Haruhi caminaba despacio hacía la escuela.
Se la veía pensativa y algo cabizbaja, de hecho parecía apenada.
A decir verdad llevaba un tiempo así, en gran parte porque Tamaki ya apenas aparecía por el Host club más que para saludar, estaba muy ocupado haciendo otras cosas, cosas mucho más importantes que el club, cosas mucho más importantes que estar con sus amigos y que pasar tiempo con ella.
Del mismo modo los gemelos también parecían correr de un lado a otro y aunque iban al club, eran amables con ella y durante ese tiempo la colmaran de atenciones, especialmente Hikaru, no se quedaban como antes hacían, ya no había cosas divertidas que hacer después de las clases según ellos y parecían haber perdido un poco de interés.
Mitsukuni solía también irse pronto con Takashi, ambos tenían que prepararse para los exámenes que tenían por delante.
En cualquier caso aunque la dolía especialmente el abandono de Tamaki y, no tanto, pero también, la pasividad de los gemelos, definitivamente se había sentido al principio bastante abandonada.
Ante tales circunstancias Haruhi había comenzado a encontrar cierto apoyo en quien parecía sentirte más o menos en la misma situación que ella, y ese era Kyouya.
Definitivamente había comenzado a acostumbrarse a aquello, a la presencia más constante del vicepresidente del club en su vida, el cual la llevaba a casa a diario últimamente cuando salían del club.
A decir verdad ambos habían comenzado a llevarse mejor, aunque cuando Haruhi decía mejor se refería a que ambos hablaban más.
Quizá aquello no era un gran cambio, pero ella se propuso una vez cruzar esa línea que les mantenía tan lejos y acercarse un poco a él, del mismo modo sabía que si lo hacía no habría vuelta atrás y sin duda alguna así había sucedido.
Habían pasado algunos meses y podía decirse que estaba muy acostumbrada a su presencia, o más que eso, podía decirse que le consideraba un amigo, un amigo que estaba preocupándose mucho por ella últimamente, alguien importante, tanto que si abandonara el host club…
Entonces se paró en seco, no quería darle vueltas a aquello, Kyouya no haría como Tamaki, seguro que Kyouya no dejaría algo que le aportara beneficios como el Host club, después de todo, por eso seguía allí, pero aquello no quitaba merito al hecho de que hacía un tiempo estaba preocupándose por ella e intentando hacer que ella estuviera bien.
Entonces levantó la cabeza y miró la torre que indicaba que en quince minutos comenzarían las clases, había llegado antes de tiempo y casi no se había dado cuenta.
- Haruhi.- dijo una voz tras ella.
La chica se giró y miró a Kyouya.
- Vaya veo que hoy tu también has venido pronto.- contestó ella sonriendo.
- A decir verdad hoy me levanté a la hora de siempre, pero me apetecía venir antes por si surgía algún problema con las actividades de hoy.- entonces miró a la chica.- Por cierto, he pensado que como empieza a hacer frio quizá estaría bien que fuera a buscarte a tu casa por las mañanas, así podrías dormir más y no correrías riesgo de resfriarte.
- ¿De verdad eso no te causa problemas?- preguntó ella.
- En absoluto, casi puede decirse que tu casa está de camino a la mía.- contestó el.
- Por mi entonces bien, además seguro que es mejor que venir sola desde casa, eso es mucho más aburrido.- dijo ella volviendo a sonreír.
- Bien, en tal caso dime a qué hora quieres que vaya a buscarte el lunes, házmelo saber antes de salir hoy o cuando vayamos de camino a tu casa.- tras decir aquello Kyouya se alejó de ella caminando tranquilo hacia su clase.
Ella por su parte se encogió de hombros y se rió.
- En el fondo aunque trate de que nadie lo vea e intente ocultarlo es una persona amable.- concluyó ella encantada.
- “¿Lo ves?”- Pensó Kyouya para sí mismo.- “en el fondo no era tan complicado”.- Entonces miró de reojo hacia atrás. Ella estaba ahí sonriendo y seguía observándole.
Haruhi entonces le saludó con la mano al ver que la miraba antes de ir en dirección a su clase y él hizo el gesto a medias, casi inconscientemente, antes de volver a girarse y seguir su camino hacia el aula, tratando de no mostrar nada de lo que sentía en ese momento, tratando de mantener su postura habitual, pero en realidad le había gustado que Haruhi aceptara aquella propuesta y eso le animaba.
- ¡Hey Kyouya!- escuchó tras él.
En ese momento Tamaki apareció corriendo y tropezó, casi cayendo sobre su amigo, pero el moreno en un alarde de reflejos se apartó y el rubio de pelo alborotado y ojos azules cayó al suelo.
- Vaya por fin te veo.- dijo Kyouya mostrando una cínica sonrisa.- Ya era hora de que aparecieras por aquí.
- Bueno…- dijo Tamaki riendo a la vez que se levantaba.- últimamente he estado muy ocupado con las cosas de la familia, pero, todo eso terminó, al menos de momento.
- ¿Y eso porqué?- preguntó Kyouya algo sorprendido.
- Pues porque los tratos importantes han sido cerrados y ahora solo tendré reuniones una vez a la semana hasta dentro de un mes ¿no es genial?- Indicó Tamaki sonriendo.- Podré volver a dedicarle tiempo a Haruhi.- continuó emocionado.
- Sí, supongo que lo es.- contestó de forma seria e indiferentemente su amigo.- Y ahora si me disculpas iré subiendo a clase.
- ¡Oye! ¿A qué viene esa frialdad? ¿Estás enfadado conmigo por la falta de actividad que últimamente he tenido en el club? ¿No te alegras de que vuelva?
- Soy así Tamaki, si durante estos meses que solo aparecías para saludar lo has olvidado tu memoria es peor de lo que pensaba.- concluyó alejándose.
Tamaki intentó hacer memoria, a lo mejor era así, pero tampoco iba a dedicarle mucho tiempo a pensarlo, iba a buscar luego a Haruhi y a decírselo.
Por su parte Kyouya caminaba impasible, aunque el asa de su maletín curiosamente estaba sujeta con mucha más fuerza de la habitual.
No, él no era así, quizá en otras circunstancias hasta se hubiera alegrado de volver a ver a Tamaki, eran amigos aunque él no estuviera dispuesto a admitirlo, pero ahora que Tamaki volvía a estar disponible también para Haruhi no le hacía gracia que tuviera tiempo libre, quizá debía de pensar algo.
Su estado de ánimo acababa de cambiar nuevamente.