se disculpó Kyouya poniendo las manos frente a sí mismo en un gesto de disculpa.
- No pasa nada.- contestó ella aun mirando las tablas de madera de la barca.
Entonces se fijo en él.
Tenía unos ojos muy bonitos, y aunque las gafas le sentaban bien quizá a causa de ellas nunca se había percatado de aquello.
- “¿Maldita sea que me pasa?” “¿Cómo es posible que piense cosas tan estúpidas?”
- Bueno, ¿Y si comienzo a remar?- dijo entonces sentándose y tratando de cambiar de tema Kyouya sacándola de su enfrascamiento.
- Pero has perdido tus gafas y…
- Puedo ver bastante bien sin gafas, no te preocupes.- replicó él.- El perder las gafas no me vuelve invalido.- Entonces comenzó a remar hasta el centro del lago donde decidió parar un poco.
Soltó los remos, levantó la cabeza y miró las nubes algodonosas dejando que la suave brisa de aquel día acariciara su pelo unos instantes.
Ella también miró hacia arriba unos segundos, después cerró los ojos, respiró hondo, sonrió y volvió la vista a su improvisado acompañante.
- Kyouya.- el chico miró entonces a Haruhi.- Quería agradecerte que vinieras, me lo estoy pasando muy bien contigo.- dijo ella.- Además después de lo que te dije ayer quizá tu…
- No te preocupes por eso, al final soy yo el que ha venido ¿no?- Entonces sonrió, de una forma que incluso el mismo tal vez desconocía.
Por primera vez Haruhi veía sonreír así a Kyouya, o mejor dicho, por primera vez Kyouya la sonreía así a ella, aunque nunca había visto al chico sonreír así a nadie más.
No había malas intenciones, no había frivolidad, no había nada de eso.
Era una simple e inocente sonrisa y por algún motivo, por algo que ella desconocía aquella sonrisa le parecía la más hermosa que había visto nunca.
La chica se sonrojo un poco ante aquello que estaba pensando, es más ¿Qué estaba pensando? Era Kyouya a quien se refería, Kyouya, el frio Kyouya.
Pero…
…Se estaba portando bien con ella.
¿Le molestaría aquello? A lo mejor tenía cosas mejores que hacer y había tenido que ir a buscarla.
Haruhi Agachó la cabeza de nuevo.
- Sí, al final has venido tú pero, no era tu obligación estar aquí.
- No me siento obligado.- contestó él.- Quería estar aquí, si no hubiera sido así te habría llevado a casa y no te habría dicho que diéramos un paseo.- explicó sincera y claramente.
Entonces cayó en la cuenta de que quizá estaba hablando demasiado.
- ¿y lo has hecho por curiosidad?- preguntó Haruhi.
- ¿A qué te refieres?- dijo él.
- Bueno, quizá solo tenías curiosidad en saber lo que era caminar por un parque público.
- “esta chica…”- pensó Kyouya algo molesto.- “En ciertas ocasiones parece avispada, pero otras… ¿Qué quiere que diga para que entienda que quería estar aquí con ella?”
- No me pongas al nivel de otros idiotas.- dijo por fin él- Yo estoy aquí porque quiero estar aquí.- entonces liberó un suspiro y cerró los ojos cogiendo aire.- “menuda respuesta más estúpida”.- pensó para si.
- Vaya, eso me sorprende.- contestó ella captando de nuevo la atención de Kyouya. – pero me alegro.- continuó asomándose entonces por uno de los laterales de la barca.
- “No consigo entenderla a veces”- pensó de nuevo Kyouya.- “pero, no sé por qué, aun no sé porque me he enamorado de ella, a veces dudo que…”
- ¡Mira! ¡¿Las ves?! ¡Las carpas!- dijo ella entonces apuntando hacia el agua entusiasmada.
Kyouya se asomó y contempló, efectivamente, las carpas del  pequeño lago sorprendido.
Tenían un gran tamaño, incluso sin sus gafas podía verlas perfectamente.
- ¡Mira, esa es dorada!, significa prosperidad, verla nos traerá suerte.- continuó la chica.
Entonces retrocedió levemente y permaneció pensativa unos segundos.
- Recuerdo que mi madre me decía de pequeña, que si un pez tenía éxito en subir las caídas en la puerta del dragón del río amarillo sería transformado en un dragón, y solo las carpas lo lograron.- Entonces sonrió.- Desde entonces la gente celebra el día de los niños sacando cometas junto a sus hijos con forma de carpa, para que sean fuertes y valerosos, como esas carpas, que representan el valor.- Indicó ella alegre.
Kyouya la miró sorprendido y sonrió levemente, ahora entendía porque había querido subir a aquella barca, ver las carpas no solo le recordaba a su padre que le llevaba a verlas, sino también a la historia que su madre le había contado.
- ¿Nunca celebraste el día del niño con tu padre y tus hermanos Kyouya?- preguntó ella con curiosidad.
- No, en mi familia no muestran interés por esas cosas.- dijo él de forma fría y sin mostrar ningún sentimiento en su voz.
Haruhi le miró apenada.
- ¿Por qué?
- Mi padre siempre pensó que eso eran tonterías que no tenían sentido, que eran cosas para personas con tiempo libre y sin necesidades importantes.
- Tu vida siempre ha sido una competición ¿verdad?- preguntó ella entonces.- Entre tú y tus hermanos.
- Sí, pero, es una competición interesante.
- A mi me parece cruel.- dijo ella.- Creo que es cruel que un padre haga competir a sus hijos entre ellos para ver quien se lleva el poder.
- Solo la gente sin grandes empresas puede permitirse ciertas cosas, mi padre intenta que solo el más apropiado se convierta en el cabeza de familia.
- Pues prefiero una familia con un padre que cuida de sus hijos y los quiere a una en la que hay un padre que les hace competir entre ellos, aunque la primera tenga menos poder que la segunda.- entonces permaneció pensativa unos instantes.- Mis padres se querían mucho, se apoyaban entre ellos y querían mi bienestar independientemente de todo lo demás, creo que eso es la familia realmente.
- Ya veo.- dijo él.- pero mi futuro depende de lo que decida  mi padre.
-No, en realidad eso lo decides tu, tu puedes ser Kyouya, el hijo de tu padre y su sombra siguiendo sus pasos cómodamente, o tu puedes ser Kyouya, la persona independiente que consiga grandes cosas y se abra camino por sí mismo, si puedes hacer grandes cosas hazlas, por y para ti o aquellos que te importan.- dijo ella pensativa y volviendo a mirar al agua.- Puedes ser como esas carpas, subir el rio y convertirte en dragón, o permanecer en el lago.- susurró entonces.
Kyouya la miró sin pestañear unos instantes y a continuación sonrió levemente de nuevo.
Ya Tamaki le había abierto los ojos en ese respecto, al menos en cierta parte, pero el propio Tamaki nunca fue consciente de ello ni del significado de aquello que le había dicho.
Sin embargo Haruhi era consciente de lo que decía y el porqué se lo decía.
- “Ahora entiendo, esa sinceridad, esa forma de pensar, eres inteligente, eso es lo que me hizo enamorarme de ti, Haruhi Fujioka”
- ¿Volvemos?- preguntó ella entonces a la vez que sonreía de forma algo melancólica al moreno.
- Sí claro.- contestó Kyouya.
Comenzó a remar otra vez y Haruhi en ese instante se percató de algo.
- Oye, la gente por aquí suele montar en bicicleta, a lo mejor un día podemos venir y alquilar una, sería divertido.
- No estoy interesado.- contestó él.
- ¿No sabes montar en bicicleta Kyouya?- Él la miró entonces sorprendido y a la vez abochornado.
- ¿Cómo lo sabes?
- Si dices que no te gusta es porque nunca has montado en bici.- rió ella.
- Bueno, nunca lo he intentado.- contestó él.
- A lo mejor quieres que volvamos otro día, alquilaremos una bicicleta y te enseñaré, también nos tumbaremos en el césped a mirar las nubes y compraremos un helado.- dijo ella alegremente.
- Estaría bien, pero no hace falta que te molestes.- contestó Kyouya.
- No sería una molestia, para mí no es una molestia venir al parque, tampoco lo es estar contigo, de hecho no me lo habría pasado tan bien si así fuera.- El chico miró a Haruhi con sorpresa ¿era posible que Mitsukuni tuviera razón?, a lo mejor no estaba tan desencaminado.- Además.- continuó ella.- Me ha gustado poder verte sin gafas y sonriendo.- concluyó a la vez que sonreía ella también.
Kyouya la miró algo desconcertado y continuó remando hasta llegar de vuelta al lugar donde habían alquilado la barca y siguieron el procedimiento anterior.
Kyouya bajó primero y luego ayudó a bajar a Haruhi.
Entonces se dieron cuenta de que estaba comenzando a atardecer.
- ¿Quieres que te lleve ya a casa? Puedo llamar al chofer.- preguntó él amablemente.
- Es un poco tarde, pero preferiría ir andando.- contestó ella.
- En ese caso te acompañare.- Indicó Kyouya.
- No es necesario que te molestes.
- ¿Qué parte de que no es una molestia no dejé clara antes?, No me importa acompañarte. – dijo él casi inconscientemente.
Había quedado algo brusco, pero conociéndole no le sorprendió demasiado a la chica teniendo en cuenta que no era una persona a la que le gustara repetir las cosas.

Ambos comenzaron a caminar hacia la casa de Haruhi desde el parque.
- Kyouya, quiero decirte algo, sé que no tiene que ver, pero creo que necesito contártelo.- él la miró con cierta curiosidad.
- ¿De qué se trata?- preguntó intrigado.
- Yo, estoy algo confusa en lo que se refiere Tamaki.- dijo por fin.
Kyouya la miró sorprendido sin saber que contestar a eso, ni mucho menos como reaccionar.
¿Eso era bueno o era malo?
- Después de estos cuatro meses y lo de hoy he llegado a la conclusión de que no sé lo que siento por él.
- ¿Por qué me cuentas esto?- preguntó Kyouya completamente tranquilo.
- Como te he dicho quería que lo supieras.
Finalmente llegaron al edificio de apartamentos.
El chico subió con ella las escaleras y por fin pararon delante de la puerta.
- Bueno ya hemos llegado.- apuntó Haruhi sonriendo.
- Gracias.- dijo entonces él.
- ¿porqué? ¿Eso no debería decirlo yo porque me has acompañado a casa?- Rió ella.
- Por contarme lo que piensas en respecto Tamaki.- Entonces miró a Haruhi de forma un tanto tierna, sonrió y a continuación se giró y bajó las escaleras.
- El lunes vendré a buscarte para ir a clase, no lo olvides.- dijo sin siquiera mirarla y haciendo un gesto con la mano.
Haruhi siguió atónita con la mirada a Kyouya mientras él se dirigía al parque y cogía el teléfono para llamar a su chofer. Aunque le costó un poco marcar el numero a causa de que le faltaban las gafas.

Haruhi por su parte seguía en una especie de estado de shock.
¿Kyouya la había mirado como creía que la había mirado?
- “No, habrán sido imaginaciones mías”- pensó para sí.
Entró en su casa entonces, cerró la puerta y recordó la sonrisa de Kyouya en la barca, entonces sin darse cuenta de ello Haruhi entornó levemente los ojos y sonrió nuevamente.
- Ha sido divertido.- dijo liberando un suspiro.

En ese momento escuchó el tono de mensaje en su móvil el cual había dejado accidentalmente en casa.
Fue a buscarlo y lo miró.
- ¡¡¡¿Trece llamadas perdidas y treinta y dos mensajes?!!!- dijo sorprendida. – Casi todos son de Tamaki diciendo que lamenta haber faltado a la cita y de mi padre preguntándome tonterías.- Susurró ella molesta.
Se fijó entonces en un mensaje de Hikaru:
“¡¡¡No salgas con Tamaki!!! ¡¡¡Por favor!!!”
Justo después había otro de Kaoru:
“No hagas caso de mi hermano, está un poco alterado,
pásalo bien y cuéntanos mañana ¿vale?”
- Ya veo…- mascullo ella sonriendo nerviosamente.- estos dos no tienen remedio tampoco.
Haruhi continuó pasando mensajitos, de su padre y de Tamaki hasta que sorprendentemente vio un mensaje de Mitsukuni;
“¿Podemos hablar el lunes Haruhi? ♡♡♡♡
Tengo algo que contarte ( *W*)☆ ¿te parece bien
después de clase antes de entrar al club?,
a decir verdad es algo que me ha enfadado ( >n<)
☆y me ha puesto un poco triste  ( T.T)  Aunque me comí
Una tarta de fresa deliciosa ( *^*) y se me ha pasado
un  poco ♡, contéstame cuando puedas ¿sí?  ( *W*) ☆☆☆”

Haruhi miró el mensaje un tanto aturdida, nunca había visto tantas expresiones con letritas y dibujitos en aquella pequeña pantalla de su móvil.
- Menos mal que olvidé el teléfono en casa.- suspiró.- ¿Qué querrá Mitsukuni?- se preguntó entonces.- Bueno le diré que sí.- continuó comenzando a escribir.

- “Así que no sabe lo que siente por él ¿eh?”- pensó Kyouya ya en el coche camino a su casa.
- “¿Será que sabe eso y por ese motivo no quiso que fuera yo a buscar a Haruhi y se lo pidió a Mitsukuni? ¿O será que sabe lo que siento?”- Entonces apretó los puños furioso. – “Tamaki… siempre ha podido ver a través de mi, debió de saberlo, por eso mintió”- Por un lado estaba animado, la cita con Haruhi había sido todo un éxito, pero a la vez se encontraba furioso y algo apenado.
La persona a la que consideraba un amigo…, jamás pensó que pudiera llegar a ser así, y sería difícil a partir de entonces tratar de hacer como si nada pasara entre él y Tamaki.
-  Supongo que es cierto que en el amor y en la guerra todo vale.- Susurró.

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