Haruhi se levantó por la mañana bastante temprano.
Era lo que debía de hacer si quería limpiar, comprar y poder ir luego a pasear con Tamaki, aunque no había dormido mucho dándole vueltas a la cabeza.
Salió de su habitación y su padre se encontraba allí preparando el desayuno.
- Haruhi ¿Qué pasó ayer?, antes de irme al trabajo dejé cena preparada y casi no probaste bocado cuando volví.
- Ah… papa ¿hoy no trabajas?- preguntó ella nerviosa.
- Sí, pero también me toca turno de noche hoy, en nada me iré a la cama a descansar.- contestó alegremente.- y ahora.- entonces la miró y entornó los ojos.- No me cambies de tema ¿Qué pasó?- preguntó él.
- Bueno, ayer estuve pensativa, eso es todo de verdad no pasa nada.
- Ya veo pensativa ¿y en que pensabas?- preguntó él.
- Bueno en, cosas, nada más.- dijo ella algo molesta y esquivando su mirada.
- Ya veo…- dijo su padre.- ¡Es por un chico! ¡¿Verdad?!- comenzó a dramatizar entonces casi con lagrimas en los ojos.- ¡Es en el estúpido de Tamaki! ¡No te conviene! ¡No deberías…!
- ¡No! ¡No era en Tamaki!…- contestó ella rápidamente.
Su padre la miró entonces sorprendido y ella a él.
Al decir que no era Tamaki acababa de delatar que sí había estado pensando en alguien.
- ¿Y en quien? ¿En quién?- preguntó su padre entonces alegremente.
- Eres un manipulador.- protestó ella con los ojos entornados.
- ¿Es en los gemelos? ¿O acaso en el tierno Mitsukuni? Es tan encantador y dulce, aunque el frio Takashi también parece agradable pero me darías una alegría si me dijeras que se trata de…
- No pienso contarte nada.- dijo ella impasiblemente.
- Haruhi ¿Por qué últimamente no hablas con papa?- replicó el poniendo cara de perrito abandonado y llevándose el dedo índice a los labios.- ¿y a dónde vas?
- Voy a comprar, esta tarde voy a salir así que tengo que hacerlo todo ahora.
- Haruhi…- continuó su padre poniendo vocecitas.
Sin embargo ella salió de su casa ignorándolo completamente.
- Será posible…- mascullo mientras bajaba las escaleras para salir a la calle.
Kyouya se despertó tarde como solía hacer cuando tenía tiempo libre, pero aquella vez, no había sido por gestiones económicas, estudio o similar, simplemente no podía quitarse de la cabeza la conversación del día anterior con Haruhi.
Quizá habría sido todo mucho más simple si él hubiera admitido que le importaba que Haruhi saliera con Tamaki.
Cogió entonces las gafas y miró el reloj en su mesilla, eran las dos de la tarde.
Se incorporó sentándose en la cama y puso la cabeza entre las manos.
- ¿A quién quieres engañar?- se dijo a si mismo.- Si te importaba.- entonces apartó las mantas y se puso en pie.
En ese momento su teléfono comenzó a sonar.
Miró unos instantes de quien se trataba y sorprendido contestó.
- Hola Mitsukuni, ¿Qué sucede?
- Nada importante.- contestó el aludido al otro lado.
- ¡Como que no es importante!- Gritó la voz de Hikaru tras Mitsukuni.- ¡Ella va a tener una cita con Tamaki!
- El caso es que Hikaru quería saber si tu sabias donde sería la cita con Tamaki, hoy llamó a todo el mundo para decírselo y Hikaru al saberlo dice que no quiere dejarles solos.
- A mi Tamaki no me ha dicho nada.- contestó Kyouya extrañado.
- Que raro, ¿pero Haruhi te dijo algo?
- Sí ella, me dijo algo, de hecho…- entonces recordó la conversación del día anterior.
Necesitaba hablar con alguien acerca de ello, ya no podía más, no podía seguir arrastrando el solo aquella sensación, y solo Mori y Honey eran las únicas personas con las que podía hablar de su situación sin que quisieran matarle.- Mitsukuni, ¿podemos, hablar? Más tarde, cuando estés solo y el histérico de Hikaru se haya ido.
- ¡Te he oído!- gritó Hikaru al otro lado del teléfono.
- Me parece bien.- contestó Mitsukuni alegremente.
- Bien, quedamos a las cuatro, iré a tu casa.- tras decir aquello colgó el teléfono.
- Que extraño.- dijo Mitsukuni al colgar a Takashi.- Kyouya no suele querer hablar con los demás así tan de repente.
- ¡Seguro que eso es malo!- dijo Hikaru con lágrimas en los ojos de la frustración.- ¡Seguro que sabe algo más de todo esto!
- En realidad debe ser de otra cosa, me ha parecido sincero cuando dijo que no sabía nada más, de hecho me ha dicho que Tamaki no le ha comentado nada de una cita con Haruhi, al parecer fue ella la que se lo dijo al llevarla a casa.
- Eso es raro ¿están peleados Tamaki y Kyouya?- Preguntó Takashi mientras Hikaru se mostraba sorprendido ante aquello.
Tamaki consideraba a Kyouya su mejor amigo, era extraño que no le hubiera dicho nada.
- No lo sé, pero ayer pareció que no había hostilidades entre ambos.- contestó Mitsukuni.
- Cuando Kyouya y Haruhi se fueron ayer preguntó a Kaoru como habíamos podido permitir que Kyouya llevara a su casa a Haruhi, quizá esta enfadado con él por eso.- explicó Hikaru.
- Vaya, vaya, es cierto.- indicó el rubio de ojos castaños.- Estos cuatro meses han cambiado muchas cosas.- pero no creo que haya de que preocuparse ¿eh?- concluyó sonriendo.
En ese momento llamaron a la puerta de la casa de Mitsukuni.
Esta se abrió y el chico de pelo rojizo y ojos color miel entró con frustración.
- Lo siento, buenas tardes chicos, ¿Mi hermano os ha molestado mucho?- preguntó el pelirrojo- he venido a buscarlo para llevarlo a casa a comer.- dijo entornando los ojos mientras miraba a Hikaru.
- Oye Kaoru, tú te sueles llevas mejor con Kyouya que nosotros, ¿sabes que puede pasar entre él y Tamaki?- expresó su hermano gemelo.
- Ni idea ¿ha pasado algo?- preguntó el aludido con sorpresa.
- Te contaré de camino a casa.- contestó Hikaru.
Ambos se despidieron y salieron por la puerta.
- Mitsukuni.- dijo Takashi tras unos instantes.- ¿Crees que Kyouya…?
- ¿Si se ha dado cuenta de sus verdaderos sentimientos?, creo que eso lo descubriremos después de comer.- Alegó Honey sonriendo.
Haruhi abrió su armario y se preguntó que ponerse.
A ella no solían gustarle mucho los vestidos, sin embargo y casualmente toda su ropa más cómoda estaba para lavar.
Evidentemente aquello había sido cosa de su padre, porque ella ponía normalmente las coladas y no recordaba no haber puesto ninguna en tanto tiempo como para que hubiera tanta ropa sucia.
Entornó los ojos molesta unos instantes y finalmente rebuscando en el armario se decidió.
Eligió entonces un vestido de color rosa que llegaba hasta debajo de las rodillas y caía desde el pecho de manga corta junto con unos zapatos planos de color crema.
A decir verdad aunque por un lado estaba algo pensativa por la conversación con Kyouya le hacía ilusión ir a dar un paseo con Tamaki.
A las cuatro en punto de la tarde apareció Kyouya en casa de Mitsukuni.
El anfitrión por su parte aún seguía en pijama por su casa con su conejito en brazos como siempre.
- ¡Hola Kyouya! – dijo alegremente.
- Hola.- contestó él entrando.- ¿Se fue Hikaru?- Preguntó.- ¿Qué sucedió al final?
- Bueno todo a su tiempo.- contestó Honey mientras caminaba con Kyouya por el pasillo.- ¿Qué tal si empezamos sentándonos para tomar una taza de té? ¿Sí?- sonrió.