01 – Un nuevo día.

on Noviembre 16th, 2009 by Shialid

El despertador sonó aquel día como lo hacía habitualmente, y Kyouya buscó las gafas en su mesilla para apagarlo, del mismo modo, se levantó como hacía normalmente, o eso parecía ser.
Sus ojos rasgados de color azabache se mostraban cansados y su pelo negro estaba desordenado, sí, todo como siempre.

Pero algo era diferente aquella mañana.

Habían pasado unos meses des de que Tamaki casi se marchara y el Host club hubiera estado a punto de caer en el olvido.
A decir verdad a pesar de todo Tamaki estaba muy ocupado desde aquello, dispuesto a aprender todo acerca del negocio familiar y en más de una ocasión no acudía a las reuniones del club.

Del mismo modo los hermanos Hitachiin por su parte también llevaban un tiempo algo distraídos, y aunque acudían a las reuniones mencionadas no llevaban a cabo todas las actividades posteriores.

Y ni que decir de Mitsukuni o Takashi, cuya vida era bastante ajetreada últimamente.

Solo una persona se había mostrado comprometida con el club, solo una persona aparte de él seguía acudiendo a diario y quedándose después de las actividades del mismo para planificar más cosas, solo una persona había estado hablando con él y solo esa persona había mostrado interés en ayudarle últimamente para que todo estuviera listo al día siguiente.

Pero eso, estaba bien, a él le gustaba, sin embargo lo que le preocupaba era otra cosa y eso era que de alguna forma, de alguna manera que Kyouya no quería asimilar…

…el muro, había caído.

El frio y gélido muro que había creado para evitar que le hicieran daño o le tocaran, el muro que había construido piedra a piedra para que nadie pudiera acercarse a él ni mostrarse débil, había caído, aunque quizá la descripción más adecuada era que había creado una puerta para ella, y solo ella tenía la llave.

Todo empezó cuando cada día al estar en muchas ocasiones ambos solos él se había decidido a llevarla hasta su casa.
Después de todo aunque siempre había ido sola se sentía algo obligado a ello, pues Haruhi ya no tenía las constantes atenciones de Tamaki o las provocaciones de los gemelos, y él sentía que debía de compensar eso de alguna forma, y esa forma era llevarla hasta su casa.

En cualquier caso aun se preguntaba el verdadero inicio de todo, el verdadero momento en el que todo había comenzado, el verdadero momento en el que él considero la idea de que pudiera, de que quizá estuviera, y de hecho tras muchas conclusiones y estúpidas ideas lo estaba, enamorado de Haruhi.

Posiblemente se comenzó a percatar de ello cuando ella le defendió ante su padre.
Nunca antes nadie había hecho aquello, nunca antes ni sus amigos habían tenido el valor de decirle absolutamente nada a su padre, que le había humillado en público.
Pero ella dijo que le admiraba, dijo que el hacer sentir bien a los demás era admirable.
Nunca antes se había alegrado tanto de que alguien le admirara.

O tal vez comenzó durante ese día, el día que ambos se encontraron a solas en aquella exposición de productos regionales, cuando ella le preguntó acerca de él y su familia, cuando la dijo que solo actuaba por su propio beneficio y nada más, quizá todo se centro en aquello ultimo que le dijo.
“-Actúas como un egoísta a propósito, pero no eres un egoísta. Se me hace extraño.-“
Tras decir aquello Haruhi sonrió y se marchó mientras él inevitablemente la contemplaba sorprendido mientras sonreía.

Sí, quizá desde aquel momento se había dado cuenta de que la quería, o puede que incluso desde antes, desde aquel día que la cogió y la tumbó en la cama, y ella le contestó que porque iba a acostarse con ella si no le conllevaba ningún merito, o quizá durante algunas otras de las muchas cosas que le habían sucedido.

No lo sabía, Kyouya no sabía cuando había sucedido aquello, solo sabía que era la primera vez que experimentaba aquel sentimiento y no sabía cómo enfrentarse a él.

Nunca había dejado que nadie se le acercara tanto, nunca había dejado que nadie le hiciera tantas preguntas, nunca había dejado que nadie le dijera tantas cosas, solo para Tamaki él siempre había resultado tan evidente y tan claro.

De forma impasible se aproximó hacia la ventana.
Se acababa la primavera y el frio viento comenzaba a mostrarse implacable.
- A lo mejor debería ir a buscarla para llevarla a clase.- se dijo a si mismo mientras miraba su reflejo en el cristal.- debería preguntar a su padre para que se lo dijera, porque quizá no le apetece que la lleve en coche y podía sentirse molesta. Y yo no quiero que ella se moleste, claro que si llamo a su padre en vez de preguntarla a ella a lo mejor también se enfada.- susurró.
Kyouya negó entonces con la cabeza.
- ¿¡Por qué lo pienso tanto!? ¿¡Me estaré volviendo idiota como Tamaki!?- se dijo entonces casi al borde de la histeria y apartando la mano del cristal para llevársela a la cabeza ante aquello que acababa de decir.

No comments yet, be the first »

Escribe una respuesta.