04 – ¿Podría ser?

on Diciembre 6th, 2009 by Shialid

Ya era tarde cuando las actividades del club concluyeron.
Tamaki había sorprendido a todos con su presencia que volvería a ser casi constante durante al menos un mes, con lo cual y por ese motivo habían ido más clientas de lo habitual a pasar la tarde con el rubio que a pesar del tiempo que no había pisado el club no había perdido nada de su atractivo para las chicas, las cuales ya se habían marchado.

- Nos alegramos de que hayas vuelto Tamaki.- dijo Kaoru
- Sí, tenemos de nuevo alguien a quien molestar.- expresó Hikaru riendo y entornando los ojos con una expresión cruel en su rostro, que hizo que el rubio se estremeciera.
- Oye, oye ¿y qué tal te está yendo con los negocios familiares?- quiso saber Mitsukuni.
- La verdad es que van bastante bien, todo funciona como debería, mi padre dice que está orgulloso de mí.
- ¡Pero eso es genial Tamaki!- dijo Mitsukuni alegremente.
- A decir verdad es una sorpresa.- indicó Takashi.
- ¿Qué quieres decir con eso?- preguntó el rubio molesto.
- Bueno, no es que nadie dudara de tus capacidades, pero no nos esperábamos que se te diera bien.- bromeó Hikaru.
Todos se rieron entonces.

Todos menos alguien que miraba melancólicamente por una de las ventanas del lugar.
Y Kyouya no fue el único que se percató de aquello.
- Bueno parece que los beneficios de hoy han sido muy buenos gracias al regreso de Tamaki.- indicó Kyouya.- Solo espero que esto dure y atraiga a más clientas- entonces vio como el rubio, que también había visto a Haruhi apartada de los demás, se dirigía hacia donde se encontraba ella, pero el moreno continuó hablando frente a todos como si no sucediera nada, o eso quería que los demás pensaran.

- Haruhi.- dijo Tamaki al acercarse a ella.- He estado pensando que quizá ahora que tengo tiempo podríamos vernos un día fuera de clases.
- ¿Para qué?- preguntó ella.
- ¿”Para qué”? ¿Acaso hace falta un motivo?- dijo él lloriqueando.- Por favor dime que sí.
- Bueno, yo, no lo sé.- Haruhi miró a Kyouya entonces unos segundos.
Él parecía no estarse dando cuenta de nada, en cualquier caso ¿Por qué le importaba? ¿Por qué tenía que preocuparle lo que Kyouya pensara?
Daba igual, fuera como fuera le importaba lo que él opinara al respecto.
- Quiero dar un paseo contigo y charlar, porque desde que estoy tan inmiscuido en el negocio de mi padre no hemos podido casi vernos, quiero ir a un parque de plebeyos a caminar.- concluyó con decisión Tamaki.
Ella le miró unos segundos entornando los ojos.
- “Este tipo es idiota”- pensó para sí.
Incoherentemente a decir verdad le había echado mucho de menos, pero ella tenía cosas que hacer, por otro lado quizá inconscientemente también le guardaba rencor por haber estado cuatro meses sin saber apenas nada de él, pero aun así…
- Está bien ¿Qué te parece mañana por la tarde?- preguntó ella.- al ser sábado ninguno tendrá problema, hay un parque cerca de mi casa y en la entrada hay una estatua de una mujer con una jarra ¿Sabes qué lugar te digo? podríamos quedar a las cinco.
- ¡Sí! ¡Y mañana será perfecto!- dijo Tamaki alegremente.- Haruhi, te he echado mucho de menos.- concluyó sonriendo entonces.
Ella se sonrojó al oír aquellas palabras mientras él volvía felizmente donde se encontraba el resto del grupo y ella volvía a mirar por la ventana.
A decir verdad desde que Tamaki había dicho que estaría un mes con ellos se encontraba algo confusa y no estaba muy segura de porqué.
- Estoy pensando regresar a casa.- Dijo Kyouya entonces interrumpiendo sus pensamientos.- ¿Tu quieres volver ya?- preguntó mirando a la chica
- Ah, sí claro.
- Bien, nosotros nos vamos ya.- indicó Kyouya entonces a los demás mientras ambos caminaban hacia la puerta.
- ¡Hasta mañana!- dijo Haruhi sonriendo como solía hacer.
- ¡Hasta mañana!- contestaron todos a coro menos Tamaki, al cual le molestaba que su querida Haruhi volviera con Kyouya a casa.

Los dos salieron de la tercera sala de música que actualmente era la sala del club y caminaron por todo el pasillo en silencio sin mencionar una palabra.
Ella por su parte sentía que aquella línea que había cruzado volvía nuevamente a mostrarse ante sus pies, y aquello por algún motivo, aquel silencio, la hacía sentir muy sola, no estaba segura de que ni de porque.

Cuando por fin llegaron al coche Kyouya abrió la puerta para que ella entrara primero como siempre solía hacer y él entró detrás.
El coche arrancó y por fin comenzó a moverse.
- Oye, Kyouya.- dijo Haruhi  rompiendo el silencio que les separaba.- Mañana Tamaki me ha pedido que vaya con él a dar un paseo y…
-“Así que era eso, una cita”- pensó Kyouya para sí.
- Bueno, en cualquier caso mañana no…
- Yo, quería saber si te molesta.- dijo ella cortando lo que él iba a decir.
Él abrió los ojos de par en par ante aquella pregunta.
- ¿Porque preguntas eso?- preguntó el moreno entonces, mientras rápidamente miraba por su ventanilla en lugar de a Haruhi y poniendo la mano derecha bajo su barbilla.
El motivo era que se había ruborizado levemente y no quería que ella lo viera, aunque su voz parecía haberle delatado un poco.
- Bueno, pensé que quizá a ti te molestaría.- contestó ella.- No sé porque.
- ¿Y si me molestara?- Preguntó él.
- Me sentiría mal.- contestó casi sin pensar la chica.
Kyouya la miró de reojo.
Ella estaba también mirando por la otra ventanilla pensativa.
Ladeo la cabeza y la miró entonces unos segundos fijamente, sorprendido y a la vez de forma melancólica, pero ella pareció no darse cuenta.
- No te preocupes, está bien, no me importa.- Concluyó él  agachando la cabeza a la vez que cerraba la mano izquierda apoyada sobre su pierna con fuerza.
Nadie dijo nada más durante el trayecto hasta que el vehículo paró frente a la casa de Haruhi.
Ella salió del coche pero sin embargo mantuvo la puerta abierta.
- Oye, Kyouya.- el chico la miró.- ¿si alguna vez tengo un problema puedo llamarte?
- Claro.- contestó él a la vez que sonreía levemente y ladeaba un poco la cabeza.
Ella le correspondió entonces con otra sonrisa y cerró la puerta.
Segundos después el coche se alejó.
- “¿Porque me ha preguntado eso? ¿Por qué me ha preguntado si me importa?”- pensó.- “¿Podría ser que ella…? ¿Lo sabe?”- concluyó palideciendo a la vez que miraba por la ventanilla trasera del vehículo como Haruhi se dirigía a su casa.
Entonces se enrojeció y volvió la vista al frente.
- No puede ser, es imposible.- dijo en voz alta llevándose la mano derecha a la cara e inclinándose hacia delante sorprendido.
- ¿Decía algo señor?- preguntó el chofer.
- No, nada, siga conduciendo.

Haruhi subió las escaleras de su casa y nerviosa abrió la puerta para entrar en la misma.
Aún no sabía porque había preguntado aquello, aún no sabía porque había preguntado finalmente si a Kyouya le importaba que ella se viera con Tamaki ni si podía llamarle si tenía alguna vez un problema.
Entró corriendo y cerró la puerta tras de sí aún confusa y estuvo mirando al suelo durante cerca de un minuto.
- Haruhi ¿te pasa algo?- preguntó entonces su padre.
Ella le miró sin pestañear, no sabía que estaba en casa.
- No, yo, creo que… voy a ducharme, sí, y luego me pondré a estudiar.- contestó mientras reía nerviosa.
Tras decir aquello se dirigió corriendo a su cuarto.
- ¿Por qué le he preguntado eso?- se dijo a si misma entonces.- Se supone que a él no le tiene que importar, de hecho ha dicho que no le importa, es normal.- susurró.- “pero si es así, si es lo normal ¿por qué me siento así? ¿Por qué me siento mal?”- pensó  llevándose ambas manos a la cabeza.- “¿Podría ser que…? ¿Me gusta?”- concluyó entonces sorprendida.
Mientras tanto su padre miraba hacia el cuarto de su hija sin comprender nada.

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